El bloque del
primer ministro lidera, pero sin mayoría para formar Gobierno, con el 84 % de
los votos escrutados.
Las
elecciones legislativas celebradas la víspera en Israel dejaron, este miércoles (28.10.2026), un panorama de bloqueo
político, sin una mayoría clara para formar Gobierno y con los partidos árabes
emergiendo como posibles actores clave para definir el futuro del país.
Con el 84 %
de los votos escrutados, el bloque liderado por el primer ministro Benjamín
Netanyahu sumaba 54 de los 120 escaños de la Knéset (el Parlamento israelí). La oposición encabezada por el
exjefe militar Gadi
Eisenkot le seguía con 49, según los últimos datos del Comité Electoral
Central y los cálculos de los principales medios nacionales. Pero ninguno de
los dos llega al umbral de 61 diputados necesario para gobernar.
Los partidos árabes podrían tener la llave
En este
contexto, las formaciones
árabes israelíes, que obtendrían en conjunto 17 escaños, se perfilan
como la posible llave para romper el bloqueo institucional.
Los votantes
de esta comunidad —descendientes de los palestinos que permanecieron en el
territorio tras la creación de Israel y que representan cerca del 20 % de la
población— se han mostrado indignados ante la visión ultranacionalista judía
que el Gobierno de Netanyahu ha promovido para el país y los territorios
palestinos.
"Quien
quiera ofrecer una alternativa real y auténtica al Gobierno de Netanyahu, cuyas
manos están manchadas de sangre, deberá dirigirse a nosotros", declaró a
los medios israelíes Yussef Jabareen, líder de la Lista Unificada, que agrupa a
tres partidos israelíes de mayoría árabe. Jabareen instó a construir
una "verdadera alianza judeoárabe".
Oposición
judía: incierto acuerdo con partidos árabes
En la misma
línea, Yair
Golán, líder del principal partido de izquierda de Israel y miembro del
bando de Eisenkot, se convirtió en el primer integrante de la oposición en
abogar por una alianza con los partidos árabes, superando las
divisiones entre votantes judíos y árabes.
"No
debemos aceptar más la división racista de Netanyahu entre votos judíos y votos
árabes", escribió en la red social X. "Tenemos una responsabilidad y
la oportunidad de formar un gobierno de cambio en asociación con los ciudadanos
árabes de Israel", añadió.
Sin embargo,
la posibilidad de un acuerdo entre la oposición y los partidos árabes sigue
siendo incierta. Aunque Eisenkot aspira a formar gobierno, parte de su
heterogéneo bloque incluye políticos de derecha que rechazan cooperar con las
formaciones árabes, tradicionalmente excluidas de las coaliciones
gubernamentales israelíes.
Fuerte
fragmentación parlamentaria
Los
resultados provisionales reflejan además una fuerte fragmentación
parlamentaria. El partido Likud
de Netanyahu obtendría 27 escaños. Sus socios ultraortodoxos Shas y Judaísmo
Unido de la Torá lograrían siete diputados cada uno, mientras que las
formaciones ultranacionalistas Poder Judío y Sionismo Religioso conseguirían
siete y seis escaños, respectivamente.
Del lado
opositor, el partido Yashar, liderado por Eisenkot, alcanzaría 22 escaños. Le
seguirían Beyajad, con 12; Los Demócratas de Yair Golán, con 8; e Israel
Beitenu, con 7.
El recuento
sigue: faltan los "sobres dobles"
Aunque las
encuestas previas a los comicios daban ventaja a Eisenkot, las encuestas a pie
de urna y el recuento parcial han situado hasta ahora a Netanyahu
como el candidato más votado.
No obstante,
el resultado definitivo aún podría modificarse con el recuento de los llamados
"sobres dobles", correspondientes a militares, presos, pacientes
hospitalizados y otros ciudadanos que votan fuera de su circunscripción
habitual.
Según
estimaciones de la Comisión Electoral Central, estos votos podrían alcanzar los
600.000, una cifra suficiente para alterar la distribución final de escaños,
especialmente entre los partidos que se encuentran cerca del umbral electoral
del 3,25 %.
Hasta el 4 de
noviembre para publicar resultados oficiales
La Comisión
Electoral dispone de hasta el 4 de noviembre para publicar los resultados
oficiales, aunque medios israelíes prevén que el escrutinio completo pueda
conocerse este viernes (30.10.2026).
La falta de
una mayoría clara anticipa semanas de negociaciones para intentar formar
gobierno. Si ninguna fórmula logra reunir apoyos suficientes, Israel podría
enfrentarse nuevamente a un prolongado periodo de inestabilidad política e
incluso a la convocatoria de nuevas elecciones.
Mientras
tanto, las miradas apuntan al presidente Isaac Herzog,
encargado de designar al dirigente que recibirá el primer mandato para intentar
construir una coalición de gobierno.
rml (efe, afp)
- Tomado de DW / Alemania. Imagen: Ronen Zvulun/REUTERS.
