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07 agosto, 2026

REINO UNIDO. Nigel Farage: ascenso y caída de un ultraderechista

                    Enfrenta al Conde Tacho de Basura en Gran Bretaña

El líder de Reform UK viene cayendo sistemáticamente en las encuestas de la mano de varios escándalos de corrupción.

Por Marcelo Justo

En mayo el ultraderechista Nigel Farage rozaba la gloria tras su espectacular victoria en las elecciones municipales inglesas. El líder del Reform UK exigía la renuncia del entonces primer ministro laborista Keir Starmer y pedía elecciones anticipadas seguro de que lo llevarían a la casa de gobierno de 10 Downing Street. Pero los tiempos de la política británica son tan vertiginosos como los de otras democracias occidentales. Tres meses más tarde hay un nuevo primer ministro laborista, Andy Burnham, que es el político más popular del Reino Unido y supera en los sondeos a Farage. El líder de Reform UK viene cayendo sistemáticamente en las encuestas de la mano de varios escándalos de corrupción. Este jueves va a las urnas en su distrito electoral, “Clacton on sea” y su principal contendiente es, créase o no, el Conde Tacho de Basura (Count Bin) del partido Tacho de Basura que hace campaña con un Tacho de Basura cubriéndole el rostro.

Esta farsa electoral no estaba en los planes de los estrategas partidarios. El 7 de julio Farage renunció a su escaño en “Clacton on Sea”, una ciudad costera de Essex, sureste de Inglaterra, denunciando una persecución de “la casta política” parlamentaria que estaba investigando las donaciones que había recibido de un cripto multimillonario radicado en Tailandia.

En su discurso de renuncia Farage había dicho que se presentaría nuevamente como candidato para que su distrito tuviera la oportunidad de reelegirlo y decirle a la “casta” lo que pensaba de la investigación. El tiro le salió por la culata. Los partidos de la “casta” (laboristas, conservadores, verdes, liberal demócratas) se negaron a presentar candidatos. En vez de la enfrentarse a ellos, Farage está compitiendo con 31 independientes entre los que talla fuerte Count Bin, el Conde Tacho de Basura.

Los candidatos cómicos son una tradición en las elecciones británicas, derivada probablemente de las fiestas medievales en las que por un día se ponía el mundo patas para arriba para satirizar el poder de la iglesia, la aristocracia y la corona. Nunca sacan más que una centena de votos y los aplausos y risas del público. En la última encuesta para Clacton on sea, Farage se llevaba un 70% de los votos, pero el Conde Tacho de Basura alcanzaba un asombroso 20% y una gran parte del electorado no pensaba concurrir a las urnas. Una victoria pírrica de esta dimensión sería un salto de lo sublime a lo ridículo para el ultraderechista, una daga mortal para su gran sueño, aterrizar en 10 Downing Street.

Inmigrantes y criptomillones

Acorralado por su propia maniobra, con conferencias de prensa que se centran en sus cuentas financieras, el normalmente afable y parlachín Nigel Farage, uno de esos personajes que uno espera ver en un pub con una pinta en la mano opinando sobre el cielo y la tierra, ha cortado sus apariciones públicas y prácticamente no ha hecho campaña en Clacton on sea.

Esta semana la crisis en Ceuta le proporcionó un respirador artificial. Con el argumento de que los 70 mil marroquíes que cruzaron a Ceuta tenían como objetivo no España sino Gran Bretaña, Farage anunció su Operación Fortaleza. La Operación, presentada con la épica bélica de la segunda guerra mundial, volvería invulnerable a las islas británicas y devolvería a los inmigrantes bajo escolta de la marina a Francia y Bélgica.

El plan fue ridiculizado por los analistas y la misma marina de guerra que señaló que era impracticable debido al artículo 98 de la convención marítima de la ONU. “La marina tiene la obligación de rescatar a la gente y no crear condiciones que los expongan a más peligros”, señaló al The Guardian John Foreman, un ex capitán de la marina.

Como se trata de una situación bilateral con Francia y Bélgica, a Farage le preguntaron qué reacción esperaba de sus gobiernos. Farage respondió que había hablado con autoridades francesas a las que no nombró dando a entender que estaba todo pactado. En medio de repreguntas no contestadas y revuelo mediático en los tres países, intervino el portavoz de Reform UK en temas de seguridad interior, Zia Yusuf, para poner los puntos sobre las íes: la marina británica dejaría a los náufragos en las costas de sus vecinos por la fuerza.

¿Un Adorni británico?

En abril el The Guardian reveló que Nigel Farage había recibido un sustancioso “regalo” de cinco millones de libras (unos 5.7 millones de dólares) del “exilado impositivo” Christopher Harborne en 2024. En el Código de Conducta del parlamento, las donaciones que los diputados reciban desde 12 meses antes de su elección, tienen que ser declaradas en el registro, algo que Farage no había hecho. El líder ultraderechista, declarado amigo de Javier Milei, fue dando diferentes respuestas a medida que crecía el escándalo.

Agrandado por su victoria electoral en las municipales de mayo, le contestó a la BBC que eran un regalo personal y le aconsejó a la emisora pública que no se entrometiera en sus asuntos. Cuando el escándalo siguió creciendo y, al estilo Adorni, le era imposible dar una conferencia de prensa sin que lo acribillaran a preguntas, contestó que el dinero era para su seguridad personal “de por vida” ya que era el político más amenazado de todo el Reino Unido.

Tampoco esta explicación duró porque en mayo el The Guardian reveló que Farage había comprado una propiedad que costaba un millón y medio de libras poco después de recibir los cinco millones de Harborne. Farage dijo entonces que era un premio por su campaña por el Brexit. Los vaivenes llevaron a que el poderoso Comité Parlamentario de Estándares lanzara una investigación. La investigación fue suspendida cuando Farage renunció a su escaño. En caso de ganar la elección, Farage volvería a ser investigado y si lo hallan culpable podría ser expulsado del parlamento, lo que llevaría a una nueva elección en Clacton on Sea.

¿Quién financia a Farage?

La proverbial bola de nieve de estos escándalos sumó desde abril donaciones, financistas y prominentes miembros del partido. El The Guardian reveló que Harborne no solo le había regalado cinco millones a Farage sino que había donado 22 millones de libras al Reform UK desde 2024. Al sinuoso y oscuro Harborne, se añadió en las últimas semanas George “Posh” Cortel, una estrella menor de la aristocracia británica, cuya madre tuvo alguna vez un romance con el actual Rey Carlos III.

Cortel fue condenado en Estados Unidos por lavado de dinero, es autor del libro “How to Launder Money” y miembro de un sindicato de apuestas. En una noche de poker, una de sus grandes aficiones, perdió unas 20 millones de libras. Especialista en el tema y recaudador de dos aventuras políticas previas de Farage, el UKIP y el Brexit Party, a Cortel lo están investigado por su participación en un oscuro mecanismo de financiamiento de Reform UK en la que están involucrados su madre y el número dos del partido, Richard Tice.

Más allá del resultado electoral este jueves, las finanzas de Farage y su Reform UK quedaron bajo la lupa no solo del Comité Parlamentario de Estándares, sino de la policía, las autoridades impositivas y la comisión electoral. Si en el verano pasado Farage parecía incontenible, si en el calor insoportable de este verano se encuentra luchando por sobrevivir políticamente, es posible que en julio y agosto del año próximo mire al pasado con la nostalgia del que añora los buenos viejos tiempos en los que, como en el “Summertime” de Ella Fitzgerald, la vida era fácil.

Fuente: Página 12 / Argentina. Foto: TOBY SHEPHEARD. AFP.