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21 julio, 2018

¡Dejá de matar!


ETD/Carlos Mejía Godoy, uno de los principales representantes de la canción testimonial o nueva canción de Nicaragua,  que participó muy activamente en la llamada revolución sandinista y por años, uno de los símbolos artísticos del FSLN, ahora escribe una carta  muy dura a Daniel Ortega donde lo acusa de “asesinar, el 30 de mayo a los participantes de la marcha de las madres y… a los muchachos de la UNAN”. Por cierto, Nicolás Maduro felicitó a Ortega por esa acción y muchas otras… A continuación el texto completo de la carta leída en el Programa “Esta Semana”  que conduce el periodista Carlos Fernando Chamorro.

CARTA ABIERTA A DANIEL ORTEGA
Daniel: Cumplí 75 años de edad. Y cincuenta (medio siglo) de cantar la realidad de mi pueblo. Te doy una mala noticia. Nunca me voy a jubilar, porque, como sabrás, LOS PÁJAROS NO SE JUBILAN. Por eso aquí estoy, más entregado que nunca, a la causa de la libertad, la justicia y el decoro, como decía SANDINO, el de Niquinohomo, el “legítimo”, no ése que ustedes han desfigurado a su imagen y semejanza.
Ah, te cuento, Daniel: Me escribió uno de tus vasallos: “Dejá ya de cantar, estás quemado.” Fíjate si estaré quemado, que, desde el 19 de Abril, he escrito 15 canciones. Te manifiesto: ya no quiero seguir escribiendo a los mártires, Daniel. Ya no. Me falta escribir una sola canción para cerrar esta pesadilla. Se llamará: Gracias, Señor, ya se marcharon.

A tu señora esposa le fascina la poesía de Rubén Darío. Frecuentemente aparece con su rostro beatífico, recitando decenas de poemas. Pero hay uno que no le gusta y yo los quiero dedicar: Dice Rubén “Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste. Oh señor Jesucristo. ¿Por qué tardas? qué esperas, para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas2. Conclusión: Rubén era golpista y vandálico.
Sabés qué Daniel? Quisiera tenerte de frente para mirarte a los ojos y decirte lo siguiente. Sé que esto es muy crudo y expresarlo pone en peligro mi vida. Lo asumo sin temor, porque tengo guardaespaldas más seguros que los esbirros que te cuidan. Ellos son: Alvarito Conrado, Manuelito Dormus y esa legión de niños, adolescentes y jóvenes que mandaste a matar y que cuidan mis pasos noche y día.
Está muy fresca en mi memoria tu rostro en la tv, hablando con el cinismo más ramplón, mientras en ese mismo momento dabas la orden macabra de asesinar, el 30 de mayo a los participantes de la marcha de las madres y anteayer a los muchachos de la UNAN. Una sola orden tuya, desde tu trono despótico, hubiese ahorrado la sangre de esos dos jóvenes gallardos que se despidieron de su familia, sabiendo su destino. Son los Leoneles Rugama que te estorban y preferís salir de ellos, para que no interfieran en tu agenda de “estadista”. Y a propósito, sólo quiero recordarte una plática que tuve con tu padre una noche en su casa del Barrio San Antonio. Don Daniel me contó algo estremecedor. “Cuando Tacho hijo estaba torturando a Báez Bone, al cortarle la lengua con un yatagán, el patriota bañado en sangre le escupió la cara y le dijo: Maldito…esta sangre te va a perseguir hasta el último día de tu vida.
Daniel, detené YA este genocidio. Por la sangre de tu hermano Camilo, asesinado por el somocismo en Las Sabogales, pará ya esta barbarie. Se acerca el 23 de Julio y el recuerdo de la SANGRE SANTA, de esa juventud aniquilada en León, tiene que llevarte a meditar. 
En nombre de ese DIOS, con quien te llenás la boca y el alma. En nombre de ese DIOS, que está viendo este holocausto, dejá de matar. Ya, Daniel. Dejá de matar!!!
Carlos Mejía Godoy