Página 12 - Argentina
El economista Joseph Stiglitz
alertó sobre los riesgos de la devaluación en los precios
internos a través de un aumento de los bienes transables y los importados y
la caída del mercado interno producto de los despidos.
“Las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri son preocupantes: en particular, el recorte permanente en los impuestos a la exportación es una gran transferencia a los ricos, con un gran costo para los trabajadores ordinarios. Cualquiera que sean los beneficios de eficiencia, las consecuencias distributivas y para el desarrollo no pueden ser ignoradas”, señaló el Premio Nobel en Economía, Joseph Stiglitz, en un artículo que firmó junto al economista Martín Guzmán.
El economista alertó también sobre los riesgos de la devaluación en los precios internos a través de un aumento de los bienes transables (exportables) y los importados y la caída del mercado interno producto de los despidos. “A la vista de las crecientes presiones inflacionarias, el Banco Central probablemente elevará las tasas de interés. Si se hace con cuidado, esto podría reducir la demanda suficiente para restaurar un aparente equilibrio macroeconómico”, remarca. No obstante, alerta que incluso si se dan estas condiciones, el aumento de despidos en distintos sectores donde no haya cuellos de botella lo más probable es que empuje hacia arriba la tasa general de desempleo, y con la inflación sólo domesticada en parte, la actividad caería en un proceso de estanflación.
Pese a su
relación con el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, el economista
estadounidense no ahorró críticas a lo hecho en las primeras seis
semanas de gobierno macrista. Principalmente, en lo referente a las
medidas aplicadas por el organismo monetario. Al día siguiente de que el
gobierno dispusiera levantar las restricciones a la compra de moneda
extranjera, Stiglitz se reunió con Sturzenegger, pero el contenido de la
charla no trascendió. Es sabido por sus escritos que el profesor de la
Universidad de Columbia es un férreo opositor a los programas de metas
de inflación como el que busca aplicar el actual equipo económico.
“Vayan mis condolencias a los desafortunados ciudadanos de los que lo
han hecho”, fue lo que escribió en 2008 en referencia a este tipo de
programas.
En su último artículo vuelve a
la carga sobre este punto y remarca la situación que dejó el anterior
gobierno, muy lejos de la idea de pesada herencia que asegura el
macrismo. “Algunos aspectos de la situación económica de Argentina son
muy deseables. No menos importante es su baja relación deuda respecto al
PIB”, advierte Stiglitz. “Como resultado, el gobierno de Macri se
enfrenta a una tarea mucho menos intimidante que la enfrentada por
Kirchner en 2003, después de un experimento de una década con las
políticas del Consenso de Washington (la desregulación financiera, la
liberalización del comercio y la privatización), junto con la paridad
del peso con el dólar, que terminó en desastre”, agregó en su extenso
artículo. Según relata, en ese contexto “el gobierno de Kirchner aplicó
políticas que condujeron a una reducción masiva del desempleo, la
pobreza y la desigualdad”.
“La tarea de
Macri es hacer frente a los desequilibrios externos y fiscales y reducir
la inflación, sin deshacer lo que se ha logrado”, según sostiene. En
sus primeras semanas, el gobierno decidió eliminar las retenciones a la
exportación de granos –con excepción de la soja, que redujo el impuesto
de 35 al 30 por ciento, y los controles cambiarios, lo que resultó en
una devaluación de alrededor del 35 por ciento del peso frente al
dólar–. “Si los mayores precios de los productos nacionales previamente
sujetos a impuestos a la exportación y los precios de importación (como
resultado de la devaluación) se transmiten a los consumidores, los
salarios reales caerán, los trabajadores en ese caso exigirán aumentos
salariales mayores, lo que terminará empujando al alza la inflación”,
remarca. En este sentido, señala que si el Banco Central hace una
política contractiva muy agresiva e impulsa la economía a la recesión,
los pobres se verán afectados de manera desproporcionada. “Un régimen de
metas de inflación hará este resultado más probable”, concluye el
economista.