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EL FIN DE UN MODELO


Desde hace muy pocos años atrás se viene reflejando en la masa de habitantes brasileños un malestar, incomodidad, que cada vez se hace mayor.  La ilusión de un cambio de rumbo de la política expresada por su dos  últimos  gobernantes, se viene desvaneciendo cada vez mas. En los pasados  días, gigantescas manifestaciones en todo Brasil en contra de su Presidenta Dilma Rousseff, quien extrañamente hace poco ganó las elecciones en forma contundente, sorprende a los observadores.
Las razones de este violento cambio del pueblo Brasileño atribuible a escandalosos casos de corrupción, quizás se deban a situaciones mas profundas y que van mas allá de esos hechos: Agotamiento del modelo.(...)

Recuerdan que un personaje surgido de la clase obrera y máximo dirigente del partido de los trabajadores, se convirtió en Presidente de ese país ofreciendo grandes cambios, que luego se materializaron, pero en proporciones muchísimo menores, pese a que se exhibían, incluso ante el mundo entero, de una manera exagerada.  Lula Da Silva, gobernó Brasil, si bien es cierto, mejor que su antecesores, pero claramente mas para los medios de comunicación, que para la clase obrera.
Para el los indices de crecimiento del empleo resultaron mas importantes que el empleo en si, este aun cuando aumentó y sacó de la extrema pobreza a muchos, en nada logró estabilizar y satisfacer las necesidades de los brasileños ya que el mismo solo sirvió para satisfacer la necesidad mas básica del trabajador pero nada mas, mientras que los empleadores se hicieron mas ricos.
Grandes transformaciones, grandes cambios, no los hubo, el gobierno de Lula, mas pareció un gobierno de tregua en la intensa lucha social  permanentemente presente en ese país, que otra cosa mas avanzada.
De aquí que a pocos meses de haber ganado su reelección, su sucesora, presenta serios problemas que emergen como extraídos de la cotidianidad política latinoamericana: Ineficiencia, falta absoluta de gerencia publica y una galopante corrupción administrativa.
En resumen, el gigante brasileño, retrocede los centímetros que avanzó en estos últimos años. Es tal la decepción de sus habitantes, que en las grandes manifestaciones que contra Dilma se han realizado en estas ultimas semanas, la principal y peligrosa consigna que está siendo mas utilizada por los manifestantes es la de pedir el regreso de los militares. Algo por lo demás, insólito ya que estos hace décadas atrás, luego de quebrar económicamente al país, al igual que todos sus colegas de la región, le entregaron al mundo civil, el mando en medio de grandes dificultades.
Nuevamente se demuestra que la política si no va de la mano con una economía lógica y coherente, jamas será exitosa y de largo tiempo.

Samuel Ruh Rios
@samuelruh
Sruhrios@gmail.com