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02 septiembre, 2026

Pacto petrolero Venezuela - EEUU

 Por Oscar J. Jiménez * / Opinión

Pareciera que el gobierno de Delcy Rodríguez ha cambiado un esquema de dependencia ideológica por uno de subordinación corporativa de largo plazo.

El reciente acuerdo petrolero anunciado entre la administración de Donald Trump y el gobierno interino de Delcy Rodríguez es un acuerdo agridulce que genera tanto oportunidades de supervivencia financiera como profundos desafíos para nuestra soberanía. 

No estamos ante una ronda de licitaciones convencional; estamos ante una negociación de extrema necesidad, bajo una coyuntura política radical tras la captura de Nicolás Maduro a principios de año.

Para comprender cabalmente el impacto de estás condiciones comerciales preferenciales sobre nuestro crudo, los detalles técnicos de exploración revelan el alcance real del control estadounidense:

¿Qué gana Venezuela?

Oxigeno financiero y reactivación de la industria petrolera.

¿Qué pierde Venezuela?

Perdemos soberanía sobre la quinta parte de nuestras reservas probadas de petróleo, ya que pasan a manos externas.

Bajo las condiciones actuales de postconflicto, era el único salvavidas disponible para el gobierno, que negoció en una posición de absoluta debilidad.

Sin embargo, el acuerdo está marcado por una grave falta de transparencia institucional, el hecho de que se haya pactado bajo una administración transitoria y sin el escrutinio pormenorizado del texto completo por parte de toda la sociedad civil, deja un flanco legal abierto, si el marco legal de la ley de hidrocarburos se flexibiliza para otorgar control mayoritario a extranjeros por un siglo, el beneficio real para Venezuela dependerá única y exclusivamente de la capacidad futura de ejercer una contraloría fiscal implacable, de lo contrario habremos cambiado un esquema de dependencia ideológica por uno de subordinación corporativa de largo plazo.

*Dirigente de Alternativa 1 en Carabobo.