Hu Ning sopesó adquirir una vivienda en Estados Unidos, Reino Unido o
Canadá, pero al final se ha decidido por España. Su mujer está a punto
de irse a vivir a Barcelona, donde la hija de la pareja, de siete años,
empezará en septiembre un nuevo curso en una de las escuelas
internacionales de la ciudad. Hu permanecerá en Pekín unos meses más, a
la espera de que se le otorgue el permiso de residencia para poner en
marcha una empresa, y una vez en España buscará un hogar para la
familia.
Una persona mira la pagina web Juwai.com.(DVD 799) Samuel SanchezEL PAÍS
Como Hu, muchos ciudadanos chinos de clase media-alta piensan cada
vez más en España como destino para comprar vivienda. Las consultas
sobre el mercado inmobiliario español en juwai.com
-el mayor portal chino de propiedad en el extranjero y con una media de
dos millones de visitas mensuales- se han incrementado de media casi un
80% en el último año. España es ahora el séptimo destino mundial para
los chinos tras Estados Unidos, Australia, Canadá, Reino Unido,
Tailandia y Nueva Zelanda, según datos de la empresa.
"España
nunca se ha situado entre los cinco destinos más solicitados, pero su
atractivo está creciendo muy rápidamente entre los inversores chinos por
sus buenas oportunidades de inversión y a medida de que aumenta el
conocimiento sobre la cultura del país", explica Jan Kot, responsable
para China de Juwai. Las zonas más demandadas son Barcelona,
Madrid, Alicante, Valencia y Marbella: las dos primeras por su
condición de grandes ciudades, las otras tres por su atractivo como
destino turístico y los precios competitivos.
Cuando un inversor chino escoge España lo que sigue primando es el
dinero. "La primera cosa que considero es el retorno de la inversión. En
España los precios son bajos y se están recuperando. Sería una
inversión segura: tal vez necesitaría siete u ocho años, pero tras este
periodo la propiedad alcanzará el beneficio que busco", dice Hu. Otros
motivos como la educación de los hijos -algo que empuja las inversiones
en países como Reino Unido, Australia y Estados Unidos- o el estilo y la
calidad de vida también ganan peso, pero pocas veces son decisivos. Hu
-que apenas sabe hablar español- alaba la gastronomía, el clima y la
cultura, pero si va a España es para hacer negocios.
Jan Kot destaca la atracción que supone el visado de oro,
que permite a cualquier inversor chino que desembolse más de 500.000
euros lograr el permiso de residencia en España y el acceso a toda el
área Schengen. "Comparado con otros programas, el español es más
sencillo de obtener no solamente porque el límite es menor, sino por la
flexibilidad de otros requerimientos como el número de días que uno
tiene que permanecer en el país. Además, pueden tener los beneficios
sociales como cualquier otro ciudadano, como educación o sanidad
gratuitas".
Países como Estados Unidos, Australia o Canadá han endurecido recientemente las políticas de inmigración a inversores,
lo que ha hecho aumentar la demanda en Europa. Solamente en Juwai hay
unas 15.000 ofertas de propiedades en España, la mayoría casas y
apartamentos, pero también hoteles, bloques de oficinas y hasta viñedos
por valor de millones de euros.
Una de las viviendas en venta en el portal Juwai
La tasa de crecimiento a doble dígito de las consultas sobre el
mercado inmobiliario español, sin embargo, no parece estar traduciéndose
en un aumento significativo de las transacciones. En 2015, un 0,52% de
las compraventas de viviendas en España las hicieron personas de
nacionalidad china (tanto residentes como no residentes) según datos del
Registro de la Propiedad, una tasa no muy alejada del 0,48% registrado
en 2014. La concesión de visados dorados
por compra de inmuebles tampoco ha crecido de forma sustancial. Desde
septiembre de 2013 a finales del año pasado se otorgaron 362 de estos
permisos, según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y el
de Asuntos Exteriores.
Para que estas cifras aumenten, Kot recomienda más vuelos directos entre ambos países
y una agilización de los visados porque "muchos inversores elegirán
España después de visitarla". Hu, que ya ha estado varias veces en el
país, se ha topado ahora con varios problemas para lograr su visado de
trabajo para el proyecto empresarial que va a desarrollar en España. Se
queja asimismo de que las leyes en relación con la compraventa de
inmuebles no estén traducidas al mandarín, o de prácticas "poco
transparentes" de los agentes inmobiliarios en un mercado que cree "poco
regulado". "Hay que tener paciencia y pensar que durante el proceso de
compraventa habrá ciertos malentendidos por las diferencias culturales.
Se necesita tiempo: no se trata solamente de vender una casa, sino de
construir una relación y ganarse su confianza", resume Kot.