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25 julio, 2022

Dora María Téllez, la sandinista que reta a Daniel Ortega

Nota de la redacción de Entre Todos D. Hace unos días, familiares de  Dora María Téllez, una de las figuras más destacadas de la revolución que derrocó al dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle hace ya 43 años, y que ahora está en prisión acusada de “traición a la patria”, señalaron que su vida está en peligro debido a malos tratos recibidos en El Chipote, un espantoso centro penitenciario, antes usado por Somoza contra los sandinistas y que en este momento es el lugar preferido de los esposos Ortega para confinar a sus adversarios.

“Dora María luce muy delgada, envejecida, completamente pálida, su piel está casi translúcida, se pueden ver incluso sus venas”, han relatado familiares que a duras penas han podido verla.

A propósito de esta denuncia, Entre Todos D. transcribe a continuación un artículo de opinión de Gustavo Hernández Salazar sobre Dora M. Téllez, publicado el año pasado por el periódico español Baleares Sin Fronteras.

Dora María Téllez, la sandinista que reta a Daniel Ortega

Por Gustavo Hernández Salazar*

Corría el  año 1978, el 22 de agosto  para ser exactos, cuándo 25 valientes  guerrilleros sandinistas, jóvenes en su inmensa mayoría, asumieron  el riesgo de asaltar el Palacio Nacional de Nicaragua, lugar donde sesionaba la somocista Asamblea Nacional. Los rebeldes tomaron como rehenes a un numeroso grupo de parlamentarios para exigir a cambio de su liberación la excarcelación de  decenas de prisioneros políticos, una suma importante de dinero - 10 millones de dólares, inicialmente -,  la publicación de sus proclamas en los medios de comunicación donde, por supuesto, estaban vetados , la aceptación de todo cuanto pedían los empleados del gremio hospitalario, en huelga para la época, y garantías para que el comando y los presos liberados viajaran a Panamá una vez logrado el acuerdo.

Entre los insurgentes estaba Dora María Téllez, oriunda de Matagalpa, que con apenas  22 años era la tercera al mando – aunque aparecía como "Comandante Dos" -  de aquella legendaria operación comandada por Edén Pastora, el célebre Comandante Cero.

La operación concluyó, después de 45 horas, con la publicación de las proclamas del Frente Sandinista de Liberación Nacional liberación (FSLN), la liberación de 60 presos políticos, habían pedido 80 pero 20 ya habían sido asesinados en las tenebrosas cárceles de Somoza,  el pago de un rescate de medio millón de dólares y la salida en 2 aviones – uno panameño y otro venezolano- hacia Panamá de los presos liberados y de los guerrilleros. Una victoria total para los rebeldes. La “operación chanchera” - el asalto a la casa de los chanchos - así se llamaba, había puesto de manifiesto las debilidades ocultas de la dictadura de Anastasio Somoza, lo que propició que decenas de miles de jóvenes nicaragüenses se decidieran a luchar al lado del movimiento sandinista.

Lo que vino después

 Téllez y sus compañeros regresaron clandestinamente a Nicaragua para profundizar la lucha política armada.  Un año después, la “Comandante Dos”  dirigió la toma de León, la primera ciudad en caer en manos insurgentes antes de la toma de Managua, el 19 de julio de 1979, acción que puso fin, definitivamente, a las 3 décadas de horror de la “era Somoza”.

En los años siguientes, Dora María Téllez desempeñó roles muy importantes: ministra de Salud del primer gobierno sandinista – había estudiado varios años de medicina en la universidad de León -,  vicepresidenta del Consejo de Estado, diputada y, sobre todo,  una dirigente muy respetada por el pueblo de Nicaragua.

La ruptura

En 1995, asqueada por el rumbo que había tomado Daniel Ortega, fundó junto con Hugo Torres, por cierto, el “Comandante Uno” en la toma del Palacio Nacional, Víctor Hugo Tinoco y el escritor Sergio Ramírez, exvicepresidente de Nicaragua, entre otros, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), agrupación política que ha sido perseguida con saña por Ortega y sus secuaces.

