Freddy
Zarichta
Hace unos
cuantos años a través de unos amigos tuve la oportunidad de conocer a un hombre
del cual no tenía mayores referencias, al principio fue una causalidad que yo
fuera a esa cita casual con este amigo, del cual solamente sabía que era de
origen español y tendría alguna empresa trabajando en nuestro país.
En el camino
pensé que era uno más de los tantos empresarios que abundan en el mundo. Cuando
llegué a su apartamento, me conseguí con un personaje de verbo muy cordial,
ameno y oportuno que hablaba con gran pasión del trabajo que hacía. La
conversación se alargó y desde allí nacieron unos pequeños vínculos, que con el
tiempo me hicieron conocer la esencia y más de este hombre. De manera que, cuando
empecé a escudriñar, descubrí a un hombre fuera de serie, polifacético; no era
un simple vendedor de cosas, charlero de oficio o un simple acumulador de
riquezas o de quehacer oportunista, nada de esos que abundan en la vida.
Con el tiempo
fui conociendo a Cipriano ¿quién es Cipriano? El niño que quedó huérfano a los
13 años de edad en aquella Madrid; hijo de familia de varios hermanos, al que
le tocó lanzarse a la calle no a sucumbir ni morir de miseria, sino más bien a
pausar la infancia en medio de arduas jornadas, acompañado de un nutrido grupo
de infantes para recoger cartones, materiales reciclables entre otros. Tarea
que los llevó a aprender el arte de la supervivencia, el valor al trabajo y a
lo ganado con el sudor de su frente.
Se podrán,
entonces, imaginar los sin sabores que pasó en una época conocida por la
crueldad de una dictadura como la de Francisco Franco, tan así que no había más
suerte: vivir o morir. Pues a este niño, no le iba a alcanzar la segunda
opción, más bien la vida lo llevó a entender la grandeza que podría obtener de
ella. Así, desarrolló la capacidad, el intelecto, la sabiduría, el olfato, la
suspicacia, la habilidad y lo más importante la constancia y el empeño para el
logro de metas.
Quizá estas
virtudes, lo arrojaron al crecimiento seguro, empezando por una formación
académica en el área técnica de la odontología (técnico dental) e inicia a
enrumbarse hacia una estabilidad laboral y nuevos nortes en su vida y a
fortalecer su formación cultural, política y ciudadana, a escalar nuevos
peldaños en el estatus de su vida.
Comienza a
participar en el movimiento cooperativista de España, donde consolida su
educación y habilidades para la creación de riquezas a través del trabajo como
fuente fundamental de bienestar de una sociedad. A partir de aquí, este niño
que recogía cartón, se transforma, a través del trabajo diario, en el
organizador de empresas productivas con la premisa basada en el bien común a
partir del trabajo de todos, el progreso de una sociedad o nación.
Entre las
ramas empresariales en las que se desempeña hoy día, podemos mencionar el área
médica-odontológica, el área de la construcción y de la ingeniería en general,
el área de la química y el petróleo, el área del asesoramiento en la
informática, entre otras.
Entre sus
ideas o preceptos arraigados en la filosofía del trabajo, enseñado por su
padre, afirma que el objetivo principal de un empresario es jamás dejar quebrar
su empresa y repartir riqueza a partir de la matriz del trabajo individual,
sumando un total de esfuerzos y productos de ganancias para todos.
Este
caballero de las artes empresariales y de verbo rítmico, ha logrado
diversificar sus empresas en muchos países del mundo (España, Rusia, China,
Angola, Nicaragua, Cuba, Islas del Caribe, Sudáfrica, Venezuela, entre otros
países), con resultados satisfactorios tanto para la empresa como al país donde
están instalados. Una filosofía de ganar-ganar.
El Cipriano
Humano es un diamante, es decir, tan fuerte como él y tan frágil a la vez.
¿Cómo entender semejante contradicción? Sencillo, el diamante es una piedra
valiosísima en primer lugar, pero con unas características muy particulares.
Esta similitud la traigo a colación por el acercamiento que me ha permitido
conocer ese lado especial que tal vez hasta él mismo se resiste a creer.
Este ser
humano, es capaz de estar pendiente de todas y todos aquellos que le rodean a
diario, no solo como el jefe que reclama un trabajo, puntualidad, sino además
que provee a todos del bienestar, particularmente a quien se lo pida, a cambio
de nada.
Lo he visto
sentir gran dolor por aquel amigo que atraviese situaciones difíciles y él
espontáneamente sale a meterse de “intrépido” a dar soluciones inmediatas al
problema. Él es de sentarse con su gente, sus obreros, empleados y rechaza el excluir
a una persona por su condición social, racial, cultural o política.
Lo he visto
ayudar personas con problemas médicos, sociales que jamás ha conocido en la
vida de manera desinteresada, tanto que prefiere pasar en el anonimato de la
caridad, imagino que hasta se moleste por mencionarlo o describir más de lo que
deba tal vez, pero no puedo pasar bajo de la mesa en lo personal y de mi
familia lo generoso y noble que es, tanto que hemos de dar fe de ello.
Quiero
apuntar antes de finalizar, que cuando me preguntan qué profesión tiene
Cipriano es difícil decir una sola, porque el manejo que tiene de las áreas
donde se desenvuelve son de un profesional de muy alto nivel, tanto que no le
escribas por celular un error de ortografía porque te manda al ¡Carajo viejo!
Este Técnico Dental.
Solamente me
queda decirle: ¡Mil gracias ‘Cipri’! jamás tendré tanto para agradecerte de
igual manera que lo has hecho conmigo. Tu don de gente y nobleza es
insuperable. Este hombre es prueba de ello y es ejemplo de que con fuerza y
trabajo se construye una nación. Si se puede ser empresario y tener un gran
corazón a la vez para la humanidad.