- Los dos candidatos tienen diferencias mínimas en los sondeos y el
resultado es imprevisible también por el temor a una fuerte abstención.
- Son las elecciones más ajustadas de la historia. Las encuestas
anticipan un probable balotaje para el domingo 25 próximo.
- "Elegir entre democracia y barbarie", afirma Lula al
votar. "Acabar con la era del atraso", sostiene el senador
opositor.
- Los brasileños votan además por gobernadores, la renovación de la
Cámara de Diputados y dos tercios del Senado.
Editor jefe Política Internacional/Mundo de Clarín.
Brasilia. Enviado especial. Más de 158 millones de votantes
estuvieron habilitados para acudir a las urnas este domingo. Las mesas de todo
el país abrieron a las ocho, misma hora de Argentina. El comicio ceró a las
17 y en pocos minutos habrá un adelanto del ganador. El resultado es
imprevisible. Son las elecciones más ajustadas de la historia democrática del
gigante sudamericano. La de este domingo es la primera vuelta y las encuestas
anticipan que habrá un balotaje entre el presidente Luis Inácio Lula da Silva y
el retador conservador Flávio Bolsonaro fijado para el próximo domingo 25.
En esta cita, además de los principales, hay otros diez
postulantes que no tienen oportunidad. Si hay balotaje los votos de ese grupo
serán importantes para medir la oportunidad de los dos principales. También
se vota por gobernadores, la renovación de la Cámara de Diputados y dos tercios
del Senado.
El mandatario votó en San Pablo, en Sao Bernardo do Campo, donde se inició su carrera política. Lo hizo exhibiendo una bandera de Brasil y acompañado de su vice Geraldo Alckmin y su ex ministro de Hacienda, Fernando Haddad, candidato a la gobernación del Estado, y la ministra de medio ambiente, Marina Silva. Se mostró confiando y aseguró que ""los electores deberán elegir entre fortalecer el régimen democrático y la barbarie, entre el positivismo y el negacionismo, el crecimiento económico y retroceso, vamos a ver qué Brasil eligen los brasileños".
El senador Bolsonaro, por su parte, sufragó inmediatamente
después de la apertura de las mesas, en su distrito de Rio, y afirmó ante una
nube de periodistas y cámaras que lo esperaban, que se propone "liberar
al paìs", en alusión a su adversario presidencial. "Brasil
necesita cambio para acabar con la era de atraso", postuló.
La elección se realiza con un revoleo de encuestas que en las
últimas horas redujeron la diferencia entre Lula y el líder conservador .
Según un estudio de Datafolha publicado el sábado, el presidente reúne el 45%
de los votos válidos para la cita de hoy contra 42% de su adversario.
Si es así, separados por tres puntos porcentuales, el
actual presidente y el senador de Río de Janeiro presentan la menor diferencia
registrada entre los candidatos que ocupan el primer y segundo lugar en las
últimas encuestas realizadas por Datafolha antes de la primera vuelta desde
1989. Fue el año de las primeras elecciones presidenciales tras la
redemocratización señala el portal de Folha de Sao Paulo. Para la
segunda cita la diferencia según esta consultora es de apenas un punto.
Otro sondeo también de las últimas horas de Atlas/Bloomberg
confirma la diferencia de tres puntos. Lula reúne 47% de los votos válidos
y Bolsonaro 44% lo que asegura la segunda vuelta. Atlas también simuló el
escenario del eventual balotaje. En los votos válidos, el mandatario aparece
con el 50,1%, frente al 49,9% de Flávio, una diferencia de tan solo 0,2 puntos
porcentuales. Un claro empate técnico.
La elección se realiza con máquinas de votación, una
tradición aquí que cumplió este años tres décadas de uso continuado,
cuestionados solo y por primera vez por el anterior presidente Jair Bolsonaro.
Un problema que preocupa a los dos rivales es una
abstención creciente, que puede perjudicar especialmente al mandatario
debido a que, según los especialistas, la resistencia a votar se observa en los
sectores de menores ingresos de hasta dos salarios. En Brasil el voto es
obligatorio, pero la sanciones son apenas simbólicas. La razón del
desinterés es por las dificultades para cumplir con el presupuesto familiar lo
que ha multiplicado las deudas para cuestiones básicas. Estos votantes no creen
que pueda haber un cambio a su favor en adelante, no importa quien gane la
compulsa. En la elección anterior hubo un ausentismo de poco más del 20% del
electorado y se teme que en esta oportunidad el porcentaje sea similar e
incluso superior.
La campaña de 2026 se caracteriza, precisamente, por la
menor movilización desde el retorno a la democracia. Y es la primer sin
debates entre las figuras principales. En una encuesta de Datafolha
publicada este viernes, el 47% de los encuestados dijo que esta menos
interesado en la contienda electoral. El oficialismo ha intentado resolver ese
desafío con la convocatoria al voto de los mayores de 70 años, un sector conservador
que adhiere al mandatario socialdemócrata, y no están obligados a sufragar como
en Argentina.
A nivel geopolítico Estados Unidos ha hecho una apuesta
total por la victoria del senador Bolsonaro, un dirigente que recibe los
votos de su padre, Jair Bolsonaro, y tiene un vínculo vertical con la
cancillería norteamericana. El secretario de Estado, Marco Rubio, le ha dado un
público respaldo al postulante conservador y multiplicado los cuestionamientos
a la gestión de Lula da Silva.
La Casa Blanca apunta un control sin fracturas de la región.
Desde la llegada del presidente Donald Trump al poder, las siete elecciones
presidenciales en el área concluyeron con la victoria de candidatos
alineados con el gobierno estadounidense. Brasil es el plato fuerte de esa
iniciativa. Es la segunda economía del hemisferio y expone una influencia
verificable con fronteras con diez países del subcontinente.