Desde Pekín, la capital de la República Popular China,
se conmemoran este 9 de septiembre 50 años de la muerte de Mao Tse-tung, quien,
junto con Zhou En-lai (1) , condujo al pueblo hasta la toma del poder, el 1 de
octubre de 1949, acontecimiento que significó la liberación de los 800 millones
de chinos, la mayoría campesinos que durante siglos y milenios habían vivido
como parias sometidos por una minoría de señores feudales poseedores de la
tierra, la economía y el poder político, y que en el siglo anterior a la
revolución se habían entregado cobardemente a los imperialistas japoneses,
ingleses y estadunidenses.
El presidente Mao Tse-tung, durante 28 años,
apoyándose y confiando plenamente en las masas campesinas, realizó grandes
proezas enfrentando a los invasores japoneses y al gobierno traidor de Chiang
Kai-shek, quien en 1934 emprendió la “sexta campaña de exterminio” lanzando a
900 mil soldados contra la principal base en Kiangsi, donde se encontraba el
ejército revolucionario.
El 16 de octubre de 1934 se decidió la movilización hacia el norte haciendo grandes rodeos, evitando con astucia y heroísmo el enorme territorio controlado desde el centro y el norte por el gobierno, hasta alcanzar la región de Shensi, ubicada en el noroeste. Para el 20 de octubre de 1935, en 368 días se habían recorrido 11 mil kilómetros. Es imposible en estas líneas describir el significado estratégico de esta gran proeza; sin embargo, es necesario dejar los siguientes datos que he tomado del Esbozo autobiográfico de Mao Tse-tung.
“La Gran Marcha no fue una derrota, fue una retirada
estratégica. Los revolucionarios habían atravesado extensas regiones habitadas
por la mitad de la población china. En cada alto, en cada ciudad, habían
organizado reuniones públicas, habían confiscado los bienes de los que oprimían
al pueblo, decretado impuestos sobre los ricos y distribuido estas riquezas a
los pobres. Millones de campesinos sabían desde entonces que el ejército
comunista no era un ejército como los otros, y ya no le tenían temor. Los comunistas
daban armas a los campesinos, dejaban soldados para organizarlos. Nuevos
reclutas, a todo lo largo del camino, llegaban a unirse al ejército”.
En 28 años, desde la fundación del Partido Comunista,
la Gran Marcha fue determinante para el triunfo de la revolución. En los 14
siguientes se fueron construyendo grandes bases territoriales, de manera que el
Partido Comunista había logrado el control territorial en la mayor parte de
China. Mao Tse-tung y Zhou En-lai, como los grandes dirigentes, crearon las
condiciones para la construcción de la gran China de la actualidad, lanzando
inmediatamente después del triunfo la gran campaña de alfabetización, la liberación
de la mujer reprimida por el yugo patriarcal heredado de las tradiciones
feudales, y muy importante también, en la cotidianeidad de la lucha
revolucionaria se fue poniendo en práctica la disciplina en el trabajo y el
orgullo nacional.
Mao, el gran timonel de la revolución China, nació el
26 de diciembre de 1893. Por su origen y educación, desde niño fue testigo de
las injusticias de que eran víctimas los campesinos. En 1912, a los 19 años, se
inscribió en la Escuela Normal de Changsha, concluyendo sus estudios en 1918,
trasladándose ese mismo año a Pekín donde se encontró con otros estudiantes
normalistas que se preparaban para viajar a Europa. Él rechazó seguir ese
camino. Obtuvo el puesto como bibliotecario en la universidad, donde encontró
nuevas lecturas de carácter revolucionario.
Se regresó al año siguiente a Changsha, donde
participó en la fundación de la Sociedad Cultural del Libro, que se había
marcado como objetivo principal el estudio de las tendencias culturales y
políticas modernas. Con la intención de participar en la aplicación de las
nuevas ideas y en la organización de los estudiantes y los trabajadores, obtuvo
trabajo como profesor. En diciembre de 1920, bajo la influencia de la teoría
marxista y la admiración por la revolución rusa, organizó el primer movimiento
en apoyo a los obreros. En mayo de 1921 viajó a Shanghai para asistir a la
fundación del Partido Comunista, acontecimiento histórico al que asistieron 12
fundadores. Simultáneamente se formó el Partido Comunista Chino en Francia,
donde participaron algunos de los estudiantes que habían viajado tres años
antes a este país con el objetivo de seguir preparándose. Entre los escasos
asistentes estuvo Zhou En-lai. La única mujer participante fue una compañera de
Mao en la Normal de Changsha. Más adelante se fundó otro Partido Chino entre
los estudiantes que se encontraban en Alemania. Entre los jóvenes organizadores
estuvo Zhu De, quien se convirtió en comandante en jefe del ejército
chino.
En mayo de 1922, un año después de la fundación del
partido, Mao se había convertido en dirigente de Junan, donde había logrado la
organización de 20 sindicatos mineros, ferrocarrileros, impresores, etcétera.
En ese año se había iniciado la participación de muchos estudiantes al Partido
Comunista y la integración al pueblo con el objetivo de hacer la
revolución.
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1. Es de hacerse notar el paralelismo entre el primer
ministro Zhou En-lai y el presidente Mao Tse-tung. Chou había nacido el 5 de
marzo de 1898, estuvo junto a Mao desde la fundación del partido, hasta el día
de su muerte, el 8 de enero de 1976, el mismo año en que muere Mao.
*Historiador
Tomado de La Jornada / México.