Publicado por Javier Fariñas
Martín *
13 millones de personas en Etiopía, Somalia y Kenia amenazadas por la sequía
que sufre la zona.
El conflicto que mantiene el Gobierno federal etíope con la
región de Tigré no ha podido mantener oculta la amenaza del hambre que se
cierne sobre el sur y sureste del país. La sequía de los últimos tres años ha
llevado al límite, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), a más de 13
millones de personas, no solo de Etiopía. Numerosas comunidades somalíes y
kenianas están también expuestas a las consecuencias de una hambruna que
recuerda, señalan los expertos, a la que en 2011 acabó con la vida de 250.000
personas.
La primera causa de esta situación se encuentra en el clima, que ha acumulado un trienio excepcionalmente seco en la zona. El déficit de lluvias ha acelerado la merma de los cultivos y ha desecado los abrevaderos con los efectos consiguientes en los rebaños.
Esta circunstancia se ha visto agravada por dos factores
donde entra en juego la mano del hombre. En primer lugar, la falta de agua y de
alimento para personas y animales ha alentado los conflictos intercomunitarios,
especialmente entre pastores y agricultores. Estos enfrentamientos generan, en
ocasiones, la movilización forzosa de grupos de población en busca de mejores
condiciones de vida. En segundo lugar están los convulsos contextos políticos
que padecen etíopes y somalíes. Etiopía, como hemos indicado, vive desde
finales de 2020 el enfrentamiento directo entre el Gobierno del primer ministro
Abiy -Ahmed y Tigré que, aunque está lejos de la zona más afectada por la
sequía, ha envuelto en una situación de inestabilidad a todo el país. Mientras,
Somalia ha acometido su enésimo intento de celebrar unas elecciones
democráticas en medio de un enfrentamiento evidente entre su presidente,
Mohamed -Abdullahi -Mohamed, Farmajo, y el primer ministro, Mohamed Hussein
Roble, con la presencia de tropas afines a ambos en la capital, Mogadiscio.
Todos esos elementos han ayudado a conformar un escenario en
el que también han entrado en liza la subida del precio de los alimentos
básicos, una inflación disparada y una baja demanda de mano de obra agrícola, muy
importante en los tres países. Según datos del Banco Mundial, en 2019
representaba el 66% de la mano de obra en Etiopía, el 54% en Kenia y el 80% en
Somalia.
Ante esta realidad, el director general del PMA, Michael
Dunford, señaló en un comunicado que «la situación exige una acción humanitaria
urgente», que el organismo dependiente de Naciones Unidas ha cifrado en cerca
de 290 millones de euros, que deberían distribuirse entre las poblaciones más
afectadas en los próximos cinco meses.
Más al sur, en Madagascar, el ciclón -Batsirai ha provocado
la última crisis humanitaria. Más de 120 personas han fallecido y unas 100.000
han perdido su vivienda tras su paso por la isla a primeros de febrero.
En la imagen, en junio de 2017 cerca de 50.000 personas se desplazaron a la
zona de Werder, en el este de Etiopía, ante el riesgo de hambruna. Fotografía:
Elias Meseret/Getty
*Tomado de MUNDO NEGRO / España.
