Puso en el centro del debate los delitos que habría cometido
Flavio Bolsonaro
El presidente de Brasil exigió y logró que se levantara el
secreto de sumario sobre la investigación judicial que vincula a Flavio
Bolsonaro con un banquero preso por corrupción.
Por Darío Pignotti / Desde
Brasilia
Se replegó contra las cuerdas, recibió puñetazos en la
mandíbula y muchos golpes bajos, éstos de Flávio
Bolsonaro, hasta que logró rehacerse y contraatacó. Lula da Silva parece
volver al centro del cuadrilátero, como él mismo acaba de decirlo en la recta
final hacia las elecciones del 4 de octubre.
“Faltan 22 días para que la verdad nocautee a la mentira,
para que nosotros sigamos gobernando este país, éste es el año de la supremacía
de la verdad sobre a la mentira”.
Oculto
La verdad de la que habla el presidente remite a los
delitos que habría cometido su adversario Flávio Bolsonaro junto al banquero
Daniel Vorcaro, preso por una estafa del orden de los 10 mil millones de
dólares.
Después de semanas a la defensiva, como un pugilista a merced de su adversario, y de ser víctima de informaciones intoxicadas que lo salpicaban con hechos de corrupción inexistentes, Lula reaccionó, en los últimos días, exigiendo durante una entrevista televisiva el fin del secreto del sumario sobre ese caso que envuelve a su rival y al dueño del Banco Master, caso tramitado en el Supremo Tribunal Federal.
Esa misma exigencia la había puesto de manifiesto días antes
a través de las redes sociales, donde colgó un video afirmando “frente a la
gravedad del mayor fraude financiero de la historia de este país es necesario
dar explicaciones al pueblo (…) Brasil precisa saber la verdad”.
Verdad
Y la verdad comenzó a conocerse este viernes cuando se supo
que un juez bolsonarista había encubierto la situación judicial de Flávio
durante casi dos meses, infrigiendo normas procesales.
El magistrado en cuestión, André Mendonça, admitió
haber ocultado desde julio una investigación contra el candidato presidencial
de extrema derecha y su controvertida relación con Vorcaro, el banquero
arrestado. Éste último, también bolsonarista.
Las informaciones comenzaron a salir de la clandestinidad
este viernes luego de que Lula exigió “transparencia” y “verdad” de forma
repetida, en manifestaciones públicas así como en reuniones con magistrados del
Supremo a los cuales recibió en el Palacio de Alvorada.
Claro que la presión del presidente no fue el único factor
que logró persuadir a Mendonça de poner a disposición del público el expediente
más explosivo del país.
Pastor fervoroso, más fiel a la Biblia que a la Constitución,
Mendonça actúa como un operador político en la justicia, tras ser designado
miembro de la Corte por el antiguo presidente Jair Bolsonaro.
Mendonça no tuvo más opción que abrir los autos de la
investigación sobre el candidato del Partido Liberal (PL) tras recibir una
intimación del presidente del Supremo, Edson Fachin, publicada de urgencia
en la noche del jueves.
Las informaciones liberadas, que son incompletas ya que el
juez-pastor se niega a abrir la totalidad de los archivos y no quiere
entregar el celular de Vorcaro (actitud sumamente sospechosa), alcanzan
para reflejar hasta donde llegó la promiscuidad entre Flavio y el próspero
empresario.
Ambos, Flávio y Vorcaro, fueron grabados el año pasado
hablando de forma amistosa sobre el financiamiento de una película sobre Jair
Bolsonaro. La cual habría de titularse “El Capitán del Pueblo”, nombre que
luego sería sustituído por el más pretencioso, “Dark Horse”.
El monto de la producción, casi 25 millones de dólares,
entregados (total o parcialmente) a los Bolsonaro, ocurrió de forma nebulosa,
utilizando cuentas en el exterior y , acaso, maletas de dinero recién lavado.
Giro en la campaña
Luego de que salieran a la luz centenares de fojas de las
averiguaciones de la Policía Federal esconidas por el juez amigo de los
Bolsonaro, el presidente Lula comenzó a incorporar el escándalo a los actos de
campaña realizados entre el viernes y este sábado.
Así las revelaciones comenzaron a alterar el pulso de una
campaña que hasta el jueves lo tenía a Flávio marcando el ritmo. Ahora es el
líder del Partido de los Trabajadores quien comienza a poner en cuestión a su
rival y al gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022) .
“Ellos crearon un banquero llamado Vorcaro en 2019. En la
época del gobierno de ellos, ese bandido se convirtió en banquero y fundó el
Banco Master. En mi mandato, Vorcaro fue investigado y preso” porque su
arresto ocurrió en 2025, afirmó Lula el viernes durante un mitin en la suerña
Porto Alegre.
El mandatario volvió sobre el asunto este sábado en Curitiba,
otra capital sureña. “Quien haya hecho chanchullos con Vorcaro quedará
desenmascarado”, desafió. Como es costumbre en Lula no lo nombró a Flávio
Bolsonaro, una forma disimulada de restarle estatura política al hijo del
expresidente Jair Bolsonaro.
