Las multinacionales más importantes del mundo no pueden
garantizar todavía que el aceite de palma que contienen sus productos no procede
de la destrucción de las selvas tropicales, según revela 'Still Cooking the
Climate', un nuevo informe elaborado por Greenpeace International, que se ha
publicado este jueves con motivo de la Conferencia anual de la Mesa Redonda
Para el Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por sus siglas en inglés), que se
reúne estos días en Bali.
Para la investigación, Greenpeace Internacional ha examinado
a once grandes empresas para evaluar sus progresos y logros, tres años después
de que los principales comerciantes mundiales de aceite de palma adoptaran
políticas de 'no deforestación'. Estas corporaciones no sólo no han podido
demostrar que sus proveedores no estaban destruyendo las selvas tropicales,
sino que la mayoría ni siquiera ha podido señalar en qué momento su cadena de
suministro estará libre de deforestación.
"La industria del aceite de palma está todavía implicada
en la deforestación y nuestro informe muestra que las grandes empresas no
tienen un plan para solucionarlo --señala el responsable de la campaña de
Bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto--. En lugar de tomarse en serio sus
compromisos, la mayoría de las corporaciones tiene una política de 'no
preguntar, no decir', pretendiendo que todo está bajo control, mientras los
bosques de Indonesia se esfuman". Precisamente, estudios concluyen que la
industria del aceite de palma es una de las principales causas de la
deforestación en Indonesia.
Según recuerda la organización ecologista, la mayoría de las
marcas, incluidas las 400 empresas que forman parte de la red global de
industrias del Consumer Goods Forum, se han comprometido a limpiar su cadena de
suministro de aceite de palma para 2020. Sin embargo, sólo dos de los
comerciantes que Greenpeace Internacional evaluó en este estudio tenían
previsto cumplir ese plazo. La gran mayoría de las empresas no había fijado una
fecha límite.
"Las marcas de consumo no pueden confiar en estas
empresas --asegura Soto--. En cambio, las marcas necesitan intensificar su
presión para conseguir que los productores dejen a un lado este tipo de
prácticas".
Según revela el informe, la situación es "crítica"
para los bosques de Indonesia. Desde 1990, el país ha perdido 31 millones de
hectáreas de bosque, una superficie casi del tamaño de Alemania. La
deforestación es también una gran amenaza para animales en peligro de
extinción, como los orangutanes. De hecho, un estudio publicado este año sobre
los orangutanes de Borneo y Sumatra mostró que la población ha disminuido
significativamente a causa principalmente de la destrucción de su hábitat.
Por todo ello, Greenpeace pide a los grandes comerciantes de
aceite de palma y a los fabricantes que usan este producto que cumplan sus
promesas y dejen de comprar a las empresas que aún siguen destruyendo la selva
tropical para implantar plantaciones de palma aceitera / Tomado de econoticias.com