El gobierno polaco reconoce que afronta la crisis más grave
desde la caída del comunismo y reclama la ayuda de la UE para levantar
"una barrera permanente" en su frontera
Los europeos estamos pendientes de lo que sucede en la frontera entre Polonia y Bielorrusia desde que el lunes saltaron todas las alarmas. Cada vez más migrantes se concentraban en la zona bielorrusa, junto a la frontera, con intención de pasar a Polonia. El Ministerio de Defensa ordenó el despliegue de 15.000 soldados para impedirlo. Los migrantes, la mayoría procedentes de Irak, han llegado hasta allí, alentados por el régimen de Aleksander Lukashenko, el mandatario bielorruso leal al líder ruso, Vladimir Putin.
Polonia ha celebrado este jueves su Día de la Independencia en medio de la amenaza
más grave en tres décadas. Así lo reconoce el viceministro de Exteriores, Pawel
Jabłoński (Racibórz, 1986), este viernes en conversación
telefónica con El Independiente. «Polonia es víctima de un ataque
de una organización criminal dirigida por Lukashenko», afirma Jabłoński en
español.
El número dos del Ministerio polaco de Exteriores
estudió un año en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y también cursó
estudios de Derecho español y europeo a distancia en la Universidad de Castilla
La Mancha. En 2018 fue asesor del primer ministro y luego fue subdirector del
Departamento de Coordinación de Proyectos Internacionales. En febrero de 2019
logró un escaño en la Sejm por el partido Ley y Justicia.
Pregunta.- La escalada en la frontera oriental de Polonia parece
imparable. Usted ha dicho que es la crisis más grave desde la caída del
comunismo. ¿Estamos abocados a que este ataque híbrido desemboque en una guerra
convencional?
Respuesta.- Ojalá no acabe así. Lo que estamos observando por el
lado del Estado bielorruso y de los funcionarios al servicio de Lukashenko es
una escalada desde hace semanas. Cada vez llevan a más gente a nuestras
fronteras. Sus funcionarios les fuerzan a quedarse ahí. Disparan… Estamos
escuchando disparos. Es una situación muy grave y cada día va a más.
P.- ¿Cuántas personas están esperando a entrar en Polonia?
R.- Calculamos que entre 4.000 y 5.000 están muy cerca. Hay entre 15.000 y 20.000
en todo el territorio de Bielorrusia. Llegan hasta Minsk con agencias de viaje
falsas que falsifican los documentos para emigrar a la Unión Europea. Y es un
proceso que aún sigue. Estamos colaborando con países de Oriente Próximo para
que pare. Trabajamos con la diplomacia europea para que los gobiernos de los
países de origen nos ayuden a bloquear este flujo. Polonia está siendo víctima
de un ataque organizado por una organización criminal dirigida por Lukashenko.
P.- El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, apuntó al Kremlin, al
líder ruso, Vladimir Putin. ¿Cuál es el papel de Rusia en esta crisis?
R.- Putin es el padrino de Lukashenko. Sin el apoyo de Putin ni siquiera
seguiría como presidente. Las elecciones de agosto de 2020 fueron un fraude y
se mantiene gracias a Putin.
P.- Lukashenko ha amenazado con cortar el gas a Europa. Rusia ha dicho, sin
embargo, este viernes que van a cumplir sus compromisos y se han desmarcado. El
Kremlin asegura que nada tiene que ver con lo que pasa en la frontera polaca.
R.- En
realidad lo que está pasando con el gas representa una mayor amenaza para
Ucrania porque por ahí pasan ahora los gasoductos. Putin apuesta por el Nord
Stream 2 que evita Ucrania. Así podrá bloquear el gas y tener mucha más
influencia. Es un peligro enorme en la frontera oriental de la UE. La táctica
se repite desde hace varios años. Desde la anexión de Crimea y la guerra en el
Donbas. En Polonia y otros países de Europa Central lo venimos observando desde
hace años porque estamos en primera línea y se lo advertimos a nuestros socios
europeos. Toda la UE ha de hablar con Putin de forma seria sin pretender que
sea un socio. Con Rusia no se puede contar como un socio responsable. Lo hemos
visto desde 2014.
P.- ¿Solo
podemos ver a Rusia entonces como el enemigo?
R.- Polonia
no quiere tratar a Rusia como enemigo. Rusia es un país importante pero no
podemos pensar solo en los negocios, como quieren algunos políticos en
Alemania. Hay que pensar también en la estabilidad y en la seguridad. No se
puede olvidar este factor. Sería muy peligroso. No podemos pensar solo en hacer
dinero con las empresas rusas porque eso les refuerza a Putin y a sus
aliados.
P.- El
líder de la opositora Plataforma Cívica, el ex presidente del Consejo
Europeo Donald Tusk, ha dicho que sería conveniente que la
OTAN tomara cartas en el asunto. ¿Ve necesaria la intervención de la OTAN?
