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Así se vive en Jamel, el pueblo alemán que se convirtió en hogar de los neonazis

 Por Susana Campo

Unos letreros de madera dan la bienvenida al pueblo alemán de Jamel. Apuntan hacia Viena, París, y hacia Braunau am Inn, el pueblo natal de Adolfo Hitler. Jamel se ha hecho famoso, entre otras cosas, por organizar un festival al aire libre donde todos sus habitantes cantan " Hitler es mi Fuehrer" y alzan los brazos gritando "¡Heil!". La semana en que Europa mira con preocupación al ascenso de la extrema derecha en Alemania, www.lainformacion.com habla con Birgit y Horst Lohmeyerr, dos alemanes que viven en este pueblo nazi. “El 80 por ciento de lo habitantes del este pueblo son nazis" cuenta vía mail esta pareja.

Imagen de una fachada del pueblo / Youtube
La persona detrás del aumento de la población nacionalista en Jamel fue Sven Krueger, un representante electo del Partido Nacional demócrata de Alemania, que hace unos años empezó a comprar propiedades y fomentar la compra entre otras personas que compartían sus ideales. Ahora más de la mitad de las familias son abiertamente nacionalista. “Al principio, la vida en el pueblo era tranquila hasta que llegó el señor Krueger y empezó a comprar casas para sus (...)
simpatizantes” explican a través del un correo electrónico. Desde 2004 “ el ambiente en el pueblo se volvió más agresivo. Empezaron a amenazarnos e insultarnos por pensar distinto a ellos”, denuncian.
La situación es preocupante. A solo escasos 250 kilómetros de distancia de Berlín se encuentra este pueblo que es una prueba de que el nacionalismo alemán vive y está resurgiendo con fuerza tras décadas dormido. Los neonazis tienen una estrategia bien clara: tratan de crear pequeñas comunidades, comprando tierras y propiedades en pueblos devastados. Una vez instalados, ejercen presión psicológica sobre la población que no comparte su punto de vista. Incluso queman las casas de los que no piensan igual.
Algo parecido les pasó a esta pareja que organizan un festival de música en favor de la democracia y la tolerancia que atrae a cientos de personas cada año. Hace unos años, i ncendiaron un granero de la familia días antes del festival. “Los nazis usan la violencia contra sus oponentes políticos y las personas que perciben que no pertenece al pueblo alemán. Quienes no visitan, están amenazados y en los medios de comunicación nazi, nos calumnian ”.

Birgit y Horst Lohmeyerr, dos alemanes que viven en este pueblo nazi / Facebook

Dorstfeld,  Anklam, Wiebesse y Klaber abren la puerta al nazismo

Jamel no es el único pueblo nazi de Alemania. En Dormund, existe un barrio, Dorstfeld, en el que los nazis dominan la vida pública. Además, está la ciudad de Anklam, que pertenece al distrito de Pomerania Occidental-Greifswald, donde hay establecido un centro de información pública sobre el nazismo. También existen asentamientos de colonias en pequeños pueblos alemanes como Wiebesse ( Wendland ) y Klaber ( Mecklemburgo ). Estas localidades son una prueba de la expansión de populismo y el regreso de la ideas nacionalistas a Alemania, un fenómeno en auge en la Unión Europa desde que estalló la crisis económica en 2008. Formaciones como el Frente Nacional de Marine Le Pen, el Partido de la Libertad de Geert Wilders, partidario de la expulsión de los musulmanes de Holanda y de Alternativa para Alemania en el país germano son una prueba de este preocupante fenómeno.

Alemania empieza a votar con rabia 

El director de Estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Abat Oliva CEU de Barcelona, Javier Barraycoa Martínez, asegura en declaraciones a www.lainformacion.com que “ el ascenso del nazismo en Alemania es un fenómeno que no se había producido desde hace décadas. Tras la II GM se puso en marcha una contracultura para erradicar esta ideología” y diferencia de años anteriores, el ascenso de Alternativa para Alemania (AfD) preocupa porque “llegarán la instituciones”, explica el experto.
Movimientos como Pegida y Alternativa para Alemania (AfD) han canalizado la frustración de los alemanes que han salido a la calles para apoyar a estos grupo populistas de retórica muy agresiva y xenófoboba que ahora amenazan con romper la estabilidad en el Bundestag alemán.
Las elecciones en Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt eran consideradas un examen a la gestión de la crisis de los refugiados para un país que en 2015 recibió cerca de 1,1 millones de solicitantes de asilo. El pueblo alemán ha hablado y los resultados muestran el descontento de la población que ve con miedo la llegada masiva de refugiados. “No se puede extrapolar el resultado de estos tres estados al resto de Alemania porque tradicionalmente son más tradicionales.”
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel perdió peso en los tres länder, aunque mayor fue la debacle del Partido Socialdemócrata (SDP), superado por AfD en dos de los Länder en liza. En este sentido, el partido populista se sitúa como segunda fuerza en Sajonia-Anhalt, con el 24 % de los votos; y como tercera en Baden-Württemberg (15 %) y Renania-Palatinado (12,4 %).
El perfil del votante de la extrema derecha alemana ha variado respecto a años anteriores. “ Frente a los jóvenes sin futuro, ahora los votantes pertenecen al proletariado, están hartos de los minijobs y creen que Alemania está pagando en exceso los rescates de los países europeos”, insiste. También la política de puertas abiertas a refugiados está influyendo en el voto castigo a la canciller alemana. “Angela Merkel no dará marcha atrás a su política migratoria”, señala Barraycoa. Preguntado por la posibilidad de que la coalición alemana se rompa tras estos resultado, el experto es rotundo, “Alemania es un país serio”.
Esta ha sido la primera prueba electoral de Merkel. La siguiente llegará en septiembre cuando dos länder más voten. En primavera de 2017, votarán otros estados y finalmente en septiembre se celebrarán las elecciones presidenciales. “Con toda seguridad, Merkel, que no se presentará a las elecciones, no logrará formar una coalición ni tampoco mayoría absoluta. El escenario se parecerá al español”, concluye.
Para entonces, las  políticas migratorias impulsadas por la canciller habrán tenido algún efecto y la crisis migratoria puede dar paso a otros problemas. Desde la década de 1950, en Alemania los partidos más a la derecha de la formación de Merkel CDU no han logrado atraer votantes debido al estigma asociado con los nazis. Sin embargo, con el paso del tiempo y la influencia de otros populismos de derecha como Frente Nacional y el UKIP británico, estos movimientos vuelven con fuerza y están resucitando al fantasma del nazismo. Jamel, el pueblo alemán convertido en hogar de los nazis, es la primera gran señal de alarma.