Procedimiento histórico se realizó el pasado 25 de marzo en el hospital Johns Hopkins, en Maryland, Estados Unidos. Ambos pacientes se recuperan de forma satisfactoria
Nina Martínez es portadora de VIH y donó su riñón. En
la fotografía posa con Dorry Segev, cirujano a cargo del procedimiento.
Fotografía: Johns Hopkins Medicine
POR Irene Rodríguez.
La estadounidense Nina Martínez tiene 35 años y porta el
VIH desde las seis semanas de nacida, cuando fue infectada en una transfusión
de sangre, en una época en la que no se hacían análisis para descartar a
quienes portan el Virus de Inmunodeficiencia Humana.
No obstante, desde que tiene recuerdo, su historia de
vida la ha impulsado a luchar por mejorar la salud de la población y esta
semana se convirtió en la primera persona seropositiva en donar un riñón para
salvar la vida de otro portador del VIH.
“Mi inspiración
fue una vecina que se ofreció voluntariamente a ser donante viva de riñón. Para
mí es sumamente importante participar en investigaciones clínicas. Fui testigo
de cómo ella hizo posible un trasplante que le salvó la vida a otra persona y,
al ver lo que hizo, supe que si había alguna forma de que yo ayudara a alguien,
tenía que hacerlo. Hacer esto conforme a un protocolo de investigación resultó
muy cómodo para mí”, destacó Martínez en un comunicado de prensa.
Las personas
que viven con el VIH no habían podido donar un riñón hasta este momento, debido
a las preocupaciones de que este virus fuera un factor demasiado riesgoso para
la enfermedad renal en el donante.
Sin embargo,
una investigación realizada por Johns Hopkins Medicine (hospital donde se realizó
el procedimiento en Baltimore, Maryland, Estados Unidos) cambió el parecer de
muchos especialistas.
Dicho estudio
incluyó más de 40 000 personas con VIH y demostró que los nuevos medicamentos
antirretrovirales no causan daño en el riñón. Además, las pesquisas comprobaron
que quienes tenían el virus bien controlado básicamente corren los mismos
riesgos que aquellos no infectados, por lo que están bastante saludables para
donar sus riñones.
"Esta
enfermedad, que en la década de 1980 era considerada una sentencia de muerte,
está actualmente tan bien controlada que las personas infectadas por el VIH
ahora pueden salvar vidas a través de la donación de riñón. ¡Es algo
increíble!”, manifestó en el comunicado Dorry Segev, cirujano a cargo tanto del
estudio como del procedimiento de trasplante.
Christine
Durand, una de las investigadoras y médico participante también en el
trasplante, añadió: “lo que es significativo sobre este primer donante vivo de
riñón —que también vive con el VIH— es que, aparte de ser un avance médico,
sirve para destruir el estigma. Desafía a los médicos y al público a ver el VIH
de otra manera. Estamos trabajando con el mayor número posible de donantes para
salvar la mayor cantidad de vidas posibles. Cada trasplante que tiene éxito
acorta el tiempo de espera de todos los demás que se encuentran en la lista”.
La iniciativa
Los doctores
Durand y Segev son los líderes de HOPE in Action (esperanza en
acción), una iniciativa que comprende múltiples estudios para explorar la
factibilidad, inocuidad y eficacia del trasplante entre personas infectadas por
VIH.
Este tipo de
organizaciones nacieron en el 2013, gracias a la aprobación de la Ley de
Equidad de Órganos y VIH, conocida como Ley HOPE, por sus siglas en inglés.
Martínez,
quien es consultora en salud pública, conoció el trabajo de HOPE in
Action y eso la motivó aún más. En julio del 2018, la Sra. Martínez se
enteró de que una amiga, que por coincidencia también tenía infección con VIH,
necesitaba un trasplante renal. Sintió la obligación de ayudar y se puso en
contacto con el hospital Johns Hopkins.
“Algunos
creen que las personas con infección por el VIH están ‘enfermas’ o se ven mal.
En mi caso, yo sabía que tenía buena salud. El VIH ya no es una barrera para la
donación de órganos, y nunca consideré al VIH como un obstáculo médico. Como
promotora de políticas, quiero cambiar lo que la gente cree que sabe sobre el
VIH. No deseo ser la heroína de nadie. Lo que quiero es ser un ejemplo para
alguien, la razón por la que una persona tenga en cuenta la idea de ser
donante”, destacó la joven.
Martínez
viajó desde Atlanta hasta Baltimore en octubre del 2018 y se sometió a exámenes
en el Hospital Johns Hopkins para ver si estaba lo suficientemente sana como
para donar.
Su amiga
falleció debido a su enfermedad renal antes de que las evaluaciones terminaran,
pero esto no la detuvo; se ofreció para donar un riñón a quien lo necesitara.
Durante la
evaluación, el equipo de cirujanos confirmó que los riñones de Martínez estaban
en buena condición y con una carga viral (cantidad del virus en sangre) baja,
lo cual satisfacía los criterios requeridos por las protecciones federales de
la Ley HOPE.
Una vez
recibida la aprobación, pudo donar sin inconvenientes uno de sus riñones a un
beneficiario, quien desea permanecer anónimo.
“Estaba en
posición de hacer esto por otra persona, y no porque soy alguien especial si no
porque soy fuerte. Otras personas infectadas por el VIH antes de mí
participaron en investigaciones clínicas para que yo pudiera no solo sobrevivir
sino prosperar. Era mi turno de hacer esto, tanto por mi amiga a quien estimaba
como por toda la gente que vive en espera de un trasplante”, concluyó la
activista y donante.
Tomado de La Nación
/ Costa Rica
