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01 octubre, 2026

El genocidio en Gaza ha dejado 61 millones de toneladas de escombros que esconden 10.000 cadáveres

 La RED 21

“Es aproximadamente 20 veces la cantidad de escombros generados en todas las guerras del mundo en los últimos 18 años”, se lamenta un experto del PNUD. Abajo, aún están los restos sin identificar de miles de víctimas civiles del genocidio llevado adelante por Israel.

Por Carlos Loría

Un ingeniero de la ONU describió la magnitud del desafío con una frase que resume la impotencia frente a la devastación: “Siento como si estuviéramos sosteniendo una cuchara intentando vaciar el mar”.

Ahmed Alyan, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), pronunció esas palabras tras pasar un día completo despejando un tramo de la calle Beirut, en el barrio de Tel al-Hawa, en la ciudad de Gaza. Al final de la jornada, el sudor le resbalaba por la frente y a su alrededor seguían acumulándose montañas de escombros.

La calle Beirut fue una vía principal, llena de tiendas, oficinas y viviendas. Hoy está prácticamente desierta. La bloquean piedras, restos de comercios destruidos y una torre inclinada por daños en sus cimientos de hormigón, donde todavía viven familias desplazadas. En algunos puntos, las aguas residuales fluyen desde el suelo porque el sistema de drenaje quedó destruido por los bombardeos.

La dimensión de una catástrofe sin precedentes

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que en la Franja de Gaza hay 61 millones de toneladas de escombros. Jaco Cilliers, representante especial del PNUD para Palestina, ofreció una comparación que dimensiona el problema: . La ONU calcula que retirar la mayor parte de esos restos llevará entre siete y diez años y costará miles de millones de dólares, lo que convertiría esta operación en una de las mayores de la historia moderna.

Las cifras de avance resultan desalentadoras. Tras más de dos años de trabajo, se han retirado unas 907.000 toneladas de escombros y más de 300.000 han sido recicladas y reutilizadas. Sin embargo, ese volumen representa apenas el 1,5% del total. Los equipos han logrado despejar 580 kilómetros de carreteras, lo que ha permitido el paso de camiones de ayuda y el tránsito de residentes.

Trabajar entre cadáveres, bombas y amianto

La retirada de escombros se ejecuta en condiciones extremadamente peligrosas. Bajo las ruinas hay innumerables cadáveres y bombas sin explotar. El PNUD estima que entre 8.000 y 10.000 cuerpos podrían seguir enterrados. La presencia de restos humanos convierte cada metro cúbico en un asunto de extrema sensibilidad.

“Los escombros en algunas zonas no representan solo escombros para las personas; representa toda su vida y recuerdos”, explicó Nehal Abu Hassan, ingeniera del PMA. “En algunos casos, puede haber cuerpos aún bajo los escombros. Por eso eliminarlo es un tema muy delicado”.

A ese drama se suma la amenaza de los artefactos explosivos. El Servicio de Acción contra Minas de la ONU (UNMAS) advierte que entre el 5% y el 10% de las municiones disparadas en Gaza no detonaron. Los equipos de desminado no pueden desactivar todos los objetos, pero identifican y marcan las áreas peligrosas antes de que comiencen las labores de despeje.

Los escombros también contienen amianto, un material cancerígeno cuya inhalación puede provocar enfermedades graves años después. Un informe publicado en The Lancet señala que en los campamentos de refugiados de Gaza se utilizó amianto en techumbres y que la cantidad de escombros contaminados asciende a unas 800.000 toneladas.

El reciclaje como única salida posible

Ante la prohibición israelí de introducir maquinaria pesada —bajo el argumento de que podría tener “doble uso” y beneficiar a Hamás—, el PNUD ha optado por reciclar y reutilizar los escombros. La agencia gestiona cinco sitios de trituración donde los restos se clasifican para eliminar metales y el hormigón se pulveriza hasta obtener fragmentos del tamaño de una canica.

El material resultante se emplea para reparar carreteras, rellenar baches y elevar el suelo bajo tiendas y refugios, protegiéndolos de las aguas residuales. “Estas soluciones nos han sido impuestas por la realidad en la que vivimos”, afirmó Abu Hassan. La maquinaria disponible está gravemente desgastada y la escasez de repuestos y aceite de motor provoca averías constantes. Dos de los siete trituradores fueron reconstruidos por ingenieros locales a partir de modelos existentes.

Tomado de RED 21 / Uruguay.  Foto: agencia de noticias palestina WAFA.