El cáncer de mama es la principal causa de mortalidad entre las mujeres de los 20 a
los 59 años. Aunque parezca mentira, la genética tiene poco peso en la mayor
parte de los casos, por lo que está en nuestra mano minimizar el riesgo de
padecerlo o de experimentar una recaída: cierto hábitos, como un cambio de
dieta, reducen a la mitad el peligro de enfermar.
"El riesgo de sufrir cáncer de mama no
depende, como a menudo pensamos, del historial familiar. De hecho, el 87% de
las mujeres diagnosticadas carecen de familiares en primer grado que hayan
padecido la enfermedad. El mayor factor de riesgo es, sencillamente, el hecho
de ser mujer. La buena noticia es que el peligro de enfermar y de recaer se
puede reducir siguiendo ciertas pautas", según afirma la doctora en
Medicina y especialista en cirugía oncológica de mama, Kristi Funk, con motivo
de la publicación de 'Pechos. Aprende a conocerlos' (Urano).
Esta experta, que ha ayudado a miles de mujeres durante el
tratamiento para el cáncer de mama, entre ellas famosas como Angelina Jolie
o Sheryl Crow, asegura que "la incidencia internacional de cáncer de mama
femenino ascenderá a 3,2 millones de casos por año en 2050, de forma que el
índice se habrá doblado en menos de 40 años", a la vez que recuerda que
"el 90% de factores de riesgo que determinan una salud mamaria óptima
están bajo nuestro control".
De hecho, Funk subraya en una entrevista con Infosalus, que
menos del 10% de los cánceres de mama son hereditarios y
tienen lugar por mutaciones genéticas anormales que pasan de padres a hijos.
"Te puede sorprender el oír que el 87% de los diagnósticos de cáncer de
mama en mujeres no tienen un pariente de primer grado con cáncer de mama",
reseña la especialista.
Así, destaca que las cifras de cáncer de mama en
Europa se han disparado un 58% entre 1985 y el 2012. "Los genes
no lo pueden explicar, sí nuestros hábitos de vida. Diariamente podemos elegir
qué comer, qué beber, si hacer ejercicio o no, nuestro peso, nuestras
exposiciones a los distintos tóxicos, y la mentalidad crea el ambiente dentro
de las células de nuestros senos, que se mantienen saludables o bien se vuelven
malignas. Todos los días tomamos innumerables decisiones que nos acercan al
cáncer o nos alejan más de él", sostiene la experta.
El riesgo de sufrir cáncer de mama no depende, como a menudo
pensamos, del historial familiar. De hecho, el 87% de las mujeres
diagnosticadas carecen de familiares en primer grado que hayan padecido la
enfermedad.
Factores de riesgo que podemos y no controlar
Eso sí, precisa que hay factores que no se pueden controlar,
como el ser mujer o el hacerse mayor, si bien subraya que se pueden influir
sobre ellos y reducirlos más de lo que imaginamos. En concreto, menciona los 3
principales factores de riesgo que favorecen un cáncer de mama y
que no están bajo nuestro control: 1) Ser mujer. Dice que en España el 65,2%
son diagnosticadas frente a menos del 1% en el caso de los hombres. 2) Ser
mayor, en España la edad media de contraer cáncer de mama se sitúa en los 59 años.
3) Mutaciones genéticas heredadas en los genes BRCA y un fuerte historial de
enfermedad familiar.
Entre los factores de riesgo que sí podemos controlar se
encontrarían, según enumera la oncóloga: el estilo y los hábitos de vida, una
dieta poco saludable, el consumo de alcohol, la falta de ejercicio, la
obesidad, la terapia hormonal sustitutiva, tener más de 35 años en el primer
embarazo, y la falta de lactancia materna. "Las investigaciones han
revelado que las mujeres que antes de la menopausia hacen ejercicio, no toman
alcohol, no fuman, y sustituyen la carne y los lácteos por alimentos integrales
y verduras, reducen a la mitad sus posibilidades de desarrollar un
cáncer de mama", destaca.
Así con todo, enumera los que, a su juicio, representan su
"top 10 de recomendaciones" para reducir el riesgo de cáncer
de mama:
1.- Sigue una dieta mediterránea, basada en vegetales y
fruta, productos integrales, legumbres, grasas saludables (aguacate,
cacahuetes, semillas y olivas), semillas de lino molidas. Minimiza las grasas
saturadas, los azúcares simples, los alimentos procesados y los cereales
refinados.
2.- Evita comer carne, lácteos y huevos. Minimiza grasas
saturadas, azúcares simples y productos procesados.
3.- Mantente siempre en tu peso ideal.
4.- Realiza ejercicio durante, al menos 5 horas a la semana
si se trata de un ejercicio moderado, o bien 2,5 horas si se trata de un
ejercicio de alto rendimiento.
5.- Beber 3 vasos de té verde al día minimiza a la mitad el
cáncer de mama. Exprimir el limón en este caso aumenta su poder antioxidante.
6.- Deja de beber alcohol y, en caso de hacerlo, reduce la
ingesta a una bebida al día o incluso menos si es posible. Prefiere el vino
tinto antes que otra bebida alcohólica.
7.- Evita las exposiciones a factores medioambientales que
puedan ser perjudiciales, tales como la radiación, las emisiones industriales,
los pesticidas, la polución, o los tejidos sintéticos. Lávate las manos en
abundancia, limpia el polvo y pasa la aspiradora, emplea acero y vidrio en
lugar de plástico, filtra tu agua, decántate por la comida orgánica.
8.- Desestrésate. Sé feliz. Ama.
9.- Mantente libre de hormonas. Considera las hierbas, la
acupuntura y el ejercicio para aliviar los síntomas de la menopausia, en un
esfuerzo por evitar los estrógenos causantes del cáncer de mama en la terapia
hormonal sustitutiva.
10.- Realiza autoexámenes mensuales de los senos desde la
adolescencia y las mamografías anuales, desde que lo determine el médico
especialista. "La detección precoz es la segunda mejor defensa contra el
cáncer", apostilla.
Fuente: ECOticias.com
