Recuerdos a
cuarenta y tres años de la creación de la República Saharaui.
“Si quieres
tu derecho es preciso que estés dispuesto a derramar tu sangre,
es preciso
que sacrifiques todo por una sola cosa: tu dignidad”.
Por el Dr.
Jorge Alejandro Suárez Saponaro*
El Uali
Mustafá Sayed nació en las tierras de Saguía el Hamra, región del
norte del antiguo Sahara Español en 1948, en el seno de una familia nómada.
Ello no impidió que estudiara, llegando a la Universidad. El destino lo llevó a
cursar sus estudios de ciencia política y derecho en Marruecos. Allí tuvo
contacto no solo con compatriotas suyos, sino con estudiantes marroquíes, que
estaban impregnados de ideas revolucionarias. Egipto está en manos del régimen
nasserista, las ideas de panarabismo, nacionalismo y progresismo. Muchos se
preguntarán porque había saharauis estudiando en universidades marroquíes.
Recordemos que en 1958, por una decisión de carácter eminentemente político,
España cedió al Reino de Marruecos la región de Cabo Juby o Tarafaya. Tan Tan
capital de dicho territorio, desde ese momento se transformó en centro de
activismo saharaui, incluso la tribu Erguibat, protagonizó una
rebelión como muestra de descontento por la presencia de Marruecos.
Los saharauis
que estudiaban en la Universidad de Rabat, se pusieron en contacto con la
radicalizada Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes. Curiosamente una de las
primeras aportaciones ideológicas al movimiento nacional saharaui lo aportaría
una organización marroquí. En el grupo de estudiantes “rebeldes” sobresalió El
Uali, alías Lulei que como lo definió el profesor Carlos Ruiz Miguel, como un
personaje con una inteligencia y talento singular.
En aquellos
años, la situación de Marruecos era convulsionada. Son los años de plomo, donde
se hace sentir la mano dura del siniestro general Ufkir, ministro de Interior,
y hombre fuerte del rey Hassan II. Pronto los saharauis conocerán las cárceles
marroquíes, como el resto de militantes progresistas y opositores al régimen
imperante. “Luley” sabía que el movimiento nacional saharaui no podría
prosperar en un país como Marruecos y dado el clima de represión, el y su grupo
se establecieron en Zuerate, Mauritania, en 1972. El futuro presidente de
la república Saharaui, recorrió algunos países: Francia, Países Bajos, Argelia,
Libia, en busca de apoyo político y material. En 1973 se establecería
nuevamente en Mauritania.
Los sucesos
de Jatarrambla, la trágica desaparición del líder nacionalista moderado,
Bassiri, radicalizó el nacionalismo saharaui. El movimiento creado por Bassiri,
servirá para conformar lo que sería en una primera instancia el Frente Popular
de Liberación del Sahara, para luego convertirse el 10 de mayo de 1973, en el
Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y el Río de Oro, o Frente
POLISARIO. En su acta fundacional hace alusión a la lucha armada y con un claro
sesgo progresista y panárabe.
La lucha se
desencadenará al poco tiempo, con el incidente de Janguet Quesat, donde
participó el propio Luley. Fue una acción limitada, con un puñado de efectivos,
que serían el germen del actual ejército saharaui. A partir de este momento se
inician acciones tipo “golpe de mano” contra las fuerzas españolas, ya sea las
propias fuerzas armadas, como la policía territorial.
En 1972, el
polémico y tempestuoso coronel Gaddafi había lanzado en Mauritania la consigna
“Sahara Libre” y será la revolución libia la que provea de armamento, dinero y
sostén diplomático. Los libios facilitaron contactos con el mundo árabe y
con medios de comunicación. En 1974, desde Trípoli, los saharauis lanzaron su
primer programa de radio, alentando el sentir nacionalista.
Luley se hizo
presente en Francia, donde en una conferencia de prensa habla del movimiento de
liberación nacional saharaui. España ya toma en serio la existencia del Frente
POLISARIO, que con su campaña de guerrillas, es cada vez más importante,
agregándose la captura de prisioneros, armas y equipo diverso. La llegada
de la Misión Visitadora de Naciones Unidas en su momento al territorio del
Sahara Español, puso en evidencia el nivel de presencia del Frente POLISARIO en
la población. Fue un duro revés para las autoridades españolas en Madrid, que
por medio del Partido de la Unión Nacional Saharaui o PUNS, buscaban una suerte
de independencia controlada y se dieron cuenta que dicho partido, creado por la
administración colonial, era una cáscara vacía. Tiempo después el grueso de sus
partidarios, se integraron en el Frente POLISARIO.
