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01 diciembre, 2009

EL OSCURO MUNDO DE LOS MOTELES

En Venezuela, como en el resto de los países, los moteles representan un negocio rentable. En cualquier carretera de alta circulación vehicular, en incluso en la misma ciudad, hay moteles para todos los gustos y a precios que se ajustan al bolsillo de muchos. Pero hay numerosas cosas que los usuarios desconocen sobre estos sitios que ofrecen placer y discreción a sus clientes. En Caracas y en las vías que comunican con las ciudades dormitorio (Guarenas y Los Teques), hay toda una gama de moteles, desde los más lujosos que ofrecen habitaciones temáticas, o por conceptos, con los nombres de personajes famosos, otros que ofertan habitaciones más sencillas hasta llegar a las más económicas, que se pagan por horas.
Al llegar a estos sitios, casi nunca, las personas se detienen un momento para pensar en los riesgos que corre su salud en las habitaciones de estos locales, pues cuando sube la temperatura, el deseo carnal puede más que la razón. Existe el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, algunas de ellas muy graves. Para tener una idea, virus como el del papiloma humano, VPH, puede sobrevivir hasta siete días en una superficie.
No todos los moteles son rigurosos con la higiene y descuidan mucho la selección del personal de limpieza, sobre todo, aquellos que son pagados por hora. El administrador de empresas Renato M. cuenta que pudo comprobar, a su pesar, cómo la falta de higiene de un hotel por horas puede provocar daños al organismo. "Un día después de pasar la noche en un cuarto de motel comencé a sentir picazón en la región genital. Soporté durante casi una semana, sin tener idea de lo que pasaba, hasta que fui al médico. Tras una consulta con el urólogo descubrí que había contraído una especie de piojo que ataca a los vellos púbicos".
Según Antonio Carlos Morilha, brasilero y columnista de publicaciones especializadas en moteles, los cuidados con la higiene son cruciales en el negocio. "Las toallas deben ser esterilizadas, y todo el cuarto desinfectado; es decir, bañeras, sauna y sillas. Así los riesgos de contaminación son nulos y los huéspedes pueden relajarse", explica. "Cuando el cliente percibe alguna falla debe informarlo de inmediato a la recepción, y pedir información sobre cómo es el sistema de limpieza de las habitaciones".
Radiografía de una habitación

El médico A.C. Camargo, asegura que cuando se entra a un cuarto de motel hay que estar atento a ciertos detalles. "Un mínimo de condiciones higiénicas forma parte de la seguridad del lugar; el buen aspecto se ve desde la fachada externa (que puede ser un anticipo de lo que nos espera adentro), hasta los precios; desconfíe de los moteles demasiado baratos". Otras señales pueden ser difíciles de captar a simple vista, y por eso hay que redoblar los cuidados. "Debemos analizar todos los objetos que entren en contacto con mucosas y principalmente con los órganos genitales. Tal es el caso de los que son de difícil esterilización, como bañaderas, jacuzzis o sillas, ya que muchos virus causantes de dolencias sexualmente transmisibles son muy resistentes", dice Levon Badiglian. "Algunos microorganismos sobreviven en superficies inertes y secas por largos períodos de tiempo, como el gonococo (causante de la gonorrea), que permanece activo de 1 a 3 días, y el virus del papiloma humano hasta 7 días", enumera.
Más de uno prefiere llevarse al motel un poco de alcohol en gel como forma de prevención, pero ¿es una buena salida? "El alcohol en gel a 70% de concentración es excelente para eliminar cualquier vestigio de virus; pero hay que recordar que se trata de una obligación de los establecimientos, y si la persona tiene que hacer eso es porque no confía totalmente en los patrones de limpieza del motel", advierte Badiglian.



LOS CAMPEONES DE LA CONTAMINACIÓN
Bañera: marcas de óxido o cualquier otra mancha son señales de mala higiene. La mejor opción es no usarla y desistir del establecimiento.

Asiento sanitario: existen moteles que colocan una faja de higienización; esos serían los más confiables. Aún así, observe el nivel de limpieza, y en caso contrario pida otra habitación o cámbiese de hotel.

Toallas: las toallas deben ser blancas y no presentar ningún indicio de manchas. Prefiera los establecimientos que usen el proceso de esterilización y presenten las toallas embolsadas individualmente.

Sábanas: incluso una manchita muy pequeña indica que la limpieza no fue correcta. Si la mancha está, los virus también pueden estar.

Piscina: antes de zambullirse, mire bien el color y el olor del agua. Cualquier detalle fuera de lo común debe ser tomado en cuenta.

Mobiliario: los bancos y sillas tienen que estar limpios y secos, e incluso si todo parece estar en orden, coloque una toalla antes de sentarse.