Por Modaira Rubio M.
Un 14 de marzo de 2018, Marielle Franco fue asesinada en
Brasil. Era una referente en la lucha contra las injusticias y en la defensa de
los derechos de los más pobres, de la comunidad afro y de la comunidad LGBTQI+.
Fue baleada junto con Anderson Gomes, el conductor del auto
que la transportaba.
El acontecimiento conmovió fuertemente a Brasil y a la
comunidad internacional. Cinco años después, la Justicia todavía no ha logrado
identificar a los autores intelectuales del asesinato, ni ha aclarado el móvil.
En 2019, las autoridades arrestaron a dos expolicías acusados
de ser los autores materiales del crimen, pero ninguno ha sido juzgado o
condenado.
“Ya son cinco años sin esa sonrisa. ¿Quién mandó a matar a Marielle y por qué?”, la eterna pregunta, tuiteó este lunes 13 de marzo el Instituto Marielle Franco, una organización creada por la familia de la activista con el objetivo de buscar y presionar por Justicia.
"Mujer feminista, negra e hija de la favela”, se definía
ella misma.
Marielle fue asesinada con 38 años de cuatro balazos de 9
milímetros en la cabeza.*Por su influencia en la lucha por los derechos de las
minorías, era un objetivo para la extrema derecha, los grupos armados de las
favelas y los que no aceptaban su condición sexual y activismo.
Muchas organizaciones denuncian un posible carácter político
a su asesinato. Unos días antes, había denunciado públicamente la actuación de
la policía militar en la Favela de Acari, en Río de Janeiro*.
*Brasil es el cuarto país del mundo en asesinato de
defensores de derechos humanos y la mayoría de los casos está impune.
Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva nombró a la hermana de Marielle,
Anielle Franco, como su ministra de Igualdad Racial, y pidió a la Policía
Federal crear un grupo de apoyo para avanzar las investigaciones.
(Con Información de EFE y AI)
