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Y después del Chikungunya, que?

 ¿Qué pasa después de tener Chikungunya y cuál es la verdadera cifra de casos?; por Samir Kabbabe

Por Samir Kabbabe | 
Cuál es la verdadera cifra de casos de Chikungunya por Samir Kabbabe 640
En un documento que publicó la Organización Panamericana de Salud el mes de julio de 2011, titulado Preparación y respuesta ante la eventual introducción del virus Chikungunya en las Américas, ya se alertaba que los grandes brotes resultantes podrían hacer colapsar los sistemas de atención de salud existentes y la infraestructura de salud pública, además de entorpecer algunos aspectos de la organización social. También advertían allí que la tasa de ataque de las comunidades afectadas oscilaría entre el 38% y el 63% de la población expuesta.
Siendo el mismo vector que transmite el dengue (Aedes, el mosquito patas blancas), en el documento se establece que para prevenir la transmisión de Chikungunya, se deben utilizar y mejorar los actuales programas para el control del dengue en la región”. Pero en Venezuela el número de casos de dengue ha aumentado en un 54% en lo que va de año.(...)

De los casi 30 millones de habitantes de Venezuela, no menos del 70% vive en áreas de alta densidad del mosquito Aedes, por lo que la población expuesta a la enfermedad es de unos 21 millones. Si la tasa de ataque es del 38 al 63%, el número de venezolanos afectados por Chikungunya puede estar entre 8 y 13 millones de personas.
Las medidas de prevención que tardíamente se han tomado deben haber reducido la cifra. Hasta la semana 43 del año (que es la que va del 19 al 25 de octubre) la Epidemia de Fiebre que muestran los boletines epidemiológicos del MPPS, con su típica curva logarítmica de crecimiento, muestra un exceso de 1.200.000 casos en un trimestre. Eso a sabiendas de que se trata de un sub-registro que no refleja más del 30% de lo que sucede en la población, por lo que la verdadera cifra estará alrededor de los 4.000.000 de casos de Chikungunya en lo que va del año.
Lo cierto es que la curva de la epidemia ya parece haber alcanzado su punto máximo y que de ahora en adelante bajará la frecuencia de casos nuevos hasta alcanzar una incidencia baja pero continua, con aumentos episódicos según las lluvias que favorecen el aumento de los mosquitos patas blancas. (Boletín Epidemiológico  MPPS, Semana 43, 2014).
1. ¿Cuándo es indispensable buscar atención médica? 
Más allá de las estimaciones de las cifras de Chikungunya y de las necesarias acciones preventivas, es labor del Estado y de las autoridades sanitarias reducir el impacto que esta epidemia está produciendo. Una de las principales acciones es instruir a la población.
Es un hecho que la mortalidad por Chikungunya es baja (menos de uno por cada mil). Es un hecho que un porcentaje alto de pacientes tienen una afección ligera a moderada, poco limitante y que finaliza en unos siete días sin que resulte relevante buscar atención médica. Pero también es un hecho que los centros de atención médica están saturados de pacientes.
La población debe estar alertada de la indispensable búsqueda de atención médica cuando surgen complicaciones, como síntomas neurológicos del tipo de la irritabilidad, somnolencia, fuerte dolor de cabeza o fotofobia, o síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, vómitos persistentes, disminución en la producción de orina, sangrado cutáneo o por cualquier orificio o cavidad, mareos, debilidad extrema, dolores articulares severos y sin respuesta a tratamiento y cuando la fiebre pasa de cinco días. Así mismo, toda embarazada en su tercer trimestre, los recién nacidos y las personas con enfermedades crónicas y debilitantes requieren atención inmediata y seguimiento médico.
2. Chikungunya tiene presentación variable y tres fases clínicas 
Tal como lo expusiera la OPS en su documento, los síntomas del Chikungunya son variables, siendo los más frecuentes los abruptos dolores articulares y la fiebre.
De cada 100 personas que son infectadas por el virus del Chikungunya, unas 15 no llegan a presentar síntomas. La Fase Aguda la desarrollan el 85% de las personas infectadas, con los síntomas ya conocidos de fiebre y dolor articular y una variable aparición de otros síntomas como dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de espaldas, conjuntivitis, erupción, náuseas y vómitos.
A los siete o diez días desaparecen los síntomas, pero hay un porcentaje variable de pacientes que pasan a una Fase Sub-Aguda, y que sufren el 30 al 66% de los enfermos, donde recurren los dolores articulares y musculares, la fatiga, la astenia y, en algunos casos, hasta recurre la erupción y conjuntivitis hasta por tres meses (los expertos insisten en que se trata de recurrencia de síntomas y no que repite la enfermedad). Todavía a los tres meses hay un porcentaje del 12 al 18% que pasan a una Fase Crónica y que permanecen con síntomas hasta por año y medio y un 5 a 10% a quienes se les prolongan los dolores articulares, musculares y fatiga hasta por más de dos o tres años.
