Versión reducida de la conferencia dictada en el acto
solemne realizado en la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas) el 29 de
noviembre de 2019, a propósito de la conmemoración de los doscientos treinta y
ocho años del nacimiento de Andrés Bello.
Al conmemorarse
los ciento noventa y dos años del nacimiento de Andrés Bello se fundó en
Caracas La Casa de Bello, en el mismo solar donde había residido el escritor
cuando vivió entre nosotros. Su creación fue la culminación de un largo y
accidentado trayecto que condujo, finalmente, al establecimiento y
consolidación en Venezuela de los estudios sobre su obra, y como un espacio
institucional y académico especializado en las distintas áreas del saber
humanístico que encierra la amplísima producción intelectual de quien
constituye, sin duda, el primer humanista de Hispanoamérica.
Antes de esa
fecha se habían llevado a cabo importantes iniciativas y se hicieron valiosos
aportes al conocimiento de su obra. El certamen literario promovido por la
Academia Venezolana de la Lengua en 1934, cuyo ganador fue Rafael Caldera; las
tempranas investigaciones y publicaciones de Pedro Grases; la creación de la
Comisión Editora de las Obras completas de Andrés Bello por el
presidente Rómulo Gallegos en 1948 y su publicación por primera vez en
Venezuela en 1952, constituyen substanciales hitos en el largo proceso de
encuentro de los venezolanos con su amplísimo repertorio intelectual.
Cuando se
creó La Casa de Bello, en 1973, el decreto de creación estableció que entre los
objetivos esenciales de la fundación estaba realizar «actividades inherentes a
la preservación, conservación y difusión de la obra de Don Andrés Bellos y de
distinguidos humanistas de su época. Así como de investigación, de difusión y
de asesoramiento en el campo de las ciencias humanísticas». Desde entonces se
convirtió en el espacio institucional que le dio continuidad a los estudios que
se venían realizando sobre este importante intelectual y humanista caraqueño,
se llevó a cabo un notable esfuerzo por constituir una completísima biblioteca
con numerosas ediciones originales de sus obras y también quedaron bajo su
custodia valiosos manuscritos de su autoría.
La Casa de
Bello fue también la institución que tuvo a su cargo organizar y llevar
adelante el más completo y fastuoso homenaje de reconocimiento, estudio y
difusión de la variada y densa obra de Andrés Bello: la conmemoración de su
bicentenario, cénit de su consagración universal como el gran humanista del
mundo hispanoamericano. Se celebraron tres congresos internacionales
preparatorios que sirvieron de antesala al Congreso Mundial celebrado en
Caracas, en 1981. Un pormenorizado estudio de todas las actividades realizadas
fue recogida por Oscar Sambrano Urdaneta en la obra El Andrés Bello
universal: crónica del bicentenario de su nacimiento; se hizo
una segunda edición de sus Obras completas, en veinticuatro tomos,
precedidos cada uno de ellos por nuevos estudios realizados por reconocidos
expertos de distintas partes del mundo, y se promovieron actos y eventos
celebratorios en las más importantes ciudades de América Latina y de Europa.
En los años
sucesivos, numerosos bellistas han seguido indagando y publicando estudios y
reflexiones sobre el complejísimo universo intelectual de don Andrés Bello y La
Casa de Bello continuó siendo el epicentro de las investigaciones e iniciativas
académicas encargadas de analizar y difundir el enorme impacto y la
trascendencia humanística de su dilatada obra. Esta continuidad en el
desarrollo de sus funciones se vio interrumpida en los años de la llamada
«revolución bolivariana».
Son numerosos
y especialmente críticos los estudios que se han realizado en torno a la
impronta ideológica y partidaria que ha impuesto sobre las instituciones del
Estado el proyecto político «bolivariano», y fundamentalmente en todos aquellos
espacios que tienen como propósito la reflexión y producción de conocimiento.
Al respecto es ilustrativa la investigación de Gisela Kozak «Revolución
Bolivariana: políticas culturales en la Venezuela Socialista de Hugo Chávez
(1999-2013)». No es nuestro propósito hacer un
registro pormenorizado del problema, solo nos interesa hacer una breve síntesis
de lo ocurrido con La Casa de Bello, en donde se han interrumpido y reorientado
los propósitos que guiaron el desarrollo de sus actividades, desde su fundación
en 1973.
