HispanTV
El joven Esteban Quispe, conocido como ‘el genio boliviano de la robótica’, ya famoso en el mundo, se dedica a crear en su humilde taller para ayudar a su gente.
Hace un
tiempo sorprendió en su país al construir con piezas recicladas en un
basurero al Wall-E boliviano, una
réplica del robot de la película Wall-E, y desde entonces no ha dejado de crear
y ahora trabaja en una docena de máquinas, según informó la agencia EFE.
Durante
ese viaje, la empresa Google también lo invitó a visitar sus instalaciones y ha
recibido numerosas ofertas de trabajo de empresas fuera de su país, por ejemplo
una colombiana, pero su inspiración está centrada en las necesidades de la
comunidad andina agrícola donde vive.
El genio boliviano de la robótica
ha construido con piezas recicladas en un basurero al Wall-E boliviano.
Quispe, de 18 años, terminó sus estudios colegiales en Patacamaya y pese a que fue becado por la Universidad Católica Boliviana "San Pablo" de La Paz para estudiar Ingeniería Mecatrónica, decidió abandonar alegando razones personales.
Quispe ha
explicado que su pasión y capacidad innata para la robótica surgieron de su
necesidad y que su sueño es ayudar a su comunidad, donde la población es
aimara.
Cuenta
que su primer contacto con el mundo de la robótica se dio por la falta de
dinero de sus padres para comprarle un juguete, por lo cual, a sus 12 años,
empezó a fabricar sus propios artefactos. Su primera creación fue un mini coche
fantástico, un vehículo con luces hecho con material reciclado y con un
"circuito inteligente" que le permite avanzar en la sombra hasta
encontrar la luz.
También
creó un cubo "inteligente" que produce luces con diferentes formas
geométricas y ahora sueña con ayudar a su comunidad a subsanar sus necesidades
agrícolas con la tecnología. Su proyecto es crear un robot agricultor.
El
prototipo del robot, cuya función es sembrar, estaría listo en febrero, sin
embargo para realizar una producción en serie, se necesita mucha inversión, ha
reconocido el inventor. Siempre preocupado por el campo, donde está la mayor
pobreza en Bolivia, Quispe también sueña con tener su propia empresa
tecnológica para buscar formas de proporcionar corriente inalámbrica para un
uso masivo en su país garantizando que la energía llegue al área rural.
Ahora
trabaja como profesor de robótica en el colegio en que estudió en Patacamaya y,
a su vez, construye 12 robots que venderá a escuelas para que los jóvenes se
inspiren en sus creaciones y realicen otros productos que apunten a solucionar
los problemas de la gente. "Mi papá me decía que las personas que cambian
el mundo no son personas que tienen conocimiento, sino personas que tienen
necesidades", ha concluido el joven científico.
