El 24 de febrero de 2022 Vladímir Putin decidía
invadir Ucrania, dando así comienzo a la guerra entre ambos países. Un
ataque que acababa con un periodo de más de dos décadas sin conflictos armados
en el continente europeo. Seis meses después, hay otro enfrentamiento
que tiene en vilo a Europa. Es el protagonizado por Serbia y Kosovo y
amenaza con terminar mal.
Las tensiones actuales vienen de la decisión kosovar de prohibir el uso de documentos de identidad y matrículas oficiales de Serbia en su territorio. Una medida que Serbia lleva aplicando al revés desde hace 10 años. Su eliminación daría lugar a un documento temporal válido durante 90 días para la estancia en el país, algo que ha indignado en Belgrado.
Y es que el presidente serbio, Aleksandar Vucic, ya
ha advertido de que va a proteger a los ciudadanos serbios que viven en Kosovo.
Lo ha hecho después de un nuevo fracaso en las conversaciones entre
ambas naciones para llegar a un acuerdo.
"No habrá columnas de refugiados y
salvaremos a nuestro pueblo de la persecución y los pogromos si la OTAN no
quiere hacerlo, si las fuerzas de la KFOR no quieren hacerlo", manifestó.
El presidente serbio hacía así una alusión a la Fuerza
de la OTAN para Kosovo (KFOR), que se ha visto obligada a mediar y que
ha asegurado que intervendrá si se pone en peligro la estabilidad del norte de
Kosovo.
En la región se vive actualmente el momento de mayor tensión
en los últimos años y no es descartable ningún escenario. Parece difícil, con
la OTAN de por medio, que termine habiendo un conflicto armado,
pero la guerra de Ucrania ha demostrado que todo puede pasar. Además, no se
puede olvidar que Serbia es un aliado cercano de Rusia, por lo
que el Putin puede presionar para desestabilizar aún más a Europa.
Este enfrentamiento ha hecho que Kosovo aplace la
aplicación de esta ley al 1 de septiembre, pero parece complicado que en
este punto se calmen los ánimos y es probable que los próximos meses estén
marcados por la inestabilidad.
Un conflicto que viene de lejos
Entre 1998 y 1999 tuvo lugar la guerra de Kosovo,
que enfrentó a la República de Yugoslavia (compuesta en ese momento por Serbia
y Montenegro) con el grupo albanés Ejército de Liberación de Kosovo, apoyado
por la OTAN. Mientras que los primeros intentaban mantener la unidad
del territorio, los segundos defendían su independencia.
El Tratado de Kumanovo supuso la retirada de las fuerzas yugoslavas y la
entrada de fuerzas internacionales en el territorio. Pese a que Kosovo se
convirtió en un territorio autónomo tutelado por Naciones Unidas, en el
año 2008 declaró su independencia. Sin embargo, hay muchos países como
India, España, Rusia o Brasil que no la reconocen.
Desde entonces, las tensiones han sido frecuentes,
aunque ahora estamos hablando de un momento especialmente delicado. Y es que
una nueva guerra en Europa sería un golpe terrible para la diplomacia y la
Unión se vería muy afectada, ya que está teniendo que gestionar actualmente la
crisis energética y el conflicto en Ucrania. Esperan unos meses muy
difíciles.
Texto tomado de Yahoo Noticias
/ España. En la gráfica, el presidente de Serbia.