Por Carole Joseph
A sus 80
años, Héctor Rafael Méndez Rosales, conocido como “el Chino” o el “Topo
Mayor”, sigue haciendo lo que comenzó hace más de cuatro décadas: acudir adonde
una tragedia deja a personas que necesitan ayuda. Su historia como rescatista
empezó el 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto de magnitud 8.1 sacudió
la Ciudad de México y le cambió la vida para siempre.
Entonces,
Méndez no era rescatista ni contaba con ningún tipo de entrenamiento. Aquella
mañana salió de su humilde casa en la colonia Guerrero, reunió a varios de sus
vecinos y juntos llegaron a la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco en busca
de su hermano, a quien logró encontrar con vida.
Pero la
misión no terminó ahí. A su alrededor había edificios derrumbados y personas
que seguían atrapadas entre los escombros, por lo que Méndez y sus vecinos
decidieron quedarse y continuar ayudando. A pesar de estar lastimados,
volvieron a entrar una y otra vez para rescatar a quienes aún necesitaban
ayuda.
De esa movilización surgió en 1986 la Brigada Internacional de Rescate Tlatelolco Azteca, hoy conocida como Topos Azteca, que Méndez fundó y preside.
Desde
entonces, la brigada ha llevado su labor de rescate mucho más allá de las
fronteras de México, respondiendo a algunas de las tragedias más devastadoras
de las últimas décadas. Entre ellas, el huracán Gilberto en 1988, las
explosiones de Guadalajara en 1992, el huracán Paulina y el terremoto de
Cariaco, en Venezuela, en 1997; el sismo de Taiwán en 1999, el terremoto de
Haití en 2010, el sismo de México en 2017, el terremoto de Marruecos en 2023,
la dana de Valencia en 2024 y los incendios de Los Ángeles en 2025.
De acuerdo
con la propia organización, Topos Azteca ha participado en misiones en más de
22 países de cinco continentes y ha logrado rescatar a más de mil personas a lo
largo de su historia.
“Hasta donde
el cuerpo dé”, dice Méndez a People en Español sobre una misión que, cuatro
décadas después, todavía no piensa abandonar.
Esa vocación
también lo llevó a Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Méndez llegó a la ciudad al frente de un grupo de Topos para colaborar en las
labores de la Zona
Cero, donde trabajaron entre concreto y hierro junto a quienes buscaban
víctimas tras el derrumbe de las Torres Gemelas.
Ahora, a 25
años de los atentados, Méndez volvió a Nueva York para rendir tributo a las
víctimas y reencontrarse con un lugar que inevitablemente guarda recuerdos
difíciles. El tiempo ha pasado, pero hay imágenes que permanecen. “Todo se olvida
con el tiempo”, reflexiona, “Pero, pues...la herida continúa”.
Este mismo
verano, Méndez y los Topos Azteca volvieron a ponerse en marcha. Primero
viajaron a Venezuela, país al que él llegaba por tercera vez como rescatista,
tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 del 24 de junio, que dejaron más de
1,400 muertos. En la zona de Chacao, en Caracas, la brigada rescató con vida a
28 personas atrapadas entre los escombros. Tras 41 días de trabajo en Caracas y
La Guaira, cuando un sismo de magnitud 7.4 sacudió Colombia el 10 de agosto,
cancelaron su regreso a México y viajaron directamente a Cali para sumarse a
las labores de búsqueda. Allí, como en cada misión, Méndez insistió en que su
trabajo es el de un rescatista voluntario, no el de un político.
Más de cuatro
décadas después de aquel día de 1985, el hombre que llegó a Tlatelolco buscando
a su hermano sigue haciendo lo mismo por personas a las que ni siquiera conoce.
De México a Nueva York, de Venezuela a Colombia y en tantos otros lugares
golpeados por desastres, su misión no ha cambiado: llegar cuando alguien
necesita ayuda y hacer todo lo posible por encontrar vida donde parece que ya
no queda esperanza.
Tomado de People
en Español / Imagen de Carole Joseph @carolejoseph.
