Páginas vistas en total

Identifican las causas fundamentales del envejecimiento humano


La selección natural sacrifica nuestro estado de salud en los últimos años de nuestras vidas a costa de garantizar una infancia y juventud completamente ‘sanas’ 

 
A. OTERO -
 
Con el paso de los años, las células de nuestro cuerpo van acumulando los errores cometidos a la hora de duplicar su material genético –o ADN–. Es decir, van acumulando mutaciones. Y si bien estos errores son mucho más comunes en las edades avanzadas de la vida, se cometen ya desde el mismo momento en que las células comienzan a dividirse tras el nacimiento. La buena noticia es que no todas estas alteraciones genéticas son perjudiciales y provocan la aparición de una enfermedad.
Algunas son beneficiosas y se acaban transmitiendo a la descendencia: la consabida selección natural que ‘empuja’ la evolución. Y ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona y del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) muestra que la selección natural es capaz de sacrificar nuestro estado de salud en los últimos años de nuestras vidas a costa de garantizar una infancia y juventud completamente ‘sanas’. O lo que es lo mismo, identifica las causas genéticas que ‘justifican’ el envejecimiento.
Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Nature Ecology & Evolution», muestra que la selección natural favorece una vejez frágil y enfermiza si es debida a mutaciones que resultan beneficiosas durante la niñez, así como que alcanzados la edad de 40-50 años esta selección natural se vuelve ‘ciega’ porque ya hemos transmitido los genes, beneficiosos o no, a nuestros descendientes.
Como explica Arcadi Navarro, co-director de la investigación, «conocer los genes y las mutaciones implicadas en el envejecimiento puede contribuir a desarrollar nuevas estrategias para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la edad».

Genética y envejecimiento

En los últimos años se han desarrollado multitud de investigaciones dirigidas a comprender las causas evolutivas del envejecimiento. El problema es que estos estudios se han limitado, por lo general, a modelos experimentales muy básicos y alejados de los seres humanos –como pasa, por ejemplo, con los realizados con la mosca de la fruta–. Y a ello se aúna, además, que en muchas ocasiones han arrojado resultados contradictorios.
Sin embargo, la cantidad de datos disponibles sobre la relación entre el genotipo –la información contenida en nuestros genes– y el fenotipo –el resultado de la expresión de esos genes en combinación con los factores ambientales, es decir, el organismo vivo resultante, caso de una persona– es considerable, lo que representa una oportunidad sin precedentes para realizar un análisis de estas características en humanos.
La decadencia física durante la vejez podría ser el precio evolutivo que tenemos que pagar para llegar sanos a la edad de tener hijosElena Bosch
Así, para llevar a cabo el nuevo estudio, los autores han analizado los resultados de cerca de 3.000 investigaciones en los que se evalúan más de 2.500 marcadores para un total de 120 enfermedades –entre otras, el párkinson, el cáncer y la diabetes– y han evaluado si estos marcadores tienen un efecto en la juventud o, por el contrario, ya en las edades avanzadas.
Como refiere Arcadi Navarro, «el poder para determinar si un individuo es sano o si desarrollará alguna enfermedad a lo largo de la vida ha aumentado mucho a medida que se han ido recogiendo más y más datos».
Pero, ¿qué diferencia hay entre que estos marcadores de la enfermedad, o lo que es lo mismo, la expresión de alteraciones contenidas en nuestros genes, se expresen antes o después? Pues es muy importante, dado que si una mutación tiene consecuencias nocivas una vez alcanzada la vejez, los genes ya se habrán traspasado a la descendencia y la selección natural no podrá actuar para corregirlos.
Los resultados muestran que las mutaciones que causan enfermedades son mucho más frecuentes y tienen un mayor efecto en las edades avanzadas que en la juventud. De hecho, como indica Arcadi Navarro, «hemos encontrado un umbral evolutivo a los 40-50 años, una edad biológicamente significativa porque limita el período reproductivo».

Hasta el fin de la edad reproductiva

Es más; los análisis bioinformáticos llevados a cabo en el estudio han revelado que algunas mutaciones que son beneficiosas en la juventud se convierten en perjudiciales una vez se alcanza la vejez. Entonces, estas alteraciones genéticas que, aun a la larga, acaban siendo negativas, ¿son eliminadas par la selección natural? No. Todo lo contrario. La selección acaba una vez superamos nuestra edad reproductiva.
Como apunta Juan Antonio Rodríguez, co-autor de la investigación, «al ser positivas durante el periodo reproductivo serán favorecidas por la selección natural y traspasadas a la descendencia, por lo que difícilmente se podrán suprimir»
En definitiva, como concluye Elena Bosch, co-directora de la investigación, «la decadencia física durante la vejez podría ser el precio evolutivo que tenemos que pagar para llegar sanos a la edad de tener hijos».
Los autores ponen por ejemplo el caso de un medicamento que administrado a un niño puede tener efectos negativos cuando llegue a la tercera edad. Pero por el contrario, también puede ocurrir que una persona muy enfermiza en la niñez, si sobrevive, tenga una salud de hierro en la vejez.