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La MUD y su “Walking Dead” (no apto para fans de Ramos Allup)



Opinión
Por Luz Mely Reyes
Efecto Cocuyo


La Mesa de la Unidad Democrática es la plataforma evolucionada de acción política  de la oposición venezolana. Para llegar a esta instancia se cometieron muchos errores en una etapa que se dio en llamar la oposición restauradora (2000-2005). Lograr un diálogo entre la vieja guardia de los partidos tradicionales (AD y Copei) y los partidos emergentes (Primero Justicia, UNT o VP) costó mucho, no solo a la oposición, sino al país. Mantener una relación menos conflictiva entre PJ y VP ha sido un camino de espinas. Lograr el apoyo de una mayoría electoral también ha sido un trabajo de mucho ensayo y error. Alcanzar el triunfo del 6D fue una proeza, en un ambiente tan hostil.


La MUD asumió un sistema parecido a La Concertación chilena, lo cual implica la convivencia con factores que pueden repelerse naturalmente entre sí, no tanto por cuestiones ideológicas, sino de práctica política.

La dirigencia adeca, por ejemplo,  aún no ha sido indultada de sus responsabilidades en la llamada cuarta república ni en los primeros años contra Chávez,  Copei, el otro partido de la era de oro del bipartidismo se “autosuicidó”… Primero Justicia y Voluntad Popular parecen gemelos, separados al nacer, que luchan por el mismo electorado, UNT, el hijo de AD, busca ser visto como partido bisagra, los partidos pequeños también tiene su agenda.

El espectro ideológico de la MUD es variopinto, pero aún así sus dirigentes han hecho un gran esfuerzo por la unidad, mientras se obvian algunos “pecados” en aras de seguir avanzando por un bien mayor, que no es otro, que llevar al poder un modelo que permita, entre otras cosas, sacar al país  del atraso en el que está sumido,  acabar con un sistema autoritario y buscar una reconciliación nacional, con todas las dificultades que esto implica.

La ruta para alcanzar este propósito está lleno de piedras, como el camino de las buenas intenciones. Y como ejemplo, nada más oportuno que el desempeño mediático de la MUD en la nueva Asamblea Nacional y más específicamente, del presidente de la AN.

En su primera sesión como rector de la AN, Ramos Allup estuvo muy bien.  Aunque en su discurso dejó claro que una de las prioridades del nuevo legislativo era buscar un camino “pacífico, constitucional y democrático para la cesación del gobierno en los próximos seis meses”, también dijo que estaban abiertos al diálogo y por lo menos discursivamente se mostró humilde al asegurar que él era uno más de los 112.

Poco faltaría para que asomara nuevamente su talante. Mientras dirigía la “operación” desalojo de imágenes de Hugo Chávez de la AN y la imagen digital de Simón Bolívar ( realizada luego de la exhumación de los restos del Libertador)  Ramos Allup  se expresó de una manera que hirió a seguidores del fallecido presidente y generó un debate entre los seguidores de la oposición. “Llévense esa vaina pa’ Miraflores o se lo dan al aseo (…) Que se lo lleven pa’ Sabaneta, que le prendan velas si quieren o se lo envían a sus hijas, a las viudas“, dijo el diputado. Sus palabras y acciones fueron captadas en un video que rápidamente se viralizó.

¿Era necesario sacar esos cuadros? Seguramente Si. ¿Era inevitable lo que dijo? No para algunos. Si para otros.

No es la primera vez que el verbo del diputado genera  ruidos innecesarios en menos de mes y medio del rotundo triunfo de la oposición. El primero fue por sus declaraciones sobre ANtV. Ambos casos, para colmo, han quedado grabados en videos que se ha han hecho populares.

En Peligroso juego de tronos en la MUD afirmaba que me parece un error que la MUD no hubiese  llegado a un consenso para la escogencia del presidente de la AN. También expresaba mis dudas sobre si el entonces virtualmente  elegido Henry Ramos Allup podría hacerlo mejor, frente a los argumentos de que tenía experiencia y se requería alguien que se las cantara claritas al gobierno.

Ramos Allup ganó  con los votos de los partidos que apoyaron #LaSalida. A los líderes de VP les pareció más afín a sus planteamientos, mientras que en UNT había dudas, pero igualmente votaron muy disciplinados a favor del diputado de mayor edad de la MUD. Era de esperar que lo mismo ocurriese con Vente Venezuela, Proyecto Venezuela y Alianza Bravo Pueblo.

HRA causa hilaridad en algunos seguidores de oposición que lo ven como el abuelo cascarrabias que siempre dice cosas ciertas, en los momentos más inoportunos. Sin embargo, este asunto no se despacha tan fácilmente.

Estas dos actuaciones impertinentes del presidente de la AN le han dado combustible al gobierno para justificar una movilización de calle y poner a la MUD a la defensiva. También ha obligado a que otros voceros de la MUD  recojan las declaraciones de HRA y ha  abierto un frente de batalla innecesario.

Esto ocurre, desde mi perspectiva por varias razones. La primera es que la oposición venezolana aun está polarizada entre los que quieren la vía rápida para salir de Maduro- así sea constitucional- y los que prefieren la ruta larga- la cual ha quedado en evidencia ha rendido frutos. Otra razón es que la dirigencia de la MUD aún está calentando el músculo de ejercer el poder. Pasó demasiado tiempo sin tenerlo y ahora que lo tiene se disparan las contradicciones internas. Y una tercera tiene que ver con el hecho de que el estilo Ramos Allup responde a una actitud de la llamada vieja guardia del partido Acción Democrática, que en sus mejores tiempos se tragó a las esperanzas de renovación de ese partido, con retaliaciones internas, lucha de poderes y con una visión equivocada de la realidad venezolana (como le ocurre hoy día al Psuv).

Pero cualesquiera sean las causas, la MUD no puede darse el lujo de meter la pata con tanta regularidad. En el campo interno, si quieren mantener su ventaja o hacerla crecer deben seguir construyendo una mayoría y esos votantes están en la acera del chavismo. Guste o no, como en su momento los electores de Chávez  salieron de las filas de AD y Copei.

La crisis del país no se va a resolver con un choque de poderes. No parece que la MUD, pese a tener en este momento un amplio apoyo popular y gran legitimidad internacional,  contaría con el mismo respaldo externo si una vez más la oposición se desvía de la senda democrática e institucional. Tampoco que tenga artilleria pesada para soportar un conflicto no buscado.

Pero sobre todo, se supone que el país debe evadir la trampa de la retaliación, del afán autoritario y del manejo discrecional del poder, para así poder encaminarnos a la salida real de la crisis. No puede Venezuela ser sometida a otros tres lustros de polarización, de irrespeto  a las minorías y mucho menos a un mando al estilo tan cuestionado de los peores años de la llamada cuarta República.