Como abogado penalista
afirma que sin justicia no hay sociedad, y alerta sobre la realidad de
Venezuela donde “los ciudadanos vivimos en libertad condicional”. Sin embargo,
Alberto Arteaga de forma enfática señala que “el país está en nuestras manos y
la responsabilidad nos corresponde a todos, no sólo a los que llamamos
dirigentes o líderes políticos”.
Alejandro Hernández
Si alguna palabra define a Alberto Arteaga Sánchez, es
“justicia”. Resulta fascinante oír su explicación sobre cómo este sencillo
vocablo puede marcar la diferencia entre una Venezuela de futuro y el país que
tenemos hoy. “Sin justicia no hay sociedad”, sostiene sin titubear.
El abogado penalista tiene 80 años y una trayectoria
intachable que lo precede, pero aún siente que acumula deudas y deberes con la
sociedad venezolana. Señala que debemos buscar caminos distintos al odio para
que podamos volver a ser una República viable; y asegura que el problema de
nuestro país no radica en hacer nuevas leyes o cambiar las ya existentes, sino
en colocar individuos “consustanciados con valores” a ejercer la justicia.
Asimismo, con pesar, sostiene que la indolencia ante los abusos de poder y
aceptación de la corrupción parecieran instalados en la mentalidad de la
ciudadanía.
Durante la conversación, Arteaga Sánchez destila por igual
paciencia, franqueza y una risa que refleja bondad, pero es muy enfático y
frontal al sentenciar que “la política debe sacar sus manos del Poder
Judicial”; y no repara en afirmar que este sistema hoy sólo sirve para
“infligir castigo adelantado a los más pobres, o promover el miedo entre
quienes son considerados peligrosos por el régimen”.
“En la justicia penal descansa el bien más importante después
de la vida, que es la libertad; y en Venezuela se ha convertido en un
instrumento del chavismo para causar terror en la disidencia política”
Alberto Arteaga Sánchez
-En un eventual cambio político, ¿cómo debería operar la
denominada justicia transicional?
-Los venezolanos padecemos una realidad muy particular,
porque tenemos una materia pendiente o aplazada en toda nuestra historia, que
es la justicia, así que no nos pongamos con tantas exquisiteces, nombres o
apelativos, lo que tenemos que lograr es un Poder Judicial independiente y
autónomo, que hasta ahora no hemos tenido nunca. Tú me hablas de una justicia
transicional, pero la verdad es que Venezuela siempre hemos tenido una justica
en transición, que nunca ha llegado a ser una verdadera justicia, así que yo no
aspiro tanto, sólo espero que se dignifique y que la política saque las manos
de ella, porque siempre las ha tenido metidas; aunque en otras épocas tuviera
más credibilidad que ahora.
-¿Cómo sería esa despolitización y dignificación; y cómo
quedan las familias víctimas de asesinatos, torturas, entre otros abusos, en
ese proceso?
-Hay que hacer un verdadero esfuerzo porque la gente vuelva a
tener confianza en el Poder Judicial, porque hoy está absolutamente perdida. En
ese momento deberíamos ver un compromiso fundamental entre quienes pretenden
liderar el proceso de cambio, que no debe quedarse en palabras u ofrecimientos,
por la independencia del sistema de justicia. La respuesta a las familias
agraviadas es que en un régimen penal que funcione, transicional o no
transicional, las víctimas de delitos graves son reparadas; y los responsables
son sancionados, no a través de la venganza, sino de juicios justos y debido
proceso. Hoy la justicia penal está paralizada, aislada y apabullada por el
régimen que gobierna.
-¿Cuánto ha influido la falta de justicia en que Venezuela
haya llegado a los extremos que vive hoy?
-Yo diría que la justicia en Venezuela siempre ha estado en
pandemia, porque nunca ha funcionado. Sin justicia no hay sociedad. Ya lo decía
San Agustín: “Si desaparece la justicia los reinos se convierten en grandes
latrocinios”. Y eso no depende de leyes, el problema no es hacer o cambiar las
leyes, el problema es de hombres, de administradores consustanciados con
valores. Esto último es clave para devolver la confianza que te mencionaba
antes, porque el asunto nos es, nada más, los delitos políticos, es la
impunidad.
“En este país los ciudadanos vivimos en libertad condicional,
a merced de una decisión temperamental o acomodaticia de quien tiene en sus
manos las llaves del Poder Judicial”
Alberto Arteaga Sánchez
-¿Cuál fue el golpe de gracia que recibió nuestra ya
deficiente justicia en estas dos décadas de chavismo?
