Alex Arrieche ha sido premiado con la estrella DIR
Informática en el concurso 50 Panaderos Top de España 2026, que sitúa su
panadería entre las más valoradas del país
Mientras preparaba comida rápida en su tiempo libre, Alex Arrieche no sospechaba que acabaría siendo uno de
los mejores panaderos de España. Estaba estudiando en la universidad para
ser entrenador deportivo y, los fines de semana, se ganaba un sustento
despachando burgers en su país natal.
Ahí fue cuando el pan le cogió del brazo y, aunque él no lo
supiera, ya no le soltaría nunca. "Empecé vendiendo hamburguesas en
Venezuela, pero compraba todos los ingredientes y no me gustaba. Entonces
comencé a investigar cómo se hacía el pan y me diplomé en Panadería",
cuenta el dueño de Sabores Bakery and Pastry, que acaba de ser premiada en
el concurso 50 Panaderos Top de
España 2026.
El certamen escoge anualmente a las panaderías con los mejores artesanos, que elaboran un producto de calidad y ofrecen un buen servicio en su despacho. En esta edición, los participantes compitieron con una baguette y una hogaza a elección propia, para la que Arrieche escogió una mezcla de espelta y trigo gallego de larga fermentación que ha conquistado al jurado profesional por su "calidad, sabor y alveolado".
Para el panadero, la estrella DIR Informática que
recibirá en la entrega de premios de septiembre es un logro mayúsculo,
especialmente porque su obrador aún no ha cumplido los dos años de vida.
"Tenía la ilusión de que un día lo iba a conseguir. Siempre he estado al
tanto del concurso, pero antes no tenía un establecimiento para ganarlo",
señala entre risas el venezolano desde el número 6 de la Rúa da Fonte de
Santo Antonio, un lugar que ya se ha convertido, asegura, en su "segundo
hogar".
Sabores Bakery and Pastry, más de 50 panes y dulces
para perderse en la vitrina
Desde su centro de operaciones en el centro de la capital de
Galicia, Arrieche colma al vecindario con toda clase de delicias dulces y
saladas. En total, está reconocida panadería de
Compostela ofrece más de medio centenar de panes y pasteles, entre
los que se encuentra el trigo del país y las masas de especialidad que le han
valido la distinción este año.
Las baguettes, eso sí, no es posible localizarlas en su
vitrina, porque el proceso de elaboración es demasiado largo si se quiere
mantener artesanal. Y el panadero no quiere perder ni un ápice del control
sobre su producto, al que le dedica cifras impactantes: 14 horas de
trabajo diario y hasta doce tipos de harina, "cada una con un sabor y un
proceso diferente".
Su pan de espelta pequeña, de hecho, ya había
logrado en 2023 otro galardón en el concurso The Baker, que lo
coronó como el mejor pan de masa madre de España. En 2025, cuando volvió a
presentarse, fue el único panadero de Galicia en quedar finalista en la misma
competición.
Aunque su pan de centeno, pasas, nueces, pistachos y
trigo del país y sus delicados panes 'joya' de intrincados
diseños son los que le valen más elogios, lo cierto es que la verdadera
debilidad de Arrieche son los dulces. Porque Sabores Bakery no es solo
la panadería donde encontrar uno de los mejores panes de Santiago, sino
también un templo para los más golosos, a los que el artesano se lo pone
difícil cuando llega el turno de elegir.
Del cruasán al 'pain au chocolat'
Cuando se trata de buscar capas brillantes de almíbar, el
expositor de este obrador premiado de Santiago es todo un laberinto. Además de
clásicos como los cruasanes -con hojaldre hecho a mano- y
los cinnamon rolls, la pastelería cuenta con una gran variedad
de viennoiserie, como el pain au chocolat y
el chausson aux pommes, sin olvidar las tartas.
En ellas se ve la que fue la segunda vocación de Álex que, a
pesar de estar diplomado como entrenador deportivo, no parece estar en guerra
con los carbohidratos. "Mi pasión era el deporte, pero llega un momento en
el que tienes que decidir entre lo que te gusta y lo que te da trabajo.
Cuando me diplomé en Panadería conocí a un maestro pastelero y ahí me metí en
el sector", explica el venezolano, que trabajó de repostero en su
tierra hasta que aterrizó a este lado del Atlántico.
Aquí llegó decidido a seguir entre chocolates y siropes, pero
le contrataron de panadero y quiso "demostrar lo que valía". Y se
acabó "enamorando" del pan gallego, como antes lo hizo del deporte y de los
dulces. "Cuando me apasiono con algo, me lo tomo muy en serio. El pan te
va envolviendo y ves que no es un alimento más, tiene más de 5.000 años de
historia", dice el artesano.
Ahora, en su pequeño obrador artesanal, no tiene que
elegir entre sus pasiones, porque todas tienen sitio en el despacho. Aunque
tendrá que hacer un poco más de hueco para un nuevo inquilino: la estrella
DIR que reconoce su esfuerzo y que brillará a partir de septiembre tras su
escaparate.
Tomado de El Correo Gallego / España. Foto: Antonio
Hernández.