En junio de 2008 realizó una huelga de hambre de una semana cerca del Consejo Electoral Supremo en Managua, después que, por órdenes de Ortega, ese organismo invalidó al MRS como partido político, por lo que  fue excluido en las elecciones municipales de ese año.

Lo que siguió fue un duro combate político en el que Dora María Téllez demostró coraje, inteligencia, constancia y en el que actuó para unir a la sociedad de su país contra Daniel Ortega, “el nuevo Somoza”,  ahora un líder autoritario, corrupto y personalista. 

Del sandinismo al orteguismo

En julio de 2019, Téllez  le dice al diario El País de España que lo que hay en Nicaragua es “una dictadura forjada en la matriz propagandística de la revolución sandinista. Digo la matriz propagandística porque no tiene nada que ver con el sandinismo lo que está sucediendo. Tiene que ver con un adefesio que se llama orteguismo, una maquinaria de poder político que ha ocupado el Frente Sandinista, un partido que no pudo conformarse como una formación con vocación democrática jamás”.

 En otra parte de esa entrevista, indica que  “del sandinismo quedamos los sandinistas, que estamos luchando contra el orteguismo”. No cabe duda que su propósito no es sólo desalojar del poder al nefasto régimen de los Ortega – Morillo –por Rosario Morillo, conocida como “chayo”,  la esotérica esposa del presidente,  y vicepresidenta de Nicaragua desde 2017, tenida como el poder detrás del trono-; sino también el de preservar el legado del prócer Augusto Cesar Sandino.

UNAMOS

A comienzos de 2021, el MRS se transformó en Unión Democrática Renovadora, UNAMOS,  que hace parte de la Unidad Nacional Azul y Blanco, uno de los movimientos cívicos que integran la opositora Coalición Nacional, alianza que pretende ser la gran fuerza política que enfrente a los orteguistas en la próximas elecciones.

La cárcel

Este año, Daniel Ortega y su gente, al parecer muy nerviosos, han profundizado la represión; hace pocos días, Dora María Téllez, la mítica Comandante Dos, y varias decenas de activistas políticos  fueron arrestados, entre ellos,  antiguos aliados de Ortega, como el general en retiro Hugo Torres,  Víctor Hugo Tinoco, que ocupó el cargo de vicecanciller (1979-1990) y cuatro precandidatos presidenciales que así quedan inhabilitados.

El gobierno los acusa de promover la injerencia extranjera en los asuntos internos y "pedir intervenciones militares", nadie duda que los tribunales dirán amen porque están sometidos a los designios de los Ortega-Morillo. En Nicaragua no hay Estado de Derecho. Todo indica que esos enjuiciamientos son parte de una maniobra  para garantizar  la reelección del presidente en las venideras elecciones. "Son zarpazos desesperados de un régimen que se siente moribundo…", dijo al respecto Hugo Torres antes de ser arrestado por la policía.

La soledad de Ortega

Daniel Ortega pasa por un mal momento, muchos de sus antiguos seguidores ya no lo acompañan – hasta su hermano Humberto que vive exiliado en Costa Rica, se deslindó de él – y la comunidad internacional cada día tiene más conciencia de lo tiránico de su régimen, además de la cada vez más grave crisis social y política que vive la patria de Rubén Darío. La claque gobernante, que ahora no tiene el generoso subsidio de la quebrada Venezuela, pasa por malos tiempos. Puede que dentro de poco  la “dictadura familiar de Daniel Ortega”, como bien la describió  en el 2015 el fallecido poeta Ernesto Cardenal, sea cosa del pasado por el bien de Nicaragua y que,  después de todo esto, finalmente, sea reconocida la titánica lucha de ese portento de mujer que es Dora María Téllez. Lo que sí es seguro es que Ortega y su corte tendrán un merecido lugar en el basurero de la historia.

*Abogado, exdiputado al Parlamento Latinoamericano, dirigente del movimiento Alternativa 1.