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/ David Vincent
"¿Ha
subido la actual ola de histeria contra todo lo ruso hasta el punto de que los
políticos europeos y estadounidenses intentan ahora una reescritura orwelliana
de la historia de la Segunda Guerra Mundial?".
Con esta
pregunta comienza el columnista Doug Mallouk su artículo sobre
las celebraciones del Desembarco de Normandía, más conocido como Día D.
A su juicio,
no se trata de una mera cuestión académica de tergiversar el pasado, sino que
tiene importancia crucial para el aquí y el ahora.
Mallouk
recuerda que el factor más crucial en la derrota de Adolf Hitler fue la
voluntad de los Aliados, tanto del este como del oeste, de dejar de lado sus
diferencias políticas y sociales por el bien de librar al planeta de la peste
del nazismo. El 75 aniversario de la ceremonia del Día D debería haber sido una
oportunidad perfecta para renovar ese espíritu, escribe para el periódico The
Baltimore Sun.
No obstante,
los organizadores de la celebración optaron por moverse en la dirección opuesta
tomando la "escandalosa" decisión de no invitar al presidente ruso,
Vladímir Putin, el líder de "la nación que más hizo (de lejos) por
aplastar a la Wehrmacht (Ejército alemán)".
De acuerdo
con los organizadores, Rusia no fue invitada por no haber participado en la
batalla de Normandía, una afirmación que no resiste la crítica. Lo que hizo
concebible el plan de desembarco en Normandía fue el hecho de que la entonces
Unión Soviética estaba haciendo retroceder a la abrumadora mayoría de las
tropas de Hitler en un frente de batalla a unos 2.500 km de distancia.
"Fue una operación clásica de martillo y yunque", recalca el
analista.
Los
estadounidenses suelen creer hoy en día que la caída de los nazis la logró
principalmente su país, con quizás alguna ayuda de la Rusia soviética. No
obstante, los hechos históricos dicen lo contrario, apunta Mallouk.
Estados
Unidos perdió 500.000 vidas en el conflicto, mientras que las pérdidas
soviéticas fueron de 25 millones, 50 veces mayores, subraya. El número de
muertes soviéticas solo en la batalla de Stalingrado se ha estimado en un
millón, lo que es más que las muertes combinadas de Estados Unidos y el Reino
Unido durante toda la guerra.
Unos 9.000 o
10.000 estadounidenses y militares de otras nacionalidades murieron el Día D,
aproximadamente el 1% de las muertes soviéticas en Stalingrado, el punto de
inflexión de la Segunda Guerra Mundial, escribe el analista. Por otro lado, de
todos los campos de batalla de esta guerra, que abarcan tres continentes, el
frente oriental fue el escenario de la muerte del 80% de los soldados nazis.
"Los
soldados y marineros estadounidenses lucharon valiente y desinteresadamente
tanto en los teatros europeos como en los del Pacífico. Pero los nazis nunca
asediaron, digamos, Filadelfia, matando a más de un millón de personas de
hambre y el frío, como hicieron con Leningrado (ahora San Petersburgo)",
prosigue el autor.
Los
estadounidenses tampoco tuvieron que desmantelar sus plantas industriales y
evacuarlas a miles de kilómetros junto a millones de personas. Para los rusos,
la guerra no fue "por allá".
"¿Existe
alguna duda sobre quién hizo el trabajo más pesado para derrotar a la horda
bárbara de Hitler? Entonces, ¿por qué la despreciable decisión de excluir al
líder de esta nación? ¿Alguna epidemia de amnesia histórica se ha apoderado
repentinamente de los altos cargos occidentales?", se pregunta el
columnista.
Parece que
esta fue la respuesta a la propuesta del presidente Putin del año 2015 de
recrear la alianza de la Segunda Guerra Mundial entre Estados Unidos y Rusia,
esta vez para luchar contra el enemigo común del terrorismo. Esto podría
fácilmente expandirse para incluir a otras naciones, como China y la India, y
ampliarse en alcance para abarcar proyectos conjuntos masivos en el desarrollo
de la ciencia y la infraestructura, pero no sería para nada provechoso para los
belicistas que quieren guerra y más guerra entre el este y el oeste.
"Los que
creen en la geopolítica de dividir y gobernar como forma de vida se ven
amenazados. Su reacción no solo insulta a la nación rusa, sino también a
aquellos a quienes debemos honrar debidamente en el 75º aniversario del Día
D", concluye.
Fuente : Sputnik
