El
estado sureño que lleva a cabo más ejecuciones per cápita empleará la
asfixia por inhalación de este gas inerte en sus ejecuciones
Cuando se hayan hecho las pruebas pertinentes, el estado sureño, cuyas cámaras de muerte son las más concurridas del país, empezará a ejecutar a sus condenados a penas capitales mediante asfixia por inhalación de nitrógeno, un método que se emplea para practicar suicidios y en el que se requiere del uso de una bolsa de plástico.
El Fiscal General del Estado Mike Hunter y el Director del Departamento de Correcciones, Joe Allbaugh, anunciaron conjuntamente el plan y dijeron que las dos agencias trabajarían juntas para desarrollar nuevos protocolos en los próximos meses.
Oklahoma y otros estados no han podido obtener los medicamentos necesarios para las inyecciones letales en medio de la oposición de sus fabricantes para que sus productos sean utilizados en las ejecuciones. Allbaugh dijo que intentando encontrar un suministro de drogas letales se vio forzado a tratar con “individuos sórdidos” que pudieron haber tenido acceso a ellos.
A pesar de ser el estado estadounidense con el mayor número de ejecuciones per cápita, Oklahoma no ha podido aplicar la pena capital desde 2015 después de una serie de contratiempos y escándalos pusieran al estado en el foco nacional e internacional y provocaran la suspensión indefinida de todas las ejecuciones y una oleada de dimisiones.
El primer episodio fue la ejecución de Clayton Lockett en abril de 2014 con una inyección letal que contenía una dosis insuficiente de fármacos y que dejó al recluso retorciéndose en la camilla durante 40 minutos, mucho más de lo habitual. Después vino la ejecución de Richard Glossip en octubre de 2015, suspendida minutos antes de producirse cuando los verdugos se percataron de que el fármaco que iban a usar no era el establecido. Tras ese fiasco salió a la luz que otro preso, Charles Warner, había sido ejecutado en enero con ese mismo fármaco erróneo.
Para Hunter, emplear nitrógeno es la mejor manera de que Oklahoma reanude las ejecuciones porque además de ser de fácil obtención y empleo, da como resultado una muerte sin dolor al recluso. Añadió, asimismo, que hay actualmente están creciendo las investigaciones respecto al empleo de gases inertes en humanos debido a su uso en suicidios asistidos.
Gases como el helio o el nitrógeno previenen el pánico, el forcejeo y las convulsiones durante el estado de inconsciencia que provoca a causa de la privación de oxígeno en presencia de dióxido de carbono.