La salida tendría un impacto limitado
sobre el mercado por la baja producción venezolana, pero supondría un nuevo
golpe a la influencia del cartel que el país ayudó a fundar en 1960
Por Valeria Da Motta
Venezuela, en plena luna de miel con
EE.UU., se plantea abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP), según ha avanzado la agencia Bloomberg. La decisión aún no es
definitiva, pero el asunto ya se ha tratado directamente con funcionarios
estadounidenses, en un giro que confirma el reajuste político de Caracas desde
que Washington apartó del poder al dictador Nicolás Maduro y pasó a controlar
la comercialización del petróleo del país. El paso supondría la primera
salida de uno de sus miembros fundadores.
Estados Unidos y Venezuela debaten
también que compañías estadounidenses adquieran una participación relevante en
los campos petroleros venezolanos, una posibilidad que contempla incluso
arrendamientos de hasta 100 años sobre algunos de ellos. Esto encaja con
lo que la propia Casa Blanca describe como una extensión de su influencia sobre
el hemisferio occidental. El propio Trump ha llegado a llamar a Venezuela “el
estado 51” y ha afirmado que EE.UU. controla su petróleo.
Negociaciones para el arrendamiento de campos petroleros por 100 años
El trasfondo de este acercamiento
arrancó en enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro, y Delcy
Rodríguez, entonces vicepresidenta, que ha excedido con 55 jornadas los 180
días de su periodo máximo legal como presidenta interina, asumió el poder.
Desde entonces, Washington ha reabierto su embajada en Caracas y mantiene
conversaciones directas con el nuevo Ejecutivo.
Chevron, el segundo mayor productor
estadounidense de petróleo, acordó en abril un intercambio de activos que
amplía su presencia en el país, y esta semana The Wall Street Journal informó
de que la compañía está cerca de sumar dos nuevos campos de crudo pesado a sus
operaciones, mientras Halliburton negocia llevar equipos a los productores
venezolanos.
Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y
Venezuela fundaron la OPEP en 1960
El golpe sería también simbólico.
Venezuela fue una de las cinco naciones fundadoras de la OPEP en 1960 y suele
considerarse la más influyente en su creación, gracias a la labor diplomática
de su entonces ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonzo.
También fue clave en la creación de la OPEP+, la alianza formada en el 2016
entre los miembros del cártel y otros grandes productores, entre ellos Rusia.
Sin embargo, la influencia de la
organización se ha debilitado en los últimos años por el crecimiento de
productores externos al grupo. El auge del petróleo estadounidense y el aumento
de la producción de Brasil y Guyana han reducido el peso de la organización en
el mercado mundial.
De concretarse, la salida venezolana
no sería un caso aislado. Llegaría apenas cuatro meses después de que Emiratos
Árabes Unidos abandonara el club, y en medio de un descontento creciente de
Irak con las restricciones de producción, que en junio advirtió de que podría
seguir el mismo camino si no obtenía una cuota mayor.
Una nueva salida alimentaría las
dudas sobre la capacidad de la OPEP, liderada por Arabia Saudí, para mantenerse
cohesionada y seguir ejerciendo influencia sobre los precios. Una mayor
fragmentación podría llevar a sus miembros a competir por clientes y cuota de
mercado, en un escenario que recordaría a la guerra de precios del 2020.
Si Venezuela siguiera los pasos de
Emiratos Árabes Unidos, ambos países retirarían más de cinco millones de
barriles diarios de capacidad de producción de la OPEP, alrededor del 17% de la
que tenían los miembros principales al comienzo del año.
Venezuela produce menos de la mitad
del petróleo que hace una década
El impacto inmediato sobre el
mercado, sin embargo, sería muy limitado debido a que la producción venezolana
lleva años hundida por la crisis económica: registró apenas 1,16 millones de
barriles diarios en julio, menos de la mitad que hace una década. Esta baja
producción, además, mantiene al país exento de las cuotas del cartel.
El posible abandono de la OPEP
demuestra el cambio de posición de Venezuela dentro de la industria petrolera
mundial. Los años de crisis económica y deterioro de la infraestructura
redujeron drásticamente la capacidad productiva de un país que posee algunas de
las mayores reservas de petróleo del mundo.
El momento no es casual. La guerra
entre Estados Unidos e Irán ha dejado a Arabia Saudita y a otras naciones del
Golfo obligadas a recortar producción, mientras China gana peso como actor que
equilibra la demanda mundial y Washington aprovecha para ampliar sus
exportaciones. Para analistas como Hamad Hussain, economista de materias primas
en Capital Economics, las dudas venezolanas son una muestra más de que la
influencia de la OPEP sobre el mercado petrolero se está diluyendo, lo que
podría traducirse en precios más volátiles.
Por otro lado, la Agencia
Internacional de la Energía y otros organismos prevén un aumento de la oferta
de petróleo en los próximos años, hasta el punto de que el mercado podría
entrar en superávit si se recuperan por completo los flujos procedentes del golfo
Pérsico.
Tomado de La Vanguardia / España.