El líder de Reform UK viene cayendo sistemáticamente
en las encuestas de la mano de varios escándalos de corrupción.
En mayo el ultraderechista Nigel
Farage rozaba la gloria tras su espectacular victoria en las
elecciones municipales inglesas. El líder del Reform UK exigía la renuncia del
entonces primer ministro laborista Keir Starmer y
pedía elecciones anticipadas seguro de que lo llevarían a la casa de gobierno
de 10 Downing Street. Pero los tiempos de la política británica son tan
vertiginosos como los de otras democracias occidentales. Tres meses más tarde
hay un nuevo primer ministro laborista, Andy Burnham, que es el
político más popular del Reino Unido y supera en los sondeos a Farage. El líder
de Reform UK viene cayendo sistemáticamente en las encuestas de la mano de
varios escándalos de corrupción. Este jueves va a las urnas en su distrito
electoral, “Clacton on sea” y su principal contendiente es, créase o no, el
Conde Tacho de Basura (Count Bin) del partido Tacho de Basura que hace
campaña con un Tacho de Basura cubriéndole el rostro.
Esta farsa electoral no estaba en los planes de los estrategas partidarios. El 7 de julio Farage renunció a su escaño en “Clacton on Sea”, una ciudad costera de Essex, sureste de Inglaterra, denunciando una persecución de “la casta política” parlamentaria que estaba investigando las donaciones que había recibido de un cripto multimillonario radicado en Tailandia.
En su discurso de renuncia Farage había dicho que se presentaría nuevamente como candidato para que su distrito tuviera la oportunidad de reelegirlo y decirle a la “casta” lo que pensaba de la investigación. El tiro le salió por la culata. Los partidos de la “casta” (laboristas, conservadores, verdes, liberal demócratas) se negaron a presentar candidatos. En vez de la enfrentarse a ellos, Farage está compitiendo con 31 independientes entre los que talla fuerte Count Bin, el Conde Tacho de Basura.
Los candidatos cómicos son una tradición en las elecciones
británicas, derivada probablemente de las fiestas medievales en las que por un
día se ponía el mundo patas para arriba para satirizar el poder de la iglesia,
la aristocracia y la corona. Nunca sacan más que una centena de votos y los
aplausos y risas del público. En la última encuesta para Clacton on sea, Farage
se llevaba un 70% de los votos, pero el Conde Tacho de Basura alcanzaba un
asombroso 20% y una gran parte del electorado no pensaba concurrir a las urnas.
Una victoria pírrica de esta dimensión sería un salto de lo sublime a lo
ridículo para el ultraderechista, una daga mortal para su gran sueño, aterrizar
en 10 Downing Street.
Inmigrantes y criptomillones
Acorralado por su propia maniobra, con conferencias de prensa
que se centran en sus cuentas financieras, el normalmente afable y parlachín
Nigel Farage, uno de esos personajes que uno espera ver en un pub con una pinta
en la mano opinando sobre el cielo y la tierra, ha cortado sus apariciones
públicas y prácticamente no ha hecho campaña en Clacton on sea.
Esta semana la crisis en Ceuta le proporcionó un respirador
artificial. Con el argumento de que los 70 mil marroquíes que cruzaron a Ceuta
tenían como objetivo no España sino Gran Bretaña, Farage anunció su Operación
Fortaleza. La Operación, presentada con la épica bélica de la segunda guerra
mundial, volvería invulnerable a las islas británicas y devolvería a
los inmigrantes bajo escolta de la marina a Francia y Bélgica.
El plan fue ridiculizado por los analistas y la misma marina
de guerra que señaló que era impracticable debido al artículo 98 de la
convención marítima de la ONU. “La marina tiene la obligación de rescatar a la
gente y no crear condiciones que los expongan a más peligros”, señaló al The
Guardian John Foreman, un ex capitán de la marina.
Como se trata de una situación bilateral con Francia y
Bélgica, a Farage le preguntaron qué reacción esperaba de sus gobiernos. Farage
respondió que había hablado con autoridades francesas a las que no nombró dando
a entender que estaba todo pactado. En medio de repreguntas no contestadas y
revuelo mediático en los tres países, intervino el portavoz de Reform UK en
temas de seguridad interior, Zia Yusuf, para poner los puntos sobre
las íes: la marina británica dejaría a los náufragos en las costas de sus
vecinos por la fuerza.
¿Un Adorni británico?
En abril el The Guardian reveló que
Nigel Farage había recibido un sustancioso “regalo” de cinco millones
de libras (unos 5.7 millones de dólares) del “exilado
impositivo” Christopher Harborne en 2024. En el Código de
Conducta del parlamento, las donaciones que los diputados reciban desde 12
meses antes de su elección, tienen que ser declaradas en el registro, algo que
Farage no había hecho. El líder ultraderechista, declarado amigo de Javier
Milei, fue dando diferentes respuestas a medida que crecía el escándalo.
Agrandado por su victoria electoral en las municipales de
mayo, le contestó a la BBC que eran un regalo personal y le
aconsejó a la emisora pública que no se entrometiera en sus asuntos. Cuando el
escándalo siguió creciendo y, al estilo Adorni, le era imposible dar una
conferencia de prensa sin que lo acribillaran a preguntas, contestó que el
dinero era para su seguridad personal “de por vida” ya que era el político más
amenazado de todo el Reino Unido.
Tampoco esta explicación duró porque en mayo el The
Guardian reveló que Farage había comprado una propiedad que
costaba un millón y medio de libras poco después de recibir los cinco millones
de Harborne. Farage dijo entonces que era un premio por su campaña por el
Brexit. Los vaivenes llevaron a que el poderoso Comité Parlamentario de
Estándares lanzara una investigación. La investigación fue suspendida cuando
Farage renunció a su escaño. En caso de ganar la elección, Farage volvería a
ser investigado y si lo hallan culpable podría ser expulsado del parlamento, lo
que llevaría a una nueva elección en Clacton on Sea.
¿Quién financia a Farage?
La proverbial bola de nieve de estos escándalos sumó desde
abril donaciones, financistas y prominentes miembros del partido. El The
Guardian reveló que Harborne no solo le había regalado cinco millones
a Farage sino que había donado 22 millones de libras al Reform UK desde 2024.
Al sinuoso y oscuro Harborne, se añadió en las últimas semanas George
“Posh” Cortel, una estrella menor de la aristocracia británica, cuya madre
tuvo alguna vez un romance con el actual Rey Carlos III.
Cortel fue condenado en Estados Unidos por lavado de dinero,
es autor del libro “How to Launder Money” y miembro de un sindicato de
apuestas. En una noche de poker, una de sus grandes aficiones, perdió unas 20
millones de libras. Especialista en el tema y recaudador de dos
aventuras políticas previas de Farage, el UKIP y el Brexit Party, a Cortel lo
están investigado por su participación en un oscuro mecanismo de financiamiento
de Reform UK en la que están involucrados su madre y el número dos del
partido, Richard Tice.
Más allá del resultado electoral este jueves, las finanzas de
Farage y su Reform UK quedaron bajo la lupa no solo del Comité Parlamentario de
Estándares, sino de la policía, las autoridades impositivas y la comisión
electoral. Si en el verano pasado Farage parecía incontenible, si en el calor
insoportable de este verano se encuentra luchando por sobrevivir políticamente,
es posible que en julio y agosto del año próximo mire al pasado con la
nostalgia del que añora los buenos viejos tiempos en los que, como en el
“Summertime” de Ella Fitzgerald, la vida era fácil.
Fuente: Página 12 / Argentina. Foto: TOBY SHEPHEARD. AFP.