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¿Fue de izquierda el gobierno de Hugo Chávez?



VÍCTOR HUGO D'PAOLA @victordpaola / TOMADO DE TAL CUAL


Pompeyo Márquez está en contra, ve en Chávez un peligro con el regreso del militarismo que tanto daño ha hecho en la historia del país. Teodoro Petkoff está en contra, en Chávez ve el resurgir de la izquierda ultra que ha fracasado en el mundo a lo largo del siglo XX

Después de la caída de Pérez Jiménez son importantes dos partidos ideológicamente definidos de izquierda: el Partido Comunista, que venía de una valiente resistencia a la dictadura y el recién fundado Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Los dirigentes de ambos partidos tenían bien ganado prestigio por sus luchas en bien de la democracia, pero abandonaron la lucha social y el fortalecimiento como opciones electorales ante los otros tres grandes partidos existentes: Acción Democrática, Copei y URD para dedicarse activamente a la lucha armada, inspirada en las propuestas del Che Guevara y bajo orientaciones de Fidel Castro.

Varios años duró la agotadora guerra de guerrillas. Una juventud perdiendo los mejores años, sin prepararse para acometer grandes retos de una sociedad en transformación, mártires, presos, en una lucha heroica aunque inútil. Abandono del trabajo social con la consiguiente pérdida de posiciones de liderazgo importantes. Frustración y divisiones en estos partidos, dando origen a la aparición de grupos irregulares y micropartidos. En efecto una debacle para la izquierda venezolana. Viene el proceso de rectificación que comienza el PCV en 1968 con la participación en las elecciones presidenciales bajo el nombre de UPA, Unión Para Avanzar, apoyando al candidato Luis Beltrán Prieto Figueroa.
El MIR rectifica unos años después en otra elección presidencial. Estos dos partidos, mayorías de la izquierda nacional sufren desprendimientos de activistas inconformes con la rectificación y se mantienen en una lucha agotadora e inútil. Estos son: el PRD de Douglas Bravo, Bandera Roja de ex guerrilleros del MIR y la Liga Socialista, pequeñas agrupaciones que se mantienen fieles a la consigna cubana de mantener la guerrilla como forma de lucha fundamental en América Latina. En sus delirios, Guevara llegó a decir: “Hacer de Los Andes una gigantesca “Sierra Maestra”.
Aparecen las dos izquierdas de las cuales habló Teodoro Petkof: la democrática que se dedica a la lucha social y organizada del pueblo y busca ganar posiciones en contiendas electorales y la ultraizquierda que se empeña en hacer una lucha armada que puede llegar hasta el terrorismo. En Venezuela esa izquierda radical va desapareciendo gradualmente, sus últimas apariciones son acciones irresponsables como el secuestro del industrial norteamericano Niehous, más por la búsqueda del dinero del rescate que por motivaciones políticas. Mientras tanto dos propuestas de izquierda se van haciendo fuertes.
El Movimiento al Socialismo, aprovechando la descentralización política y el desprestigio que venía arrastrando el bipartidismo dominante representado en AD y Copei, se va convirtiendo en una opción alternativa para muchos venezolanos. Empieza a ganar gobernaciones en distintos estados. Zulia, Aragua, Sucre, Delta Amacuro, Portuguesa, Anzoátegui, Amazonas. También numerosas alcaldías son dirigidas por militantes de este partido. Liderazgos regionales, además de Caracas, aparecen también en Táchira, Mérida, Falcón, Yaracuy, Carabobo y Nueva Esparta. La Fracción Parlamentaria multiplica su representación en diputados y en el Senado. La mayoría de intelectuales del país se identifican con el MAS, su fama como organización de pensamiento avanzado transciende las fronteras y algunos dirigentes con sus obras tienen transcendencia internacional.
El MIR reconstruido, dirigido por Moisés Moleiro, Héctor Pérez Marcano, Tomás Armas Mata y otros se fusionan al MAS integrando una fuerza muy importante en el futuro político. La otra organización de izquierda democratizada y de lucha legal exitosa es La Causa R, dirigida por Alfredo Maneiro. Gana las elecciones del Estado Bolívar en donde además de fuerza política importante es una referencia sindical de primera línea. Obtiene la victoria en la Alcaldía de Caracas, la principal del país y logra con candidatura presidencial propia, Andrés Velásquez, multiplicar su representación parlamentaria, llegando a obtener ocho senadores y 40 diputados.
Mientras en el país estas fuerzas de izquierda demuestran progreso, las ultra izquierda va desapareciendo, no tiene nada que ofrecer a los venezolanos. La Liga Socialista dirigida por Carmelo Laborit, Jorge Rodríguez y Julio Escalona sobreviven ya sin fuerza, ni siquiera en las universidades. No se conoce un libro, ni un artículo de los dirigentes de estos partidos, donde milita un joven llamado Nicolás Maduro.
Así iba el país hasta finales del siglo XX, cuando un grupo de militares sediciosos participa en un frustrado alzamiento militar. Solo produjo muertos en los intentos de asalto a Miraflores y a la residencia presidencial La Casona. El complaciente trato de los gobernantes, el sorpresivo discurso de Rafael Caldera en el Congreso de la República, su posterior medida de gracia con los alzados de 1992, el apoyo oportunista de medios de comunicación como El Nacional y el Grupo Cisneros, hicieron de uno de los jefes de la rebelión una figura nacional. Hugo Chávez, orientado por Luis Miquilena y José Vicente Rangel, reconcomiados de siempre contra los éxitos políticos de adecos y copeyanos, se va convirtiendo en una opción nacional para la Presidencia de la República.
La disminuida ultra izquierda ve en el militar rebelde una posibilidad y se suman a su movimiento. La candidatura presidencial de Hugo Chávez divide a los dos partidos importantes de la izquierda. En el MAS, una coalición de grupos minoritarios se impone para apoyar a Chávez. Pompeyo Márquez está en contra, ve en Chávez un peligro con el regreso del militarismo que tanto daño ha hecho en la historia del país. Teodoro Petkoff está en contra, en Chávez ve el resurgir de la izquierda ultra que ha fracasado en el mundo a lo largo del siglo XX. 136 dirigentes del Consejo Nacional del MAS nos abrimos cuando esa mayoría circunstancial decide apoyar a Hugo Chávez. La Causa R también se divide por el efecto Chávez, Pablo Medina, Ali Rodríguez y el siempre oportunista Aristóbulo Istúriz se van y fundan el PPT al servicio de Chávez. El socialismo democrático queda herido de muerte, la ultra izquierda resurgió a posiciones dirigentes. Solo será por un tiempo.