Entre Todos D. (M)
Mallorca.(Especial). Tomo un taxi en
pleno centro de Mallorca y de inmediato le pido al conductor que me lleve a la
calle - carrer en mallorquin* - Son Orpi de El Molinar, una antigua comunidad
pesquera muy cercana a la capital de las Islas Baleares que ahora es un polo de
atracción turística.
El taxista, un joven
español de madre colombiana, me dice “esa es la calle donde está ubicada La
Tapa, allí se comen las mejores tapas – pasapalos en Venezuela- de las Baleares
y, sobre todo, los mejores chicharrones de España. Voy con frecuencia”, señala
con entusiasmo.
Allí precisamente voy, le respondo, y
en 12 minutos me deja en el lugar, pero lo de los chicharrones me deja
intrigado, es una comida muy suramericana.
Es un local sin lujos, repleto de
parroquianos, donde todos hablan a vez de cualquier cosa, en especial de fútbol.
En el sitio inmediatamente resalta un tipo alegre, que derrocha simpatía, calvo, algo bajo de estatura, que da ordenes al personal y se mueve con una energía increíble por todas partes, todo mientras habla con sus clientes como si hablara con amigos de toda la vida; es Diego, el dueño.
Diego Giménez Ureña es, sin ninguna
duda, la principal atracción de La Tapa, se trata de un verdadero personaje en
El Molinar que fue, de chico, jardinero, pero que ya a los 19 años tenía su
primer negocio. Luego nos dirá que acumula 14 diplomas de cocina
y que “se le dan bien las matemáticas”.
Lo abordo y le explico la misión que me
ha encomendado Entre Todos D.; sin más, éste mallorquin de padres andaluces me
cuenta con naturalidad parte de su vida, de su “aventura suramericana”, de sus
3 matrimonios y de sus hijos. “Tengo 3 hijos y con Jeremy son 4”.
Jeremy es el hijo de su pareja,
Ginette - que es el otro puntal del negocio, por cierto -, al que Diego afirma querer cómo “ cómo a mis
propios hijos”.
“ Viví en Colombia 3 años, allí gané
mucho dinero, pero, por circunstancias de la vida, regresé a España sin plata y
comencé de nuevo casi de cero. He estado muy bien económicamente y he quebrado
también”, manifiesta con una amplia sonrisa.
También recorrió por mucho tiempo Argentina - una de sus
exesposas es de allá -, fue con
frecuencia a Ecuador y pronto irá a República Dominicana, la tierra de su
mujer. “Se lo prometí a Jeremy”, nos confiesa.
Sobre la relación con sus
parejas, afirma que “ cuando todo es bonito, las mujeres no se lo creen” y deja
la frase en el aire…
Le pido que me hable de La Tapa y me comenta que ya tiene más de 30 años de fundada y que allí es feliz. Para él, la clientela es parte de su familia. “ Aquí, además, funciona una especie de centro de información”, indica con orgullo.
La Tapa tiene mil historias,
de todo tipo, y es frecuentada por latinos. ¿ Por los chicharrones? Sigo con la
curiosidad.
Diego no se plantea la
jubilación. “ No sabría jubilarme”, apunta.
Charlamos largo rato de lo
humano y de lo divino, me ofrece un fertnet “ cómo lo toman en Argentina”. Lo
acepto de buena gana. Se nota que ha
vivido sus 51 años intensamente. “No me arrepiento de nada”, suelta con
firmeza.
La conversación está por
terminar,fue grata, muy grata, sin duda alguna, Diego Giménez Ureña es un tipo
especial con el que uno puede hablar días enteros sin aburrirse, pero hay que
seguir con las labores cotidianas. Antes de partir, le cuento lo del taxista y
los chicharrones y le pregunto de dónde los sacó y si es verdad que son los
mejores de España. Me responde que los trajo de Colombia, pero que él modificó
la receta “ y ahora son mucho mejores”. Le pido que me dé la formula, se niega
y me dice que es secreta. “ Y si, son los mejores de España”, proclama riéndose.
Salgo de La Tapa convencido de que pasé más 2 horas hablando
con un ser humano sensible, inteligente y buena gente.
Si pasa por Mollorca o vive
aquí, estimado lector, visite La Tapa, el bar que nunca pasa de moda, no se va a arrepentir, será una grata
experiencia. Los domingos sirven paella preparada por Diego, no podía ser de
otra manera…
*Una variante del catalán que
se habla en Mallorca.
gah / Imágenes cortesía de MAH.

