Por Rafael Narbona*
- Siempre he
condenado los insultos machistas que ha sufrido Irene Montero, el infame
acoso que soportó en su casa de Galapar y el hostigamiento mediático y
judicial contra Podemos, pero eso no me impide señalar que los líderes de
la formación morada han elaborado un discurso perjudicial para la
izquierda.
- Situar en segundo plano las reivindicaciones sociales
para priorizar las batallas identitarias creó estupor y desconcierto en
los votantes progresistas. Utilizar expresiones como "niñes, todes,
ministres" solo agudizó esa perplejidad. Las teorías de Foucault y
Judith Butler pueden ser pertinentes en un departamento universitario,
pero el pueblo trabajador tiene otras preocupaciones y necesita mensajes
menos artificiosos.
- Podemos se queja de sufrir ataques por tierra, mar y
aire, pero desde el principio no ha escatimado insultos a otros partidos
de izquierda. Habló de casta y régimen del 78 para deslegitimar la
Transición, pero los que vivimos aquel proceso sabemos que en ese momento
era imposible hacer otra cosa. El franquismo estaba muy presente en el
ejército, la policía y la judicatura y habría sido imposible sentar en el
banquillo a los capitostes de la dictadura. Se hizo lo que pudo. No fue
épico, pero no había mayor margen de maniobra.
- Podemos se ha referido al PSOE como "izquierda
cobarde", "progresismo de salón", "derechita
sumisa", "derecha velada y escondida". A sus líderes les ha
calificado de "inmovilistas", "miserables",
"traidores" y "trileros". En cuanto a Sumar y Más
Madrid, ha dicho que eran un "proyecto inútil" y una
"izquierda cuqui y desleal". Por lo que respecta a Izquierda
Unida, ha vertido improperios como "cenizos",
"resentidos", "perdedores", "izquierda
amansada". Podría seguir, pero creo que es suficiente para demostrar
su falta de voluntad de diálogo y su pasión por el insulto. En el extremo
opuesto, EH-Bildu ha actuado con respeto, seriedad, sensatez y sentido
común. Siempre ha tenido muy claro que apoyaría al PSOE para frenar el
avance de la derecha. Solo ha pedido a Pedro Sánchez que fuera más
ambicioso y valiente, y, con razón, le ha recriminado que mirara hacia
otro lado cuando Irene Montero y Pablo Iglesias sufrían un obsceno acoso
en su hogar.
- A lo largo de mi
vida, he votado al PSOE, IU y Podemos. No milito en ningún partido, pero
creo que el victimismo de Podemos y la vehemencia de sus seguidores en las
redes sociales le hacen un flaco favor a la izquierda. Pedro Sánchez
también está sufriendo un acoso insoportable y eso no sirve de excusa para
justificar sus errores y su tibieza. Ideológicamente, me sitúo a la
izquierda del PSOE, pero no estoy dispuesto a apoyar un liderazgo
mesiánico e irresponsable.
- Unas primarias con un solo candidato constituyen una
burla, una maniobra digna de Putin. La izquierda necesita nuevos líderes
que trabajen conjuntamente, olvidándose de sus egos. Líderes generosos,
templados y maduros. Si quieren un modelo, sugeriré solo un nombre: Enrico
Berlinguer.
- Por último, Podemos cree que va a liderar la oposición a
un gobierno ultraderechista y que esa labor le ayudará a recobrar los
votos perdidos o incluso ganar unas elecciones. Siento decirles que es más
probable que me contraten a mis 65 años y con mi endeble humanidad para
protagonizar una nueva entrega de James Bond.
Tomado de @Rafael_Narbona
*Profesor de filosofía. Escritor.