R.- Estamos
hablando con la OTAN. Desde hace semanas nuestros aliados saben lo que está
pasando. Desde hace años decimos que hay un peligro desde Rusia y Bielorrusia y
es un peligro para la seguridad europea y para la seguridad de la OTAN. La
situación es muy grave, pero aún no estamos en el peor de los escenarios.
Manejamos todas las opciones por si fuera necesario ponerlas en marcha.
Miles de personas varadas
P.- Lo cierto es que en la frontera polaca hay una tierra de nadie con
miles de personas varadas. A un lado hay 15.000 soldados que impiden su entrada
y al otro los efectivos bielorrusos que les empujan a salir de su territorio.
R.- No existe esa tierra de nadie. La frontera es una línea muy
fina. Hay bosque en la parte polaca y en la bielorrusa. En nuestro territorio
no hay campos de migrantes. Si nuestra guardia de frontera encuentra a una
persona que ha entrado de forma ilegal no le deja quedarse en el bosque. A
quienes acceden a territorio polaco se les lleva a centros de acogida y se
estudia el caso. Es en el lado bielorruso donde hay bosques con miles de
migrantes a los que les obligan a quedarse ahí.
P.- ¿No están realizando devoluciones en caliente? Algunos
periodistas en la zona las denuncian.
R.- Nuestra guardia de frontera tiene orden de impedir que entren. Si intenta
entrar y es interceptada en la frontera, es devuelta. Los que pasan a nuestro
territorio, son interceptados, y transferidos a centros en los que se inicia el
procedimiento de asilo. Por lo que sabemos los que están en estos centros no
quieren asilo en Polonia, sino ir a Alemania o Países Bajos. No son refugiados
según la ley internacional, sino migrantes económicos, son ilegales que no se
atienen a los criterios del asilo y por eso se inicia el proceso de devolución.
Hace años que acabó la guerra en Irak. No escapan de un peligro inminente de
guerra o persecución.
En agosto sí que vinieron refugiados de Afganistán y aceptamos
a unos 1.300. Escapaban de un peligro inminente. Pero en este caso están
pagando mucho dinero a esas organizaciones criminales para llegar hasta Minsk.
Es un ataque organizado por un país tercero.
P.- El gobierno polaco ha establecido una zona de exclusión cerca
de la frontera y está impidiendo el acceso a ONG y periodistas. Sin embargo,
Bielorrusia sí deja que los periodistas estén junto a la frontera. Así pierden
la batalla del relato.
R.- Eso
que dice es cierto en parte. Pero en septiembre dejamos acceso libre y hubo
activista que se acercaban a la frontera y destruían las barreras y la
infraestructura de la frontera para facilitar el acceso a ilegales. Es un
conflicto entre la libertad de informar y la seguridad. La situación es grave y
por eso prima la seguridad.
P.- La realidad es que hay personas cuya vida corre peligro por el frío, la
falta de alimentos… ¿No van a ayudarlos?
R.- Cada
persona detenida en el lado polaco recibe asistencia y alimento. Si lo
necesita, va al hospital. Hemos ofrecido tres veces ya el control humanitario a
Bielorrusia. Les podemos ayudar a asistirles con abrigo, medicinas, alimentos…
pero Minsk lo ha rechazado. Solo aceptan que Polonia abra la puerta. Esa gente
está en Bielorrusia porque el Estado bielorruso les ha llevado allí.
Nosotros estamos dispuestos a ayudarles en todo lo que podamos pero el gobierno
bielorruso de momento lo rechaza.
Una frontera europea
P.- ¿Están satisfechos con la respuesta de las instituciones europeas?
R.- Estamos
muy satisfechos porque que todos están de acuerdo en que hay que proteger la
frontera europea y no es una crisis migrante sino un acto de terrorismo
estatal, como dice la presidenta de la Comisión Europea. Lo tenemos muy claro.
Queremos resolverlo de manera efectiva. Por eso, estamos hablando con los
países de origen y creemos que el resultado final será bueno. Aún quedan días
complicados. Contamos con la solidaridad europea y de los Estados
miembros.
P.- ¿Por qué rechazan la participación de Frontex?
R.- No la rechazamos. Frontex es una oficina y no tiene sus propias
fuerzas. Hay unos cuantos funcionarios pero no pueden cambiar la situación.
Nosotros tenemos ejército, policía, guardia de fronteras. Contamos con
suficientes fuerzas humanas para proteger la frontera pero lo que sería bueno
es que tuviéramos apoyo para construir una barrera permanente. Eso sería más
efectivo.
Queremos ayuda para levantar una barrera permanente… No lo
necesitaríamos si no fuera por nuestros vecinos del Este. A veces la realidad no
es como nos gustaría»
P.- ¿Se refiere a levantar un Muro? Justo cuando hace 32 años que cayó el
Muro de Berlín.
R.- No sería un muro como tal sino una barrera permanente. Esto se debe a la
actitud de nuestros vecinos del Este. Si no fuera por ellos, no sería
necesario. A veces la realidad no es como nos gustaría.
