Se determinó tras
una investigación en la cueva de Chiquihuite, al norte de México, y desafía la
hipótesis de que los primeros humanos en América estuvieron hace 15.000 años.
Un estudio publicado este miércoles reveló que América
del Norte tuvo presencia humana hace 30.000 años, confrontando con la idea de
que las personas están en el continente hace 15.000 años, una teoría sostenida
hasta ahora.
El descubrimiento surgió al
realizar excavaciones en una cueva llamada Chiquihuite, en el estado de
Zacatecas, al norte de México. Se trata de una zona montañosa, "controlada
por carteles de la droga", afirman desde la Universidad de Cambridge
(Reino Unido). La entidad compartió la noticia porque Eske Willerslev, profesor
en esa casa de estudios, fue uno de los coordinadores de la
investigación.
"Estos primeros visitantes
no ocuparon la cueva continuamente, creemos que la gente pasó parte del año
allí utilizándola como refugio de invierno o verano, o como base para cazar
durante la migración", comentó Willerslev. "Podría ser
el hotel más antiguo de América", acotó.
"Son un enigma
completo"
Ciprian Ardelean, arqueólogo de
la Universidad de Zacatecas, fue otro de los directores del proyecto: "No
sabemos quiénes eran, de dónde venían ni a dónde iban. Son un enigma
completo", manifestó. En esa línea, sostuvo: "Asumimos falsamente
que las poblaciones indígenas en las Américas de hoy son descendientes directos
de los primeros estadounidenses, pero ahora no creemos que sea así".
Al respecto, añadió: "Cuando
la famosa población de Clovis ingresó a EE.UU., los primeros estadounidenses
habían desaparecido miles de años antes". De hecho, este experto indica
que "podrían haber muchas colonizaciones fallidas que se perdieron en
el tiempo y no dejaron rastros genéticos en la población actual".
Aquella cueva está ubicada a
2.750 metros sobre el nivel del mar. Allí descubrieron casi 2.000
herramientas de piedra y fragmentos de ellas, denominados como
"escamas". Gracias al análisis de ADN en los restos
de plantas y animales alrededor de dichos instrumentos históricos, se pudo
determinar la antigüedad de la presencia humana.
Por otro lado, al no haber ADN de
personas, se fortalece la hipótesis de que los primeros individuos del lugar no
se habrían quedado mucho tiempo en ese sitio.