Argentina perdió alrededor de 31.000 empresas desde
que asumió Javier Milei en diciembre de 2023, y todo indica que el número solo
va a crecer hasta el final de su mandato.
Argentina perdió cerca de 31.000
empresas desde que asumió Javier Milei en diciembre
de 2023, un promedio de 33 cierres netos por día, según el Monitor Mensual de
Empresas del centro de estudios Fundar, actualizado el 10 de septiembre de
2026. El relevamiento se construye sobre datos de la Superintendencia de
Riesgos del Trabajo (SRT), que define como empresa a toda persona física o
jurídica con al menos un trabajador registrado en relación de dependencia.
La caída se concentra en cuatro sectores: comercio,
transporte, actividades inmobiliarias e industria. En simultáneo, surgieron
nuevas firmas en servicios personales y administrativos, hidrocarburos y
minería, pero ese crecimiento resulta insuficiente para compensar las bajas del
resto del entramado productivo.
Un informe previo de Fundar, con datos de mayo de 2026,
permite dimensionar el fenómeno con mayor precisión. Ese mes se contabilizaron
481.724 empresas activas en el país, unas 30.000 menos que en noviembre
de 2023, el mes tomado como punto de partida de la gestión actual, cuando
había 512.357. La cifra de mayo también quedó por debajo del máximo histórico
de la serie, registrado en febrero de 2012 con 540.282 firmas.
Por rama de actividad, los retrocesos más marcados desde
noviembre de 2023 se dieron en transporte y almacenamiento (-17,1%), actividades
inmobiliarias (-13,8%) y construcción (-9,3%). A
nivel provincial, todos los distritos mostraron pérdidas durante el último mes
relevado. La única excepción en el balance acumulado fue Neuquén, que sumó
empresas desde el inicio del Gobierno; en el otro extremo, La Rioja, Catamarca
y Tierra del Fuego tuvieron los mayores retrocesos relativos.
Las causas que identifica el informe
Fundar vincula la evolución del entramado empresarial con una
caída del 10% en el consumo masivo, que incluye al canal de comercio
electrónico. A eso se suma el encarecimiento de la canasta de servicios
públicos, que subió 249% en términos reales, es decir, ya descontado el efecto
de la inflación acumulada en el período.
Otro factor señalado es la apreciación cambiaria: el peso se
apreció alrededor de un 30% desde fines de 2023, lo que elevó en términos
relativos los costos de producción de bienes y servicios locales frente a los
importados.
Un informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad
Social sobre flujos de empleo y demografía de empresas aporta un matiz
relevante. Según ese documento, hacia fines de 2025 el stock de
empresas se redujo en 6.243 unidades (-1,1%) durante el cuarto
trimestre, con una tasa de cierres del 3,8%. Pero el propio texto
oficial aclara que la contracción se explica sobre todo por el bajo nivel de
aperturas, no por un salto extraordinario en los cierres: en ese trimestre, las
aperturas representaron apenas el 2,5% del total de firmas, uno de los valores
más bajos de la serie histórica.
El sociólogo Daniel Schteingart, investigador de Fundar y
coautor del Monitor Mensual de Empresas, describió el fenómeno como una
economía partida en dos velocidades: esto significa que hay sectores
que crecen a pasos agigantados (petróleo, gas y minería) y otros que no crecen
tan rápido o que, incluso, se contraen fuertemente. Sobre los datos de mayo, la
fundación sostuvo que “el deterioro es generalizado”, ya que 15 de los
18 sectores relevados registraron caídas respecto del mes anterior.
Schteingart también aportó una lectura menos lineal que el
titular del informe. Según explicó, la apreciación cambiaria y la
apertura importadora explican poco más de 3.000 de los casi 30.000
cierres totales. Una porción similar, entre 4.000 y 5.000 firmas, corresponde a
la caída del transporte automotor de pasajeros, golpeado por el avance de las
aplicaciones de viajes más que por una desaparición real de esa actividad
económica.
El investigador remarcó además que la brecha entre apertura y
cierre de firmas resulta atípica porque ocurre en un contexto de crecimiento
del PBI, algo que históricamente no sucedía en la Argentina: en las últimas
tres décadas, la cantidad de empresas solía subir cuando la economía crecía y
caer cuando se contraía.
Qué sectores concentran la inversión
Fundar destacó que, en paralelo a la caída general, se
confirmaron proyectos de inversión de gran escala en logística, energía y
minería, varios de ellos aprobados dentro del Régimen de Incentivo para
Grandes Inversiones (RIGI). Se trata, según el propio informe, de
inversiones intensivas en capital y de largo plazo, que conviven con la
retracción del entramado empresarial en otros sectores de la economía.
Esa combinación —crecimiento agregado del PBI de la mano de
sectores con poco impacto en el empleo, junto a una base amplia de pequeñas y
medianas empresas que sigue reduciéndose— es, según los propios autores del
informe, el rasgo distintivo del actual ciclo económico argentino.
Fuente: La Red 21 / Uruguay.
