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14 noviembre, 2016

Genio boliviano de la robótica sueña con ayudar a nativos


HispanTV

El joven Esteban Quispe, conocido como ‘el genio boliviano de la robótica’, ya famoso en el mundo, se dedica a crear en su humilde taller para ayudar a su gente.
Hace un tiempo sorprendió en su país al construir con piezas recicladas en un basurero al Wall-E boliviano, una réplica del robot de la película Wall-E, y desde entonces no ha dejado de crear y ahora trabaja en una docena de máquinas, según informó la agencia EFE.
Su potencial creativo en medio de las necesidades materiales que afronta en su casa en el pueblo de Patacamaya, a 104 kilómetros al sureste de La Paz, la capital administrativa, ha sido suficiente para ser invitado a Washington por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y participar en el evento "Demand Solutions" (Ideas para mejorar vidas).
Durante ese viaje, la empresa Google también lo invitó a visitar sus instalaciones y ha recibido numerosas ofertas de trabajo de empresas fuera de su país, por ejemplo una colombiana, pero su inspiración está centrada en las necesidades de la comunidad andina agrícola donde vive.
El genio boliviano de la robótica ha construido con piezas recicladas en un basurero al Wall-E boliviano.

Quispe, de 18 años, terminó sus estudios colegiales en Patacamaya y pese a que fue becado por la Universidad Católica Boliviana "San Pablo" de La Paz para estudiar Ingeniería Mecatrónica, decidió abandonar alegando razones personales.
Quispe ha explicado que su pasión y capacidad innata para la robótica surgieron de su necesidad y que su sueño es ayudar a su comunidad, donde la población es aimara.
Cuenta que su primer contacto con el mundo de la robótica se dio por la falta de dinero de sus padres para comprarle un juguete, por lo cual, a sus 12 años, empezó a fabricar sus propios artefactos. Su primera creación fue un mini coche fantástico, un vehículo con luces hecho con material reciclado y con un "circuito inteligente" que le permite avanzar en la sombra hasta encontrar la luz.
También creó un cubo "inteligente" que produce luces con diferentes formas geométricas y ahora sueña con ayudar a su comunidad a subsanar sus necesidades agrícolas con la tecnología. Su proyecto es crear un robot agricultor.
El prototipo del robot, cuya función es sembrar, estaría listo en febrero, sin embargo para realizar una producción en serie, se necesita mucha inversión, ha reconocido el inventor. Siempre preocupado por el campo, donde está la mayor pobreza en Bolivia, Quispe también sueña con tener su propia empresa tecnológica para buscar formas de proporcionar corriente inalámbrica para un uso masivo en su país garantizando que la energía llegue al área rural.

Ahora trabaja como profesor de robótica en el colegio en que estudió en Patacamaya y, a su vez, construye 12 robots que venderá a escuelas para que los jóvenes se inspiren en sus creaciones y realicen otros productos que apunten a solucionar los problemas de la gente. "Mi papá me decía que las personas que cambian el mundo no son personas que tienen conocimiento, sino personas que tienen necesidades", ha concluido el joven científico.