3. Mitos del Chikungunya
Hay personas que aseguran o sospechan que se trata de una enfermedad distinta o de distintas enfermedades. Lo cierto es que la transmisión del Chikungunya requiere que un mosquito pique a un paciente que esté en la Fase Aguda (con el virus circulando en su sangre) para que pueda inocular el virus al picar a otra persona, pero la altísima frecuencia de casos hace que algunos insistan en que se transmite como cualquier virus respiratorio. En la Fase Sub Aguda o Crónica los enfermos no son reservorios ni portadores de virus y no transmiten la enfermedad si son picadas de nuevo. Las gran mayoría de las personas no lo saben.
Y es que la falta de información ha permitido que, incluso, surjan numerosos mitos, algunos de los cuales resulta necesario considerar, por el posible impacto en la historia natural de la enfermedad. La falta de repelentes de mosquitos ha obligado a curiosas formulaciones de preparados de ambiente, menjurjes y bebidas contra el mosquito, de efectividad incierta. Y hay más:
Acetaminofén o Paracetamol. Se ha generado una innecesaria compulsión por consumir continuadamente acetaminofén o paracetamol (el mismo medicamento con dos nombres distintos). El acetaminofén es útil en fase inicial de la enfermedad cuando hay fiebre y malestar general y no se ha descartado dengue. El acetaminofén es un antipirético y un analgésico de moderada potencia y casi nula propiedad antiinflamatoria. No brinda mucha utilidad para el tratamiento de los dolores articulares en Fase Sub-Aguda o en Fase Crónica. Y algo más: no es inocuo, como no es inocuo ningún medicamento.
Sopa de patas de pollo. Algunos trabajos han mostrado que en los caldos de gallina y de pollo puede haber inmunomoduladores que favorecerían la respuesta inmunológica, pero sólo se mostró un marginal beneficio en infecciones virales respiratorias como las gripes. La sopa de patas de gallina o de pollo no han sido estudiadas. El mito es que sube las plaquetas, cosa que nadie ha observado, pero sí observamos cólicos abdominales, náuseas, vómitos y diarreas cuando se las administran a algunos enfermos.
Polivitamínicos. Se ha hecho común prescribir a los pacientes con Chikungunya la administración a veces masiva de Vitamina B (1, 6 y 12), Vitamina C, Vitamina A, Vitamina D,  Acido Fólico y formulaciones de polivitaminas y minerales, pero no hay estudios que demuestren su efectividad. Su administración innecesaria puede perjudicar, entre otras cosas, las vías digestivas.
Reposo. El reposo en casa o en cama sólo es necesario en la fase inicial de la enfermedad, cuando el dolor es incapacitante y hay tendencia a la postración o síntomas limitantes. Hay que individualizar los casos: si bien el Chikungunya tiene un alto impacto laboral, los reposos innecesarios y la inmovilidad resultan perjudiciales.
La depresión, el exceso de actividad física y la exposición solar sí limitan la respuesta inmune. El reposo, cuando hay tendencia a la postración, es necesario. Y los caldos caseros y los mimos, si no mejoran la respuesta inmune, al menos son agradables, reconfortantes y concilian al enfermo con el mundo que lo rodea.
4. Tratamiento de Chikungunya sub agudo y crónico
De acuerdo con las cifras estimadas, habrá en nuestro país unos cientos de miles de convalecientes de Chikungunya con dolores articulares y musculares recurrentes o continuados. En la mayor parte de los casos son dolores tolerables y con exacerbaciones episódicas.
La recuperación es el resultado esperado, pero el periodo de convalecencia puede ser prolongado: en ocasiones dura hasta más de dos años. Y el dolor articular persistente puede requerir tratamiento analgésico, incluyendo medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), que deben ser indicados con precaución, dadas las complicaciones gastrointestinales y renales que pueden producir en su uso prolongado o en altas dosis.
En ocasiones, cuando hay artritis persistente y refractaria a los AINEs e incapacitante, se hace indispensable el acompañamiento médico, ya que puede ser beneficioso el tratamiento con corticosteroides (Cortisona) por vía oral durante períodos cortos, como también el uso de inmunosupresores, como el Metothrexate, de uso en enfermedades inmunológicas. Además: todos los pacientes se ven beneficiados con programas de fisioterapia. El movimiento y el ejercicio moderado mejoran la rigidez y el dolor, pero el ejercicio intenso o prolongado puede acentuar los síntomas.