En 1975, el
gobierno español inició una serie de negociaciones con el Frente en Argel. Un
comportamiento contradictorio y de difícil comprensión, dado que por otro lado
en pocos meses el gobierno español cedería el territorio a Marruecos y
Mauritania en el marco de los llamados “Acuerdos de Madrid”. En junio de 1975,
tropas del Polisario toman el poblado de Guelta Zemmur, de gran impacto
político, donde queda de manifiesto el nivel de solidaridad de la población con
el Frente y comienza la desconfianza sobre las tropas nativas de la Policía y
las Agrupaciones Nómadas, unidad del ejército español especializado en
operaciones en el desierto. Es de público conocimiento que soldados y
suboficiales si no son parte del Frente, guardan simpatía con este.
El ministerio
de Asuntos Exteriores español llevó entre los meses de junio y julio
negociaciones con el Frente, donde éste reclamaba la transferencia del poder en
un breve plazo, acelerando el proceso de independencia prometido desde hacía
años por las autoridades españolas. En septiembre se suceden actos de
buena voluntad entre las partes, donde participa directamente en las
negociaciones Luley, siendo el máximo líder del Frente. Una decena de
militares españoles son liberados, mientras que el gobierno colonial libera
también varias decenas de militantes nacionalistas.
En la
Asamblea General del Sahara, varios líderes se muestran favorables al Frente,
sectores del PUNS también se pasaron a dicho movimiento, mientras que otros
mantenían encuentros violentos con activistas del Polisario. En octubre de
1975, fue preparado por Luley, una convención secreta en la localidad de Ain
Bentilli. Allí el 12 de octubre, se firma un pacto de unidad nacional donde participan
jefes tribales, figuras representativas de la sociedad saharaui, los restos del
PUNS. El Frente dejaba de ser un mero grupo armado con una agenda
revolucionaria, sino un verdadero movimiento nacional, donde estarían
representados los principales actores y sectores de la sociedad
saharaui.
Los Acuerdos
de Madrid. El fin del Sahara Español. “Luley” primer presidente Saharaui.
España
mantuvo hasta último momento mantuvo un doble juego, por un lado, en Naciones
Unidas libraba la batalla jurídica, donde Marruecos y Mauritania, en el célebre
dictamen de la Corte Internacional de Justicia salen derrotados. Pero la
tesis entreguista se impone, sin ninguna duda, tomando el relato realizado por
el brillante coronel José Ramón Diego Aguirre, en Guerra en el Sahara, pone de
manifiesto, que los acuerdos de Madrid, como fue conocida la llamada
“Declaración de Principios” donde se entregaba la administración del Sahara
Español a una administración tripartita, donde España se retiraría en febrero
de 1976.
Según esta
declaración los saharauis serían oídos en la asamblea territorial de tiempos
coloniales, además de un anexo sobre beneficios económicos para España. Que a
la postre resultaron en puras pérdidas, dado que Fosbucraa pasó a manos
marroquíes a muy bajo costo, ni hablar de los acuerdos de pesca, sobre los
bienes españoles, sobre los cuales el contribuyente español, no vio un céntimo.
Apenas firmados los acuerdos de Madrid comenzó la evacuación de los
colonos españoles y de las fuerzas militares apostadas allí en el marco de la
llamada Operación Golondrina. Los saharauis eran abandonados a su
suerte.
La
resistencia no se hizo esperar, siendo sumamente dura, generando graves
contratiempos a las columnas invasoras. El 27 de febrero de 1976, el
Consejo Nacional Saharaui presidido por Mahafud uld Ali Beiba, frente a
cuarenta periodistas extranjeros, en la localidad de Bir Lehlú. El 4 de marzo
en Amgala fue organizado el primer gobierno y El Uali Mustafa Sayed – Luley –
fue el primer presidente. El joven Estado recibió el reconocimiento de
varios países africanos, siendo el primero de ellos, Madagascar.
La invasión
tuvo características brutales, el flamante gobierno saharaui debía hacer frente
al drama de más de 40.000 refugiados huían con lo puesto, sufriendo el
bombardeo con napalm y fósforo blanco por parte de la fuerza aérea
marroquí. Esto ocasionó numerosas muertes entre civiles en los improvisados
campos de refugiados de Um Draiga, Tifariti, y Guelta.
La República
Saharaui organizó un importante dispositivo para garantizar seguridad, con sus
escasos medios militares, para que los refugiados llegaran a los campos de
Tinduf, donde se vivirá otro drama humanitario por las duras condiciones
sanitarias del lugar. Solo un liderazgo de calidad impidió una verdadera
catástrofe.
En esta etapa
conocida como “Defensa Positiva” las fuerzas saharauis, renunciaron a la
defensa de poblados, por su vulnerabilidad a los ataques aéreos, optando por
crear una suerte de zona en la frontera común entre el Sahara y los estados,
mauritano y marroquí, donde comandos lanzaban rápidos ataques, dando origen a
una guerrilla en el desierto a gran escala.