-Perdona que sea repetitivo, pero es la subordinación al
Poder Ejecutivo, nuestro Poder Judicial mantiene una sumisión completa hacia el
régimen y esto es gravísimo. No es un tema teórico, en la justicia penal
descansa el bien más importante después de la vida, que es la libertad; y en
Venezuela se ha convertido en un instrumento del chavismo para causar terror en
la disidencia política. Hay que verle la cara a lo que significa tener
amenazada la vida y la libertad. En este país los ciudadanos vivimos en
libertad condicional, a merced de una decisión temperamental o acomodaticia de
quien tiene en sus manos las llaves del Poder Judicial.
-¿Una sociedad que se encuentra en el estado de indefensión
que usted señala, no es propensa a tomar la justicia por sus propias manos?
-Cuando la justicia no funciona hay una tendencia natural a
la venganza y esto es muy dramático. Nosotros hemos retrocedido de una justicia
en manos del Estado a una realidad donde lo que impera es la venganza, que es
la negación de la justicia. La represión ha sido una terrible realidad para
nosotros y no hay sanciones para los abusos de quienes detentan la autoridad e
incurren en violaciones a principios y reglas fundamentales. A veces nosotros
hablamos de uso excesivo de la fuerza, pero la expresión correcta es uso
criminal de la fuerza; y cuando esto ocurre debe haber un castigo
ejemplarizante para los responsables.
-¿Se pueden revertir el daño y las distorsiones que han
creado la impunidad y la falta de institucionalidad en la sociedad venezolana?
-Tenemos realidades que, por sí solas, responden tu pregunta,
por ejemplo, a nadie parece sorprenderle que un trabajador y el líder sindical
como lo es Rubén González haya sido llevado a juicio y condenado por un
tribunal militar, cuando la Constitución señala que los tribunales militares
sólo pueden conocer de delitos de naturaleza militar, mientras que a los
civiles les corresponde ir los tribunales ordinarios. Y esto pareciera que no
nos llama la atención. Lo mismo pasa con la corrupción, que a pesar de ser uno
de nuestros grandes males, no tiene sanción moral ni legal; sino que cuenta
aceptación e impunidad. La insensibilidad ante hechos como los que acabo de
mencionar pareciera formar parte, lamentablemente, de nuestra mentalidad y esto
para mí es muy grave.
“Hoy la justicia penal está paralizada, aislada y apabullada
por el régimen que gobierna”
Alberto Arteaga Sánchez
-¿Eso quiere decir que está rota la sociedad venezolana?
-Creo que nuestra sociedad está desesperanzada, no ve
claridad en las líneas de acción que propone el liderazgo democrático; y además
padece una tragedia por donde lo mires. Por eso está deseosa de buscar otros
caminos y forzar cambios que, por cierto, no van a venir del cielo, sino que
todos tendremos que trabajarlos.
-¿Siente que hay consciencia en el liderazgo opositor de lo
importante que es el rescate de la justicia como valor para lograr la
reconstrucción del país?
-Sencillamente no. Por eso te decía que urge un compromiso en
este sentido, por parte de quienes aspiran a dirigir al país. Ellos deben
generar un pacto a futuro donde se comprometan, ante la colectividad, a
trabajar por la reestructuración de un Poder Judicial no dependiente del gobierno
de turno, ni de los partidos. Se trata de sellar un acuerdo donde quede
establecido que la política sacará las manos del sistema judicial, para que
éste se regenere y dignifique. Porque, aunque suene reiterativo, quiero
insistir que hoy solo es un organismo para infligir castigo adelantado a los
más pobres, o para promover el miedo entre quienes son considerados peligrosos
por el régimen; esto es lo que tiene que cambiar.
-¿No será que a los venezolanos sólo nos queda es confiar en
la justicia divina?
-(… risas) Bueno, cuando la justicia humana falla solo nos
queda la apelación a la justicia divina, eso es lo que dicen muchos pensadores.
-¿Qué consejo le da a los más jóvenes en esta coyuntura tan
compleja?
-Que tengan esperanza y no asuman que les señalarán la ruta
de forma absoluta, porque el camino a transitar es el la de la verdad y la
justicia. El país está en nuestras manos y la responsabilidad nos corresponde a
todos, no sólo a los que llamamos dirigentes o líderes políticos.