A los 80
años, el fundador de Topos Azteca continúa viajando allí donde ocurre una
tragedia
Por Carole Joseph
A sus 80
años, Héctor Rafael Méndez Rosales, conocido como “el Chino” o el “Topo
Mayor”, sigue haciendo lo que comenzó hace más de cuatro décadas: acudir adonde
una tragedia deja a personas que necesitan ayuda. Su historia como rescatista
empezó el 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto de magnitud 8.1 sacudió
la Ciudad de México y le cambió la vida para siempre.
Entonces,
Méndez no era rescatista ni contaba con ningún tipo de entrenamiento. Aquella
mañana salió de su humilde casa en la colonia Guerrero, reunió a varios de sus
vecinos y juntos llegaron a la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco en busca
de su hermano, a quien logró encontrar con vida.
Pero la
misión no terminó ahí. A su alrededor había edificios derrumbados y personas
que seguían atrapadas entre los escombros, por lo que Méndez y sus vecinos
decidieron quedarse y continuar ayudando. A pesar de estar lastimados,
volvieron a entrar una y otra vez para rescatar a quienes aún necesitaban
ayuda.
De esa
movilización surgió en 1986 la Brigada Internacional de Rescate Tlatelolco
Azteca, hoy conocida como Topos Azteca, que Méndez fundó y preside.
Desde
entonces, la brigada ha llevado su labor de rescate mucho más allá de las
fronteras de México, respondiendo a algunas de las tragedias más devastadoras
de las últimas décadas. Entre ellas, el huracán Gilberto en 1988, las
explosiones de Guadalajara en 1992, el huracán Paulina y el terremoto de
Cariaco, en Venezuela, en 1997; el sismo de Taiwán en 1999, el terremoto de
Haití en 2010, el sismo de México en 2017, el terremoto de Marruecos en 2023,
la dana de Valencia en 2024 y los incendios de Los Ángeles en 2025.
De acuerdo
con la propia organización, Topos Azteca ha participado en misiones en más de
22 países de cinco continentes y ha logrado rescatar a más de mil personas a lo
largo de su historia.
“Hasta donde
el cuerpo dé”, dice Méndez a People en Español sobre una misión que, cuatro
décadas después, todavía no piensa abandonar.
Esa vocación
también lo llevó a Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Méndez llegó a la ciudad al frente de un grupo de Topos para colaborar en las
labores de la Zona
Cero, donde trabajaron entre concreto y hierro junto a quienes buscaban
víctimas tras el derrumbe de las Torres Gemelas.
Ahora, a 25
años de los atentados, Méndez volvió a Nueva York para rendir tributo a las
víctimas y reencontrarse con un lugar que inevitablemente guarda recuerdos
difíciles. El tiempo ha pasado, pero hay imágenes que permanecen. “Todo se olvida
con el tiempo”, reflexiona, “Pero, pues...la herida continúa”.
Este mismo
verano, Méndez y los Topos Azteca volvieron a ponerse en marcha. Primero
viajaron a Venezuela, país al que él llegaba por tercera vez como rescatista,
tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 del 24 de junio, que dejaron más de
1,400 muertos. En la zona de Chacao, en Caracas, la brigada rescató con vida a
28 personas atrapadas entre los escombros. Tras 41 días de trabajo en Caracas y
La Guaira, cuando un sismo de magnitud 7.4 sacudió Colombia el 10 de agosto,
cancelaron su regreso a México y viajaron directamente a Cali para sumarse a
las labores de búsqueda. Allí, como en cada misión, Méndez insistió en que su
trabajo es el de un rescatista voluntario, no el de un político.
Más de cuatro
décadas después de aquel día de 1985, el hombre que llegó a Tlatelolco buscando
a su hermano sigue haciendo lo mismo por personas a las que ni siquiera conoce.
De México a Nueva York, de Venezuela a Colombia y en tantos otros lugares
golpeados por desastres, su misión no ha cambiado: llegar cuando alguien
necesita ayuda y hacer todo lo posible por encontrar vida donde parece que ya
no queda esperanza.
