Tomado de RT - Foto: Dinuka Liyanawatte / Reuters
A lo largo de este domingo 21 de abril se produjeron ocho explosiones en diferentes partes de
Sri Lanka. Cuatro de ellas sacudieron la capital del país, Colombo, mientras la
última tuvo lugar cerca de un edificio residencial en Dematagoda, un suburbio
de Colombo.
El portavoz policial Ruwan Gunasekera ha confirmado ante los
periodistas en Colombo que hasta el momento las explosiones se han cobrado
la vida de unas 207 personas y han dejado 450 heridos, mientras medios locales reportan 215 muertos. Las
autoridades han declarado el toque de queda en todo el territorio del país,
bloqueando temporalmente las redes sociales como Facebook o Instagram, y
ya han arrestado a 13 personas en relación con los
hechos.
¿Dónde se produjeron las explosiones?
Los primeros ataques fueron perpetrados prácticamente de
manera simultánea. En Colombo, las explosiones sacudieron tres hoteles de cinco
estrellas ―Shangri-La Colombo, Kingsbury y Cinnamon
Grand Colombo― y la iglesia Santuario de San Antonio.
Dos templos más ―la iglesia de San Sebastián y la
iglesia Zion― fueron atacadas en la cercana ciudad de Negombo, al
norte de la capital, y en la ciudad de Batticaloa, respectivamente.
Las explosiones en tres iglesias católicas romanas se
produjeron mientras se celebraba la misa de Pascua. Pocas horas después, las
detonaciones ocurrieron en el hotel de tres estrellas Tropic
Inn, situado cerca del jardín zoológico en la ciudad de Dehiwela,
al sur de Colombo, y cerca de un complejo residencial en Dematagoda,
un suburbio de la capital.
La explosión en Dematagoda tuvo lugar cuando los policías que
estaban investigando los ataques contra los hoteles localizaron en la zona la
casa donde podía encontrarse un sospechoso. Tres agentes murieron en
el ataque.
En el hotel Shangri-La Colombo, el restaurante de la
segunda planta quedó teñido de negro y resultó devastado por la explosión,
con el techo y las ventanas destrozadas, cables sueltos colgando y mesas
volcadas.
Víctimas
De momento la Policía no puede proporcionar los detalles
acerca del número exacto de las víctimas de cada ataque en cada uno de los
lugares, pero según el recuento del medio local Newsfirst, el mayor número de
personas falleció en el ataque contra la iglesia de San Sebastián en Negombo,
donde la explosión arrancó el tejado, las puertas y las ventanas. En el
hospital de la ciudad registraron 104 muertos y 100 heridos. El
ataque contra la iglesia de Batticaloa dejó 28 muertos y 51 heridos.
En los ataques fallecieron como al menos 35 extranjeros,
que se alojaban en los hoteles. Entre ellos se encuentran dos ciudadanos
turcos, un chino, un neerlandés, así como ciudadanos de EE.UU., Reino Unido,
Japón, Marruecos, India, Dinamarca, Pakistán y Bangladés.
De momento nadie se ha atribuido la responsabilidad por
los ataques, pero los investigadores no descartan que pudieron haber sido
perpetrados por islamistas radicales.
Las autoridades fueron advertidas sobre la amenaza de ataques
Diez días antes de los atentados de este domingo, el
inspector general de la Policía de Sri Lanka, Pujuth Jayasundara, emitió una alerta a nivel nacional de que terroristas
suicidas planeaban atacar "importantes iglesias" del
país. Esta advertencia de inteligencia fue enviada a los oficiales de alto
rango el 11 de abril.
El ministro de Defensa de Sri Lanka, Ruwan Wijewardena,
describió los ataques como terrorismo y los atribuyó a extremistas
religiosos. Por su parte, el primer ministro Ranil Wickremesinghe expresó
su temor de que la violencia pudiera desencadenar la inestabilidad en el país y
su economía.
Los ataques han sido condenados por Gobiernos de todo el
mundo, y el papa Francisco incluyó una mención a la masacre al final de su
tradicional misa de Pascua celebrada este domingo.
Recuerdo de los peores días de la guerra civil
Desde el final de los 26 años de la guerra civil, en la que
los Tigres de Tamil ―grupo rebelde insurgente de la minoría étnica tamil―
buscaban la independencia de la mayoría budista de la etnia de los cingaleses,
en Sri Lanka se han producido brotes esporádicos de violencia étnica y
religiosa.
Los Tigres de Tamil y otros grupos rebeldes, derrotados por
las fuerzas de seguridad de Sri Lanka en 2009, atacaron el Banco Central, un
centro comercial, un templo budista y hoteles populares entre los turistas, por
lo cual la escala de los ataques de este domingo recuerda a aquellos
acontecimientos.