Documentos
Los documentos surgidos tras el fin del secreto del sumario
echaron por tierra la distancia que Flávio Bolsonaro intentó marcar
inicialmente con Vorcaro. Registros muestran que el senador habló por teléfono
con el banquero al menos cinco veces solamente en septiembre de 2025, además de
intercambiar mensajes y conversar reiteradamente sobre los recursos para el
filme Dark Horse.
De acuerdo con la evaluación policial Flávio fue el principal
gestor de la recaudación pese a que sabiá que su mecenas estaba en la mira de
la Justicia, tanto que llegó a visitarlo mientras estaba en prisión
domiciliaria.
Otro elemento surgido de los papeles es que no se descarta la
hipótesis de que parte del dinero para la película, enviado a Estados Unidos,
haya sido usado para los gastos de Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio,
radicado en aquel país para hacer loby ante el gobierno de Donald
Trump contra la administración petista y, más recientemente, para
coordinar eventuales maniobras para influir en la campaña presidencial.
Paralelamente las fojas abiertas confirmaron una faceta de la
estrategia de aproximación de Vorcaro con el poder, a través de la realización
de fiestas privadas con modelos, muchas extranjeras, de las que participaron
legisladores y jueces.
Sueño hollywoodano
“Queremos hacer una película a lo grande, con todo el brillo
de Hollywood, mi padre merece algo así ”, justificaba a menudo Flávio cuando le
preguntan por qué la película costó más que los filmes brasileños recientemente
ternados para el Oscar. Esa retórica voluminosa comenzó a cambiar el viernes,
cuando la prensa le preguntó sobre los delitos que habría cometido con el
pretexto de la película.
Eludió responder a esas preguntas y se limitó decir, que
“pronto los brasileños podrán asistir” a la película. No aclaró si antes de la
primera vuelta del 4 de octubre o del eventual balotaje del 25 de ese mes.
“Ustedes están viendo al próximo presidente de Brasil. Me
acusan con esa narrativa falsa de la película porque estoy creciendo en
las encuestas. Ya estoy delante de Lula. Ustedes saben de quién soy hijo: un
Bolsonaro nunca desiste. No es fácil ser el hijo de Pelé”, dijo durante una
gira por la región amazónica.
Jair y Flavio
Jair Bolsonaro está privado de su libertad, cumpliendo una
condena de 27 años y 3 meses por golpismo en su cómoda residencia con pileta en
un barrio privado de Brasilia. Pese a estar impedido de hacer política y de
recibir en su residencia a Flávio, lo más probable es que viole permanentemente
esa imposición legal, impartiendo órdenes a su hijo candidato y senador a
través de terceros.
Hace dos semanas el propio Flávio hablando distendidamente en
un canal evangélico admitió comunicarse “diariamente” con su padre, acto
fallido corregido un segundo después cuando enmendó “quiero decir que me
comunico con él pero en mis pensamientos”. Mientras trataba de revertir la
confesión sus mejillas se enrojecieron igual que les pasa a los niños después
de mentirle a su papá.
Flávio es nadie sin Jair. Cada paso dado a lo largo de
su vida política y carrera hacia la presidencia fue diseñado por su padre. Al
cual le debe todo. Si logró ser electo concejal y diputado en la legislatura de
Rio de Janeiro y más tarde senador federal fue por portación de apellido.
Lo mismo vale para su candidatura a la presidencia, la cual
fue decidida en diciembre por el expresidente en una celda de la Policía
Federal. La opción por Flávio fue por descarte, ya que hubiera preferido optar
por su otro hijo, Eduardo, prófugo en Estados Unidos. La tomó sin consultar a
su agrupación, el Partido Liberal, ni a su esposa, la influyente Michelle,
quien también codiciaba la postulación.
La legitimidad y liderazgo de de Flávio son cuestionados por
propios y ajenos. Luego de que ser ungido por su padre, su candidatura fue
criticada públicamente por caciques del PL y pastores evangélicos para quienes
el cargo le queda grande, y desconocida durante semanas por su madrastra
Michelle.
En esta campaña electoral de oscilaciones abruptas, donde
Lula y Flávio aparecen cabeza a cabeza, un sondeo del viernes de Datafolha
lo da al presidente con el 39 % frente al 35 % de su rival en primera
vuelta.
En la elección se juega el destino de Brasil y acaso del
América Latina. Pero también el de Jair Bolsoaro, que paradójicamente está
dependiento de su hijo, el que eligió por descarte, para saber qué destino le
espera. Si Flávio es electo, el expresidente será indultado y seguramente
ocupará una posición clave en el próximo gobierno.
De lo contrario permanecerá preso, al menos por un tiempo, y
su clan político-familiar perderá terreno en el campo de la derecha. Mucho de
todo esto se jugará a partir de los próximos días en una puja imprevisible, en
la cual el quiebre del sigilo en la causa contra Flávio le da un respiro
considerable a Lula.
Tomado de Página 12 / Argentina. Imagen de AFP.