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¿En qué parará la cosa?



EDITORIAL
A lo largo y ancho del país se respira incertidumbre. El presidente Maduro y su gobierno no parecen estar a la altura de las dificilísimas circunstancias que atravesamos los que aquí vivimos; todo lo contrario, se perciben poco responsables,  sin rumbo fijo, sin un plan estratégico para sacar a la nación del “berenjenal” en que ellos mismos nos metieron.

Los problemas que padecemos después de que el “chavismo” dilapidó bastante más de un millón de millones de dólares, son de una enorme entidad: el hampa y la violencia imponen su ley a los venezolanos de bien, la inflación y la escasez galopan sobre el cuerpo económico del país, los servicios públicos cada vez son peores, la inseguridad jurídica y la arbitrariedad son un signo de los tiempos y paremos de contar.

En esta situación la pregunta más común que se oye por las calles y caminos de la nación venezolana  es ¿en qué parará la cosa?. Todos interrogan a todos sobre el final de esta locura en que estamos inmersos sin que nadie pueda atinar una respuesta concreta, apenas nos hacemos conjeturas.

Tenemos por delante unas elecciones muy importantes, las parlamentarias de este año, donde la oposición tenía todas las condiciones para imponerse ampliamente, sin embargo, la desafortunada conducción política de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) abonó en la fragmentación porque colocaron sus intereses personales y grupales por encima de los intereses de la nación opositora. La MUD pretende apropiarse indebidamente de la “marca” oposición cuando son solo una parte de ella. Cometen un grave error.

De manera que razones hay para que el país nacional se sienta aturdido; la clase política que tenemos para nada es competente. ¿Qué hacemos entonces?. Hay que apelar a lo mejor del pueblo venezolano, a los que se levantan cada mañana a trabajar, a la gente de a pie, a los jóvenes, a los que no han sido maleados por este proceso, a los que aman a su patria, a los que, en definitiva, no quieren seguir viendo por el retrovisor de la historia, para recuperar la esperanza y con ella a este país. La cosa parará en lo que finalmente decida el bravo pueblo venezolano.