LONDRES. _ La organización Amnistía Internacional ha revelado
en un nuevo informe detalladas evidencias técnicas y periciales que vinculan
directamente la red de espionaje del programa “Pegasus”, utilizado por las
autoridades marroquíes, con el espionaje sistemático a defensores de los
derechos humanos, periodistas y activistas, entre ellos destacadas figuras
vinculadas a la causa del Sahara Occidental.
Según el informe, las pruebas forenses reunidas confirman el
empleo masivo de “Pegasus” por parte de Marruecos entre 2017 y 2021, con
indicios de su continuidad posterior. Las agresiones digitales se dirigieron
contra la sociedad civil tanto dentro del territorio marroquí como en el plano
internacional, empleando técnicas sofisticadas que abarcan desde ataques por
enlace hasta vulnerabilidades de "cero clics" (zero-click), capaces
de infectar los dispositivos sin intervención del usuario.
Espionaje a la activista Aminetu Haidar y acoso transfronterizo
Entre los casos documentados de forma relevante en el
contexto saharaui, la organización destaca el de la prestigiosa defensora de
los derechos humanos Aminetu Haidar. El Laboratorio de Seguridad Digital de
Amnistía Internacional confirmó que sus dos teléfonos móviles fueron infectados
por el programa espía con rastros que se remontan a septiembre de 2018 y nuevos
ataques detectados en octubre y noviembre de 2021.
El informe vincula asimismo la infraestructura técnica
marroquí con operaciones de vigilancia transfronteriza dirigida contra personas
residentes fuera de Marruecos y el Sahara Occidental. Entre los casos citados
figura el de Claude Mangin, esposa del preso civil saharaui del Grupo de Gdeim
Izik, El Naama Asfari, cuyo dispositivo fue objeto de espionaje, además de
otros defensores y periodistas residentes en territorio europeo.
Los servicios de inteligencia marroquíes (DST),
identificados como usuario final
Amnistía Internacional subraya que “Pegasus” forma parte de
un entramado de vigilancia mucho más amplio e integral que abarca la
interceptación de comunicaciones, el rastreo de ubicación geográfica, el acceso
forense a dispositivos y el seguimiento mediante cámaras y equipos de
grabación.
Tras el análisis pericial de las evidencias tecnológicas y el
cotejo de documentos internos infiltrados del sistema, Amnistía Internacional
identificó formalmente a la Dirección General de Vigilancia del Territorio
(DST) de Marruecos como el usuario final y operador de la red de espionaje en
los casos examinados.
Fuente: SPS.