P.- ¿Por
qué cree que es Polonia el país que está en primera línea de frente en este
ataque híbrido? ¿Tiene que ver con las críticas al Estado de derecho? ¿Es el
flanco débil de la UE, donde se pone a prueba la unidad de Europa?
R.- Nosotros
no tenemos problema con el Estado de derecho. Tenemos discusiones con la Unión
Europea. Estamos bajo ataque por una razón simple. En agosto 2020 cuando
Lukashenko cometió fraude fueron Polonia y Lituania los países que promovieron
la contestación fuerte de la UE. También cuando en mayo Lukashenko desvió el avión de Ryanair. Por apoyar
las sanciones Lukashenko nos ve como enemigos y nos está atacando. También
estamos muy cerca. Nosotros ayudamos a la sociedad civil y a los medios de
comunicación en Bielorrusia. También tendemos la mano a los que sufren persecuciones
y torturas desde agosto de 2020. Hemos concedido más de 170.000 visados en
nuestros consulados. Están en Polonia porque están siendo perseguidos. Es una
venganza contra Polonia.
Unidos en la diversidad
P.- Jaroslaw Kaczynski, presidente de su partido, Ley y Justicia, ha dicho
que Polonia afronta desafíos del este y del oeste. ¿No es un riesgo
equipararlos? ¿No da alas a los ultras xenófobos y euroescépticos?
R.- No
lo he escuchado. Dentro de la UE tenemos discusiones y hay diferencias a
veces muy duras, pero es natural que como miembros de la UE a veces no estemos
de acuerdo con las instituciones europeas. Pero siempre estamos cien por cien
en el campo europeo.
P.- La canciller alemana, Angela Merkel, habló recientemente en España de que Europa debería estar
unida hacia dentro si quería ser fuerte hacia fuera. ¿Se dan por
aludidos? ¿No se da cuenta Polonia que su desafío debilita a la UE?
R.- Lo que debilita a la UE son las tentaciones centralistas de quienes
quieren transformar la Unión Europea de organización internacional en un súper
Estado en la que todas las decisiones se toman en Bruselas. Si hay una
obligación europea en los Tratados, es por principio de atribución, las competencias
son europeas, superioridad de la ley europea, pero también significa pero los
asuntos no atribuidos, se quedan las competencias en los Estaos miembros. Y la
organización del sistema jurídico, como pasa en España, es competencia del
Estado nacional. Es normal que se hable de esto. Hay países como Alemania,
Francia y Países Bajos con un sistema mucho más politizado que nosotros pero la
Comisión no tiene problemas con ellos y sí con nosotros. El sistema judicial es
competencia nacional. Queremos igual trato a todos los miembros.
P.- Les
han aplicado una multa de un millón de euros al día.
R.- Nos
parece muy negativo. Es un intento de las instituciones europeas de forzar a un
Estado miembro a hacer todo lo que quiere Bruselas. Si Polonia estuviera de
acuerdo, en el futuro puede ser otro país. Si no haces lo que indica Bruselas,
tienes que pagar o afrontas consecuencias. Eso significa que la Unión se
transformaría en un super Estado. Eso no debe ser así a no ser que los
ciudadanos europeos lo quieran. Habría que cambiar los Tratados y ha de
suscribirse en referéndum. Sin cambiar tratados, es peligroso. Y eso sí puede
destrozar el proyecto europeo porque va contra el principio de democracia.
P.- La democracia es lo que invocan quienes les reprochan que no respetan el
Estado de derecho.
R.- Lo dicen muchos. Pero en la democracia decide la gente. Somos un gobierno
muy criticado desde que ganamos en 2015. A pesar de esas críticas seguimos con
nuestra plataforma política, nuestro programa de cambio social, en 2018, 2019 y
2020 ganamos todas las elecciones y con una amplia
participación. Le gente aprueba nuestro plan político. Si la sociedad polaca lo
rechaza, será una decisión democrática. Somos un Estado soberano en la UE.
Tenemos derecho al control y a decir que las instituciones no sobrepasen sus
competencias.
P.- Hay
voces que lamentan que Polonia entrara de forma tan rápida en la UE por su
actitud sobre el Estado de Derecho. ¿Qué les diría?
R.- Quien
dice esto no entiende qué es la integración europea. El principio básico de la
UE es: unidos en la diversidad. Somos diferentes, tenemos nuestras tradiciones,
nuestras lenguas, nuestra forma de pensar diversa, pero tenemos valores
comunes. No somos los Estados Unidos de Europa. Todavía no al menos. Hemos de
mostrar tolerancia hacia los otros. No imponemos nuestras tradiciones a los
otros. Tenemos derecho a desarrollar nuestros países según nuestra historia y
tradición. Si se impone la centralización y una única forma de desarrollar
Europea, sería artificial y peligroso. La gente lo rechazaría.
Tomado de El Independiente / España