El año pasado
fallecieron 104 reclusos y otros 90 resultaron heridos, según el OVP
Las políticas del chavismo en materia penitenciaria no han
sido eficientes. Así lo evidenció este martes 21 de julio la ONG Observatorio
Venezolano de Prisiones (OVP) tras la presentación de su informe anual: entre
1999 y 2019 en las cárceles venezolanas han fallecido al menos siete
mil 374 presos, mientras que otros 17 mil 715 fueron heridos.
Según la organización, el año pasado fallecieron 104
reclusos y otros 90 resultaron heridos, registrándose una disminución
de 64,26% y 368%, respectivamente, en el número de casos si se consideran los
291 fallecidos y 331 heridos reportados para 2018. Para 2017 hubo 143 muertos y
120 heridos.
De los 104 fallecidos registrados en 2019, 66 fueron por
motivos de salud. Al menos 63,46% murió específicamente por
desnutrición y tuberculosis. La directora del OVP, Carolina Girón, advirtió
que en los recintos penitenciarios existen graves problemas vinculados al
acceso a la alimentación, medicamentos y atención médica oportuna.
Venezuela tiene una capacidad instalada para mantener bajo
custodia en las cárceles a 26 mil 238 personas. Sin embargo, revela el informe,
hasta el año pasado la población carcelaria era de 43 mil 992 detenidos, lo que
representa un nivel de hacinamiento de 167,66%. De los 52 centros con los que
cuenta el país, solo 44 están en funcionamiento y entre esos hay 14 que
son los más hacinados. Estos últimos albergan a 92% de la población total.
Un caso que permite ilustrar el hacinamiento existente en las
cárceles venezolanas es el del Internado Judicial de Carabobo, mejor conocido
como penal de Tocuyito, donde a pesar de contar con una capacidad instalada de
mil 100 plazas, para 2019 reportaba una población carcelaria de siete
mil 632 privados de libertad.
Girón explicó que aunque se registra una disminución en el
número de privados de libertad en las cárceles, de 46 mil 915 en 2018 a 43 mil
992 detenidos en 2019, se ha reportado un exponencial crecimiento en el número
de presos en los calabozos policiales, una cifra que alcanzaría los
38 mil reclusos aproximadamente.
Entre 2002 y 2018 el Ministerio de Asuntos Penitenciarios,
actualmente dirigido por Iris Varela, ha cerrado ocho centros y no ha
construido ni uno solo. “Cuando dicen que construyeron, hablan con
falsedad”. Según Girón, las autoridades lo que hacen es hacerle algunos
arreglos a edificios en los centros ya existentes, les cambian el nombre y los
presentan como nuevos.
Entre las principales causas de los altos niveles de
hacinamiento está el retardo procesal, sostuvo la vocera del OVP. Según el
informe, hay 26 mil 981 presos procesados y solo 17 mil 011 condenados.
La representante de la ONG fue enfática al aclarar que, hasta
la fecha, no han sido reportados reclusos contagiados con
COVID-19. A su juicio, esto se debe a la medida de suspensión de las visitas
que entró en vigencia desde marzo, cuando inició la cuarentena para evitar la
propagación del nuevo coronavirus.
En cuanto a las mujeres privadas de libertad, Girón aseveró
que se replican los mismos problemas en los centros penitenciarios en los que
se encuentran: desde difícil acceso a la alimentación, servicios y salud, hasta
hacinamiento. Para esta población hay una capacidad instalada de dos mil 154
plazas y hasta 2019 se reportaban dos mil 526 reclusas.
Ellas tampoco escapan del retraso procesal: del total, mil
409 están procesadas, pero solo mil 117 fueron ya condenadas. Entre
las prisiones con mayor hacinamiento femenino están Instituto Nacional de
Orientación Femenina (INOF), el anexo femenino de la Cárcel de Uribana y el del
Cnetro de Formación del Hombre Nuevo Cipriano Castro.
“Lo que pedimos son derechos, no privilegios”, sentenció la directora de la
organización.
Tomado de El Carabobeño / Valencia.