Tomado de A los 80 años, el fundador de Topos Azteca continúa viajando allí donde ocurre una tragedia
Por Carole Joseph
A sus 80
años, Héctor Rafael Méndez Rosales, conocido como “el Chino” o el “Topo
Mayor”, sigue haciendo lo que comenzó hace más de cuatro décadas: acudir adonde
una tragedia deja a personas que necesitan ayuda. Su historia como rescatista
empezó el 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto de magnitud 8.1 sacudió
la Ciudad de México y le cambió la vida para siempre.
Entonces,
Méndez no era rescatista ni contaba con ningún tipo de entrenamiento. Aquella
mañana salió de su humilde casa en la colonia Guerrero, reunió a varios de sus
vecinos y juntos llegaron a la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco en busca
de su hermano, a quien logró encontrar con vida.
Pero la
misión no terminó ahí. A su alrededor había edificios derrumbados y personas
que seguían atrapadas entre los escombros, por lo que Méndez y sus vecinos
decidieron quedarse y continuar ayudando. A pesar de estar lastimados,
volvieron a entrar una y otra vez para rescatar a quienes aún necesitaban
ayuda.
De esa
movilización surgió en 1986 la Brigada Internacional de Rescate Tlatelolco
Azteca, hoy conocida como Topos Azteca, que Méndez fundó y preside.
Desde
entonces, la brigada ha llevado su labor de rescate mucho más allá de las
fronteras de México, respondiendo a algunas de las tragedias más devastadoras
de las últimas décadas. Entre ellas, el huracán Gilberto en 1988, las
explosiones de Guadalajara en 1992, el huracán Paulina y el terremoto de
Cariaco, en Venezuela, en 1997; el sismo de Taiwán en 1999, el terremoto de
Haití en 2010, el sismo de México en 2017, el terremoto de Marruecos en 2023,
la dana de Valencia en 2024 y los incendios de Los Ángeles en 2025.
De acuerdo
con la propia organización, Topos Azteca ha participado en misiones en más de
22 países de cinco continentes y ha logrado rescatar a más de mil personas a lo
largo de su historia.
“Hasta donde
el cuerpo dé”, dice Méndez a People en Español sobre una misión que, cuatro
décadas después, todavía no piensa abandonar.
Esa vocación
también lo llevó a Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Méndez llegó a la ciudad al frente de un grupo de Topos para colaborar en las
labores de la Zona
Cero, donde trabajaron entre concreto y hierro junto a quienes buscaban
víctimas tras el derrumbe de las Torres Gemelas.
Ahora, a 25
años de los atentados, Méndez volvió a Nueva York para rendir tributo a las
víctimas y reencontrarse con un lugar que inevitablemente guarda recuerdos
difíciles. El tiempo ha pasado, pero hay imágenes que permanecen. “Todo se olvida
con el tiempo”, reflexiona, “Pero, pues...la herida continúa”.
Este mismo
verano, Méndez y los Topos Azteca volvieron a ponerse en marcha. Primero
viajaron a Venezuela, país al que él llegaba por tercera vez como rescatista,
tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 del 24 de junio, que dejaron más de
1,400 muertos. En la zona de Chacao, en Caracas, la brigada rescató con vida a
28 personas atrapadas entre los escombros. Tras 41 días de trabajo en Caracas y
La Guaira, cuando un sismo de magnitud 7.4 sacudió Colombia el 10 de agosto,
cancelaron su regreso a México y viajaron directamente a Cali para sumarse a
las labores de búsqueda. Allí, como en cada misión, Méndez insistió en que su
trabajo es el de un rescatista voluntario, no el de un político.
Más de cuatro
décadas después de aquel día de 1985, el hombre que llegó a Tlatelolco buscando
a su hermano sigue haciendo lo mismo por personas a las que ni siquiera conoce.
De México a Nueva York, de Venezuela a Colombia y en tantos otros lugares
golpeados por desastres, su misión no ha cambiado: llegar cuando alguien
necesita ayuda y hacer todo lo posible por encontrar vida donde parece que ya
no queda esperanza.
Tomado de People
en Español / Imagen de Carole Joseph @carolejoseph. / Imagen de Carole Joseph @carolejoseph.