Los desesperados ruegos de los generales yemeníes por
cobertura aérea comenzaron a llegar a media mañana de este jueves.
El avance de los hutíes, respaldados por Irán, hacia la
estratégica ciudad portuaria de Mocha,
en Yemen, estaba en pleno apogeo, y el apoyo de su principal aliado, Arabia
Saudita, brillaba por su ausencia.
“Los hutíes desplegaron todo lo que tenían: oleadas y oleadas
de combatientes… junto con sus misiles balísticos y armamento disponibles”,
declaró a CNN una fuente yemení de alto rango vinculada a sus fuerzas
militares.
La fuente añadió que contactó con el Comando Central de
Estados Unidos (CENTCOM) y que le aseguraron que Estados Unidos estaba
“siguiendo de cerca la situación y que el apoyo aéreo saudí estaba en camino”.
“Pero el apoyo aéreo nunca llegó”, apuntó la fuente. “Y ahora
Mocha ha caído”.
Horas más tarde, el viernes, los hutíes capturaron otro activo costero clave, la isla de Perim, en la desembocadura del mar Rojo. La isla divide el estrecho de Bab el-Mandeb en dos, lo que otorga a Teherán el control de facto sobre otra ruta marítima crucial.
El rápido avance de los hutíes representa tan solo 36 horas
en un conflicto que llevaba años prácticamente paralizado.
Sin embargo, las bases para la reanudación de los combates se
habían sentado meses atrás en el marco del conflicto entre Estados Unidos e
Irán, ya que Teherán busca utilizar los precios del petróleo —y su impacto en
la economía global— como moneda de cambio.
Ahora, Yemen y el mar Rojo tienen el potencial de convertirse
en un verdadero segundo frente en la guerra con Irán.
El control efectivo de Irán sobre el estrecho de Ormuz,
sumado a su creciente dominio sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, amenaza con
elevar aún más los precios del petróleo, semanas antes de las elecciones de
mitad de mandato de noviembre en Estados Unidos.
Si bien el estrecho de Bab el-Mandeb, puerta de entrada a la
ruta marítima del canal de Suez, es menos crucial para los mercados energéticos
mundiales que el estrecho de Ormuz, sigue siendo una vía de transporte de
bienes esenciales a nivel mundial, incluyendo millones de barriles de petróleo
al día.
El estrecho ha cobrado mayor importancia desde el inicio de
la guerra con Irán, ya que Arabia Saudita ha desviado algunas de sus
exportaciones a través de esta vía marítima para evitar Ormuz.
“Los hutíes no necesitan usar armamento avanzado para cerrar
Bab al-Mandeb. Basta con usar un cañón montado en un coche”, declaró Amr
Al-Bidh, máximo dirigente del Consejo de Transición del Sur (CTS) de Yemen.
El CTS ha combatido en el pasado tanto a los hutíes como a
las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, y aspira a la creación de un estado
independiente en el sur.
“Es una ventaja que tienen sin necesidad de usar armas
avanzadas”, comentó Al-Bidh a CNN en una entrevista. “Y la mantendrán”.
Listas de ejército “fantasma” y sin apoyo de respaldo
El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman habló dos
veces el jueves con el presidente de EE.UU., Donald Trump, y le instó a atacar
a los hutíes, informó a CNN el viernes otra fuente familiarizada con el asunto.
Según dicha fuente, Trump se negó a intervenir.
“Estados Unidos está centrado en proteger sus intereses
fundamentales de seguridad nacional, como garantizar la libertad de navegación
en el mar Rojo, al tiempo que empodera a sus socios regionales para que lideren
la gestión y resolución de los desafíos de seguridad regionales”, declaró la
Casa Blanca en respuesta a las preguntas de CNN sobre las llamadas. “Mantenemos
un diálogo continuo con Arabia Saudita y el Gobierno de la República de Yemen
en relación con la estabilidad regional”.
CNN también se ha puesto en contacto con la Embajada de
Arabia Saudita en Washington para obtener comentarios al respecto.
La rápida caída de Mocha y la falta de resistencia han
provocado acusaciones mutuas y recriminaciones entre los aliados de Estados
Unidos.
“Esta vez el fracaso no es de los yemeníes”, señaló una
fuente regional a CNN el jueves. “Es un desastre provocado en Washington y
Riad”.
La fuente regional declaró a CNN que se trataba de “un
fracaso total del liderazgo político” en medio de feroces disputas y retrasos
en la toma de decisiones en Riad.
“No hubo ni un solo ataque aéreo durante todo el día de ayer
(por parte de las fuerzas de apoyo saudíes), aunque sí hubo actualizaciones
minuto a minuto”, añadió la fuente regional. “Es un error garrafal cometido por
Arabia Saudita y Estados Unidos”.
