Linfocito T humano. (Imagen creative commons vista en
Wikipedia).
Por Miguel Artime
De todos es sabido que muchas veces los científicos descubren
cosas inesperadas (y muy útiles) mientras perseguían alcanzar conocimiento
sobre algo completamente distinto. A este fenómeno se le conoce como serendipia,
y ha dado lugar a hallazgos de los que todos disfrutamos.
Esta misma semana, hemos sabido que en Gales (Reino Unido) un equipo de investigadores que analizaba las existencias de un banco de sangre, acaba de toparse con un descubrimiento imprevisto que podría suponer todo un hito revolucionario en el tratamiento del cáncer.
En efecto, investigadores de la Universidad de Cardiff se
toparon en ese banco de sangre de Gales con un nuevo tipo de células
inmunológicas (del tipo Linfocito T)
que tiene un enorme potencial en la lucha contra todo tipo de cánceres. La
razón de este “superpoder” se debe a que el linfocito en cuestión posee un
receptor - desconocido hasta ahora - que parece acoplarse a los tipos de tumor
humano más comunes (pulmón, piel, sangre, colon, mama, huesos, próstata,
ovarios, riñón y cérvix) mientras ignora a las células sanas.
Los test en laboratorios han sido muy prometedores, y todos
los cánceres mencionados acabaron sucumbiendo ante este super-linfocito T.
Según explica el líder de los investigadores relacionados con el estudio, el
profesor Andrew Sewell, encontrar una célula capaz de involucrarse
en terapias contra tantos tipos de tumor es “sumamente inusual”. Obviamente el
hallazgo abre las esperanzas de encontrar un tratamiento común a todos esos
tipos de cáncer, algo que hasta el momento no se creía posible.
Preguntado por el donante de la sangre en cuyo plasma se
encontró el polivalente linfocito T, que podría estar paseándose por
Gales sin tener ni idea de que es inmune al cáncer, el profesor Sewell
respondió que es posible que así sea.
En sus propias palabras: “estas células inmunológicas podrían
ser muy raras, o podría ser que muchas personas portaran este receptor pero que
por alguna razón no se ha activado; en realidad aun lo desconocemos”.
Por lo que puedo leer, el linfocito recién descubierto consigue
adherirse a una molécula de las células tumorales llamada MR1, que no varía
entre los humanos. Por el contrario, alguna de las terapias empleadas
actualmente para tratar la leucemia, por ejemplo, se basan en la conexión de
los linfocitos a una molécula llamada HLA, que varía enormemente en la
población, razón por la que algunas personas pueden curarse y otras no.
Como podéis adivinar, esto hace aún más atractivo el
potencial del súper linfocito galés, que no solo podría tratar todo tipo de
cáncer, sino que también podría compartirse entre toda la población.
¿Llegará pronto a nuestros hospitales? Bueno, ya sabéis que
todos los tratamientos médicos experimentales deben seguir un largo
camino en el que no solo demuestren que sirven para curar, sino que
además deben probar que no provocan efectos secundarios peligrosos. De momento
nos encontramos en la fase de experimentación con ratones.
Según puedo leer, cuando los investigadores inyectaron estos
nuevos linfocitos T en ratones modificados genéticamente para portar células
tumorales y un sistema inmunológico humano, los resultados fueron
alentadores.
La medicina no debe ir rápido en estos casos, sino siguiendo
los pasos que marcan la prudencia y el método científico. Si finalmente las
expectativas se cumplen, y estas nuevas células inmunológicas superan todos los
test y ensayos previos, probablemente nos encontremos ante una revolución
médica que podría dotar al organismo humano de una herramienta para manejar el
cáncer.
Pero para eso hace falta un largo camino, y antes que nada
los científicos tendrán que entender el modo en que estos linfocitos T
logran reconocer y acabar con las células cancerosas, mientras dejan de
lado a las células sanas.
El trabajo se ha publicado en Nature
Immunology / Texto tomado de yahoo.es
