Por Eduardo Febbro
Desde París
Aquellos que
se denominan los "patriotas" tienen une convicción irrevocable: el
“gran reemplazo” de las sociedades occidentales está en curso, ”es real y
visible en Francia y si no tenemos cuidado nuestra nación se apagará en poco
tiempo”. La frase antes citada figuraba en el portal internet de un grupúsculo
de extrema derecha, AFO (Acción de fuerzas operacionales) que en 2018 fue
desmantelado cuando estaba cerca de cometer una serie de atentados contra los
musulmanes de Francia (envenenamiento de la comida). Antaño restringida a una
estrechísima galaxia ultra, la idea del “gran reemplazo” ha impregnado a las
extremas derechas del mundo y hecho de su autor, Renaud Camus, un apóstol de la
cruzada contra las sociedades multiculturales. Nada parecía destinar a este
aristocrático escritor gay, cuyos libros fueron celebrados en los años 80 por
su calidad, a convertirse en el ícono mundial de los extremistas de las
ultraderechas. El enunciado es de una simpleza que, para muchos, resultó
hipnotizadora: la pura cepa de la sociedad francesa, su vínculo más
“tradicional”, está desapareciendo en beneficio de “un gran reemplazo” cuyos
protagonistas son ciudadanos no europeos, entiéndase, musulmanes. Renaud Camus
es una de las figuras que componen el triángulo de los intelectuales franceses
que, desde los años 70, forjaron el zócalo del renacimiento de las
ultraderechas: Alain de Benoist, el ideólogo fundador de la Nueva Derecha y
pilar de la derecha alternativa norteamericana: Jean Raspail, autor de la
novela El Campamento de los Santos (1973) donde el autor narra
el desembarco de un millón de miserables de piel oscura en las costas de
Francia. Y Renaud Camus. Dos de sus libros, De l'in-nocence. Abécédaire (2010)
y Le Grand Remplacement (2011) desarrollan la temática del
Reemplazo de las sociedades blancas occidentales.
Los
polemistas radicales, algunos líderes del partido de extrema derecha
Reagrupamiento Nacional (ex Frente Nacional), ciertos intelectuales y
candidatos de esa corriente han convertido el libro de Camus en su manual de
cabecera. La novela Sumisión, de ese idolatrado inocuo que es
Michel Houellebecq, narra el ascenso al poder de los islamistas en Francia (La
Fraternidad musulmana). Ese relato fue inspirado por las conversaciones que
Houellebecq mantuvo con Camus. La teoría del ultraconservador consta de dos
ejes: por un lado, según el autor, los datos demográficos (falsos) muestran que
la inmigración masiva y la fecundidad elevada de las poblaciones no europeas
están superando a la población originaria y, por consiguiente, imponiendo su
religión y su cultura a todo el continente; por el otro, si esto es posible se
debe a que una clase de dirigentes “remplazistas” ha organizado deliberadamente
los flujos migratorios masivos con el fin de que emerja un nuevo hombre,
desprovisto de todas las particularidades nacionales (étnicas y culturales).
Ello, alega el autor, con el único propósito de modelar una suerte de individuo
sin ataduras, intercambiable en cualquier circunstancia y dispuesto a ser un
lacayo nómada al servicio de la globalización. La influencia de Renaud Camus ha
sobrepasado las fronteras francesas. Su Gran Reemplazo figura en la tapa del
manifiesto publicado en internet (The Great Replacement) por el terrorista
australiano Brenton Tarrant que el 15 de marzo de 2019 asesinó a 51 personas en
la mezquita de Christchurch, en Nueva Zelandia. En ese texto de 74 páginas,
Tarrant sostiene que, luego de un viaje a través de Francia, se convenció de
que era urgente pasar al acto porque hay “invasores por todos lados”. La misma
idea del invasor reemplazante aparece en el texto que el supremacista blanco
Patrick Wood Crusius publicó en internet antes de perpetrar la matanza en el
Walmart de El Paso (3 de agosto de 2019) que dejó un saldo de 22 muertos. El
manifiesto The Inconvenient Truth hablaba de “la invasión hispánica de Texas”.
Los libros de
Renaud Camus no contienen llamados a la violencia o a la eliminación, pero han
sido interpretados así por una minoría radicalizada que se nutre de su prosa
altamente racista y dura, por la que ya fue condenado por "incitación al
odio". Camus puede evocar con total impunidad el “genocidio por
sustitución”, acusar a los musulmanes de “colonizadores” o de ser el “brazo
armado de la conquista”. Para alguien que se dice pacifista, sus palabras son
un incendio. Para Camus, quienes asesinan son “locos”,” idiotas”,”
descontrolados” y él no debe ser considerado “cómplice” de esas matanzas. No
obstante, su obra ha tenido un poderoso alcance contaminante, tanto más cuanto
que los estragos de la globalización sensibilizan a sus lectores antes ideas
complotistas sobre la existencia de un “remplazismo global”, o aquella acerca
de la meta secreta escondida en el corazón del capitalismo: convertir a cada
ser humano en un consumidor “remplazable”. Renaud Camus sostiene que basta con
pasearse por Francia y por Europa y “observar la realidad del Reemplazo”. El
subjetivismo es completo. Las estadísticas francesas contradicen la veracidad
de esa observación. En total, 12% de la población francesa es de origen
extranjero. Las cifras están muy lejos de probar su teoría. Sin embargo, los
estudios de opinión muestran que un segmento consistente de la sociedad sí cree
en que hay un Reemplazo en curso, y que este está organizado como un complot.
La fundación Jean-Jaurés, Conspiracy Watch y la encuestadora IFOP realizaron un
estudio (2018) sobre el impacto del complotismo: una persona de cada cuatro
compartía la idea según la cual “la inmigración ha sido organizada
deliberadamente por las elites políticas, intelectuales y mediáticas con la
meta final de remplazar a la población europea por una población inmigrada”.
Camus es un
heredero de las etnoobsesiones que la extrema derecha europea desarrolló desde
finales del Siglo XIX. El autor de El Gran Reemplazo, en pleno
Siglo XXI, modernizó el objeto del odio: antes los judíos, ahora los africanos
y los musulmanes. Los líderes políticos más importantes de la extrema derecha
se cuidan de no emplear el termino “gran reemplazo” pero tejen sus retóricas en
torno a ese concepto. En vez de “reemplazo” pueden decir, como Marion Marechal
Le Pen, que la inmigración pone en tela de juicio “la continuidad histórica” de
Francia. Renaud Camus ha alimentado la circulación de un consistente flujo de
libros escritos a partir de su teoría, incluso por autores que antes fueron de
izquierda. Es el caso del hoy racista y purista conservador Alain Finkielkraut,
autor de La Identidad Infeliz”. Sumisión, de Michel Houellebecq, es
una extensión bajo forma de ficción de los desvelos de Camus. El Gran Reemplazo
es puro humo, una inanidad llena de miedos, percepciones fugitivas, nostalgias
por un mundo blanco y católico que la colonización alteró, emociones que
adquieren el estatuto de ciencia demográfica y que pueden funcionar como un manual
para los soldados al servicio del odio.
Tomado de Página
12 – Argentina