No todos están de acuerdo. Mohammed al-Basha, quien ha
trabajado como asesor del Gobierno estadounidense y del sector privado sobre
los riesgos que surgen de la península Arábiga, sostiene que la culpa también
recae en los líderes yemeníes, cuyas divisiones internas pusieron en peligro
sus defensas.
“Esto nos lleva a un problema más profundo en la coalición
anti-hutíes”, declaró a CNN la fuente radicada en Washington. “No existe
cohesión política”.
“Creo que todos estaban al tanto del avance de los hutíes
hacia la costa oeste. Las señales eran muy claras”, añadió. “No existe un mando
y control unificado en Yemen”.
Los combatientes hutíes llegaron a Mocha el jueves y se
encontraron con batallones yemeníes gravemente diezmados: sus listas estaban
llenas de “nombres ficticios” que recibían sueldos, y la fuerza real de los
militares era solo alrededor del 20% de lo que figuraba en los papeles, informó
a CNN una fuente occidental con conocimiento de las operaciones.
Esto se vio agravado por el hecho de que los
Emiratos Árabes Unidos —que alguna vez fueron miembros de la coalición
liderada por Arabia Saudita en Yemen— retiraron sus fuerzas restantes del país
en enero, después de que Arabia Saudita les pidiera que se marcharan en medio
de una disputa. Y Arabia Saudita no reabasteció esos cuarteles y bases
militares.
“No tiene sentido. Es decir, tienes al principal patrocinador
de las fuerzas armadas sobre el terreno… que llevan diez años haciendo todo
este trabajo, y de repente les pides que se vayan, y no llenas ese vacío”,
añadió Al-Bidh, del Consejo de Transición del Sur de Yemen. “Es simplemente
falta de estrategia y mala gestión”.
El alto funcionario yemení declaró a CNN el viernes que había
advertido repetidamente al CENTCOM en los últimos días, incluso ayer, de que la
situación se estaba volviendo crítica. CNN se ha puesto en contacto con el
CENTCOM para obtener una respuesta.
El jefe del CENTCOM, el almirante Brad Cooper, estuvo el
jueves en Arabia Saudita para mantener reuniones de coordinación, informaron
dos fuentes familiarizadas con el asunto. El CENTCOM declinó hacer comentarios,
alegando motivos de seguridad operativa.
Según fuentes consultadas por CNN, el ejército saudí fue
puesto en estado de máxima alerta hace tres semanas, pero no desplegó personal
clave del mando aéreo.
La fuente occidental con conocimiento de la batalla afirmó
que Arabia Saudita nunca desplegó el personal necesario para controlar y
dirigir los aviones de combate en caso de un ataque grave.
“Los saudíes abandonaron a los yemeníes a su suerte”, declaró
la fuente occidental a CNN el jueves.
CNN se ha puesto en contacto con el Ministerio de Información
de Arabia Saudita para obtener comentarios sobre esas acusaciones.
El hecho de no haber defendido Mocha y Perim resulta aún más
desconcertante a la luz de las recientes noticias —informadas en exclusiva por
CNN— de que más de 100
asesores militares estadounidenses fueron enviados a Arabia Saudita para
proporcionar inteligencia y apoyo en la selección de objetivos al Reino en su
campaña militar, según cinco fuentes familiarizadas con las operaciones.
Según una fuente, un funcionario estadounidense, el personal
militar estadounidense forma parte de un comando conjunto de reciente creación,
formado en las últimas semanas ante las señales de que Irán estaba
intensificando sus esfuerzos para apoyar los ataques de los hutíes.
Dicho funcionario estimó que el número total de efectivos
estadounidenses en Arabia Saudita asciende a unos 200 soldados.
La captura de los activos del mar Rojo otorga a los hutíes
una mayor capacidad de maniobra e influencia, ya que abre nuevas posiciones
desde las que los rebeldes respaldados por Irán pueden lanzar embarcaciones y
ataques.
Al ser preguntado sobre qué sucederá a continuación,
Al-Basha, el analista de riesgos, declaró a CNN: “Creo que los hutíes se
desplazarán hacia el este. Hoy estamos viendo, a través de imágenes satelitales
y de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), que los hutíes se están
movilizando”.
Un asesor del líder supremo de Irán describió el viernes el
avance de los hutíes en la costa occidental de Yemen como una “clara victoria”,
y escribió en una publicación en X que “el pueblo estadounidense y los aliados
de Washington están pagando el precio de la crisis económica y las ambiciones
de Trump”.
Con información de Sarah El Sirgany, Mostafa Salem, Nadeen
Ebrahim, Jennifer Hansler, Zachary Cohen, Katie Bo Lillis y Kylie Atwood, de
CNN.
Tomado de CNN / EE.UU. Foto: Win McNamee/Getty Images.