Por Modaira Rubio Marcano*
En 2015, los Estados firmantes de la Convención Belém do Pará sobre la Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra la Mujer, aprobaron la Declaración sobre la Violencia y el acoso políticos contra las mujeres, convocando a diversos actores sociales a desarrollar programas, campañas y diseñar acciones para combatir este flagelo.
y la violencia contra las mujeres en la política es distinta de la violencia política y busca impedir la participación de las mujeres en el activismo. Esta violencia es mucho más que un problema criminal, puesto que pone retos muy grandes a la democracia, los derechos humanos y la igualdad de género. Debemos llamar la atención sobre este tema para garantizar que tanto hombres como mujeres puedan participar en política sin temor a la violencia.
Tres casos que
he conocido recientemente en los últimos días en América Latina evidencian que
la violencia contra las mujeres en la política es un problema que si no
atendemos puede agravarse en nuestro continente.
El primero, es el
de la Dra. Ana Karen, pre-candidata a diputada federal por el Partido Comunista
Brasileiro (PCB) en Bahía, e integrante del colectivo feminista clasista Ana
Montenegro. Ella estuvo en un acto en Uibaí, localidad donde se había producido
unos días atrás el femicidio una joven de 22 años.
En la actividad, que se centró en el combate de la
violencia de género, varias mujeres presentaron acusaciones de violencia
sexista ejercida por sus parejas y también de violencia institucional. Karen
expresó que “la violencia contra las mujeres y los casos de femicidio no son
hechos aislados, al contrario, son extremadamente comunes dentro de una
sociedad patriarcal y capitalista, que utiliza la dominación y el control del
cuerpo de las mujeres para explotarlas en múltiples jornadas de trabajo y en
los peores empleos”.
En su discurso, también salió a relucir la nefasta
gestión de Jair Bolsonaro frente al coronavirus en Brasil, que dejó más de 700
mil muertos, entre ellas un altísimo número de mujeres embarazadas a causa de
Covid-19, siendo uno de los países con mayor índice de mortalidad materna por
la pandemia.
Alguien grabó un video de la intervención de Karen,
lo tergiversó y publicó en redes sociales tildándola de “loca agresiva”. La viralización
del material buscó colocar a la precandidata comunista como una
“esquizofrénica”, término que usaron sus detractores. Conversamos con Karen y
nos dijo que pese a los ataques y al intento de desprestigiarla, no se callará
y continuará su campaña y su lucha por los derechos de las mujeres brasileñas.
Dos militantes del
Partido Comunista de Venezuela (PCV), Adelaida Zerpa y Jackeline López,
fueron agredidas el jueves 21 de julio durante la marcha unitaria contra el
instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE), que viola los
derechos salariales establecidos en la constitución venezolana y forma parte de
una política sistemática de pulverización del ingreso de las y los
trabajadores.
López, fue golpeada y atacada por
grupos de choque con indumentaria de la Alcaldía de Caracas, coordinados por el
partido de gobierno y frente a funcionarios policiales que no impidieron los
hechos, según su testimonio. Zerpa, de 71 años, fue fuertemente golpeada por
funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) durante la ilegal
detención del dirigente sindical del Frente Nacional de Lucha de la Clase
Trabajadora (FNLCT), Ángel Castillo, quien fue liberado horas más tarde.
La agresión moral y física a
estas mujeres está estrechamente vinculada con su filiación partidista y con
las campañas de carácter anticomunista que dirigen sectores oficiales de sus
países en los medios de comunicación y redes sociales.
De acuerdo a investigaciones en el área, las deficiencias en los sistemas de justicia penal y la capacidad del Estado juegan un rol crucial en la conformación de la violencia política y de género, vinculando la violencia contra las mujeres en la política con procesos de consolidación democrática imperfectos. El llamado es a todas y a todos: en democracia, nadie puede ser agredido por expresar sus ideas contra el capitalismo, un sistema que está comprobadamente demostrado aumenta las desigualdades en la sociedad.
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E-mail:modairarubio@gmail.com
Comunicación Política, Economía,
Feminismos y DDHH.