Muchos
expertos militares, lo consideraban poco probable – olvidándose de las hazañas
de los grupos de operaciones especiales británicos en la Segunda Guerra Mundial
en el desierto del Sahara contra las fuerzas del Eje – pero que el alto mando
de la RASD, logró llevarlo a cabo y como hicieran las patrullas del SAS
británico en Libia en los 40, organizaron grupos altamente móviles, con poder
de fuego y perfectamente adaptados al medio. Sus resultados pronto ser
verían. El presidente “Luley” tomó el mismo la conducción militar de la
guerra y para el 14/15 de febrero de 1976, Amgala fue reconquistada. En
las zonas de los macizos de Zemmur, los marroquíes no controlaron la zona hasta
entrado abril de 1976.
La invasión
mauritana sufrió serios contratiempos dado la resistencia enconada de las
tropas saharauis. El licenciamiento de 2.000 soldados provenientes de la
Policía Territorial y las Agrupaciones Nómadas, permitió al Ejército saharaui,
contar con cuadros formados y entrenados en este peculiar teatro de
operaciones. Estos cuadros serán la columna vertebral de las fuerzas
militares saharauis. Los mauritanos perdieron el control incluso de
guarniciones en zonas fronterizas con el Sahara. El pequeño ejército de
2.000 efectivos, sería llevado pronto a 6.000, con los costos asociados para
una economía endeble como la mauritana. Un ejemplo de resistencia contra
la invasión mauritana fue la batalla por la ciudad de La Agüera, donde
literalmente una fuerza de 100 saharauis resistió hasta el último cartucho. Su
derrota precisó una serie de asaltos de infantería con apoyo de artillería
terrestre y naval.
José Ramón
Diego Aguirre, nos dice que El Uali estaba especialmente afectado por la
traición mauritana, dado que se había reunido en su momento con el presidente
Mojtar Uld Daddah, donde se había discutido la idea de una federación saharaui
mauritana. Su indignación está manifestada en una célebre carta escrita por El
Uali al presidente mauritano de esos años que comienza con la frase “Teme a
Dios Mojtar”. Ello impulsó unido a una serie de circunstancias, que el
alto mando saharaui consideró propicio para dar un verdadero golpe estratégico.
La Ofensiva
de Verano, liderada por propio presidente saharaui, significó movilizar 800
soldados (otras fuentes hablan de 600, equivalentes a grandes rasgos a un
batallón), montados en vehículos de diverso tipo, llevando ametralladoras
pesadas, cañones de 110 mm y morteros de 120 mm, en bases ubicadas a 1.500 km
de distancia, para golpear en una serie de ataques objetivos económicos (las
minas de hierro de Zuerat y de Akjujt) para luego irrumpir contra la misma
capital del país.
Este golpe
estratégico buscaba la parálisis del sistema político y sacar a Mauritania de
la guerra. El Uali lideró en persona la columna móvil que atacó la
capital, que explotando el factor sorpresa atacó con sus morteros y cañones sin
retroceso edificios gubernamentales. La respuesta mauritana no se hizo esperar,
luego de superar la conmoción de semejante ataque. Era un 9 de junio de 1976.
Las fuerzas lideradas por El Uali se replegaron a localidad de minera de
Akjuit, donde el joven presidente encontró la muerte combatiendo, junto a su ayudante,
Lubeid Uld Larosi. La muerte del joven líder del Frente POLISARIO
conmocionó a la sociedad saharaui. La flamante república había perdido un líder
de primer nivel, no solo por su carisma, sino por su talento para organizar y
como jefe militar.
La dramática
situación impuso un rápido reemplazo del fallecido El Uali Mustafá Sayed – que
solo tenía 27 años cuando murió en combate – a través del III Congreso del
Frente, que designó a un reconocido jefe militar, Mohamed Abdelaziz.
La estrategia
que llevó a cabo “Luley” contra objetivos estratégicos, continuó y dio sus
frutos. Por un lado, permitió llevar a cabo acciones militares contra fuerzas
muy superiores, que tuvieron durante una etapa de la guerra, apoyo directo de
Francia, no solo en materia de asesoramiento y equipo militar, sino también por
medio de aviación táctica, empleando reactores de ataque Jaguar.
Ello no fue
impedimento para que el liderazgo militar saharaui mantuviera una presión
constante, lo que llevó a Mauritania a una crisis interna, dado que su economía
estaba al borde del colapso por el esfuerzo de guerra, además de la delicada
situación política, que acentuó las diferencias entre las poblaciones
arabizadas el norte y negros del sur. A ello se agregaba las tensiones
nacionalistas que veían con malos ojos la dependencia política y militar
respecto a Marruecos y Francia. Finalmente, los saharauis lograron llevar a sus
vecinos mauritanos a la mesa de negociaciones y provocar su salida.
El Uali
Mustafá Sayed, es un personaje que merece ser recordado, realmente estamos ante
un verdadero talento político y militar, Su legado fue inspiración para que el
pueblo saharaui librara una épica resistencia militar contra enemigos muy
superiores en número y recursos. Ese ha sido nuestro modesto recuerdo a
más de cuatro décadas de creación de la República Saharaui.
*Director
de El Minuto en Argentina