Una de las
primeras decisiones fue, naturalmente, cambiar todo el elenco directivo,
quedando el organismo bajo la dirección de Luis Alberto Crespo desde los años
iniciales del gobierno del presidente Hugo Chávez. El mismo funcionario se
mantuvo en el cargo hasta enero del 2013, cuando fue designado embajador de
Venezuela ante la UNESCO. Durante su gestión, La Casa de Bello fue rebautizada
como Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y estuvo adscrita al Consejo
Nacional de la Cultura, como uno de sus entes descentralizados. En el 2005, al
crearse el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, pasó a depender del
nuevo ministerio. Poco tiempo después, en mayo del 2008, se llevó a cabo una
importante transformación en la política cultural del Estado, en tiempos del
arquitecto Francisco Sesto, modificándose por decreto presidencial la
denominación y objeto de todos los entes descentralizados que estaban bajo la
dirección del citado ministerio. De acuerdo con lo dispuesto por el decreto:
Para el
desarrollo de su objeto, la Fundación Casa Nacional de la Letras Andrés Bello
promoverá las medidas que garanticen la participación protagónica y la
corresponsabilidad activa del pueblo en la formulación, ejecución y control de
su gestión orientada a la construcción de una sociedad socialista, en aplicación
del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, así como de los
lineamientos, políticas y planes emanados de la Comisión Central de
Planificación. (Decreto 6102, Gaceta Oficial No.
38.939, 27 de mayo de 2008)
De forma tal
que la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, al igual que el resto de los
entes descentralizados del ministerio, tuvieron como objeto la construcción del
socialismo quedando sujetos al proyecto político del partido de gobierno. Hace
dos años pasó a depender del Ministerio del Poder Popular para la Educación.
Un breve
recorrido por sus espacios deja ver que la presencia de Andrés Bello no ha
desaparecido de un todo, están allí las reproducciones de varias fotos suyas,
las portadas de algunos de sus libros, así como otras piezas de museo: bustos y
objetos que recuerdan al personaje; en un costado de la biblioteca se encuentra
el viejo fichero con sus gavetas de madera y sus tarjetas mecanografiadas, pero
no se corresponden con el inventario de los libros que allí se encuentran;
igual ocurre con la lista de los manuscritos originales de Andrés Bello.
También
funcionan en la misma sede el Centro Bolivariano de Informática y Telemática
Andrés Bello, el Centro de Actualización de Contenidos Educativos para las
computadoras portátiles Canaima, la Escuela Comunal de Creación y Formación
Literaria Víctor Valera Mora y una tienda de las Librerías del Sur. En la sala
de la entrada puede verse un afiche que lleva la siguiente inscripción: «Moral
y luces, toda la patria una escuela». Allí aparecen los rostros de Simón
Bolívar, Ezequiel Zamora, Simón Rodríguez, Andrés Bello y Hugo Chávez; a su
lado se encuentra el cartelito: «Aquí no se habla mal de Chávez».
Sigue siendo
un lugar en el cual se organizan y realizan actividades dedicadas a recordar y
rendir homenaje a Andrés Bello. Este año, la «Semana de Bello» contempla la
siguiente programación: la realización de un taller titulado «Elementos de la
cultura medieval de Andrés Bello», dictador por Ricardo Chitty, quien se
presenta a sí mismo en su perfil de Twitter como músico y escritor, crítico
literario y crítico de artes plásticas, pensador y licenciado en letras.
Además de
este taller, están programadas varias conferencias referidas a los temas:
«Andrés Bello y la masonería»; «En defensa de Andrés Bello» y «Andrés Bello,
maestro del Libertador»; se realizará un foro sobre la película La
planta insolente y un homenaje especial titulado «Al Samán de Bello en
solícito amor», con la participación del director de la Biblioteca Nacional, el
presidente de la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, el
presidente de la Fundación Misión Árbol y la presencia de los de colectivos
literarios «Oficio puro» y «La otra orilla», entre otros.
Aparece
publicitado en una de las carteleras de la planta baja la edición de una
revista digital que lleva por nombre La comuna de Bello; el
lanzamiento de la revista se llevó a cabo en noviembre del 2013 como parte de
las actividades conmemorativas de los doscientos treinta y dos años de su
nacimiento. Entre las actividades que se realizaron ese año, durante la «Semana
de Bello», estuvo la invitación que se le hiciera al ministro del Poder Popular
para las Comunas y Movimientos Sociales a fin de que dictase una conferencia en
el Salón Rojo de la fundación; el título de la conferencia fue «Bello y la
Comuna». Otra de los actos centrales fue la celebración de un evento denominado
«Golpes literarios», con la participación de los niños de la Asociación de
Boxeo del Distrito Federal. Para la ocasión se instaló un ring de
boxeo en el patio central y entre cada asalto se hizo la lectura de algunos
poemas.
La dirección
electrónica del portal oficial de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello
tiene el particularísimo nombre de www.gurrumango.com.ve; allí está disponible
un libro digital escrito por Carmen Brito Arocha referido a la vida y obra del
ilustre caraqueño que lleva por título: Andrés Bello se lo llevó la
revolución. Un título que sintetiza la orientación y resultados en la
conducción de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, durante estas dos
últimas décadas.
Por suerte,
la investigación y reflexión sobre el valiosísimo legado intelectual de Andrés
Bello cuenta con otros espacios dentro y fuera de Venezuela y el bellismo es
hoy una fuente inagotable de posibilidades que continúa abierta a nuevas
lecturas e interpretaciones.
Fuente: Costa
del Sol 93.1 FM
