Seis multimillonarios convirtieron 32.000 hectáreas en
Mendoza en su plan B contra el apocalipsis. Pero este santuario andino es solo
para invitados que puedan pagarlo.
Por Carlos Loría*
A 75 kilómetros del pueblo más cercano, Pareditas, y a
una hora por camino de ripio, Wamani ocupa un terreno cinco veces más
grande que Manhattan. La propiedad, adquirida por el multimillonario
argentino Martín Varsavsky junto a cinco coinversores, se
extiende por 32.000 hectáreas de campo, precordillera y montaña en San
Carlos, Mendoza, con el Cerro Wamani —que supera los 5.000 metros—
como pico más alto.
El nombre no es casualidad. En la cosmovisión
andina, Wamani designa al espíritu protector de la montaña, el guardián
silencioso que habita las cumbres. La ironía de bautizar un refugio de
multimillonarios con el nombre de una deidad ancestral de los pueblos
originarios no ha pasado desapercibida.
Varsavsky, de 66 años, es la cara visible del proyecto. Fundador de Jazztel y Ya.com, entre otras empresas, ha construido una fortuna que Forbes estima en 700 millones de dólares. Hoy está metido también en el negocio de la fertilidad y la biotecnología. Pero su obsesión actual es geopolítica.
“Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de
batalla ya están trazadas”, declaró al Financial Times. Según su
diagnóstico, el conflicto enfrenta a Rusia, China, Corea del Norte e Irán
contra “la mayor parte del resto” del mundo. Un escenario que, para
Varsavsky, hace que “simplemente tenga sentido tener un refugio”.
Un escondite para pocos con mucho dinero
El proyecto, sin embargo, no es un búnker subterráneo
tradicional. En los últimos dos años, en Wamani han surgido casas
prefabricadas, domos geodésicos y una pista de aterrizaje. El plan incluye
paneles solares para autonomía energética, acceso directo a agua de
deshielo, cría de ganado y sistemas de inteligencia artificial operados de
forma independiente de los servidores globales.
“Mi idea no es solo tener pequeños grupos encerrados en
búnkeres”, afirmó Varsavsky al periódico británico Financial Times. Su
visión es más amplia: según él, “toda Argentina y la región del Cono Sur”
podrían sostener “sociedades complejas” después de una guerra nuclear,
debido a su distancia de los objetivos de misiles y las nubes de radiación, y a
la abundante producción de alimentos y energía.
Los otros cinco socios del proyecto conforman una lista de
élite del ecosistema tecnológico y financiero global. Alec Oxenford,
cofundador de OLX y DeRemate, es también, desde noviembre de 2024, el
embajador argentino en Estados Unidos, designado por el gobierno de Javier
Milei.
Que uno de los socios del refugio sea, al mismo tiempo, el
representante oficial del país ante Washington, dibuja un mapa de superposición
entre el poder político y el económico que difícilmente podría ser más
explícito.
El resto de los inversores completa el arca: Mike
Santos, que vendió Technisys por 1.100 millones de dólares; Matías
Nissensohn, capitalista de riesgo (venture capitalist); David Kamenetzky,
emprendedor germano-estadounidense; y Dan Lubetzky, fundador de las
barritas Kind.
Millonarios paranoicos: búnkeres que ya son
tendencia
Varsavsky no inventó la tendencia. Peter Thiel,
cofundador de PayPal, compró tierras en Nueva Zelanda y ha intentado construir
un complejo de 10 dormitorios allí. Mark Zuckerberg tiene un refugio
bajo su rancho en Hawái. Y Reid Hoffman, fundador de LinkedIn,
calculó que la mitad de los multimillonarios de Silicon Valley ya tenía algún
tipo de “seguro contra el apocalipsis”.
Hoffman lo dijo en 2017 al New Yorker: más de la mitad de sus
pares en Silicon Valley había adquirido un búnker para el fin del
mundo. La diferencia es que Varsavsky lo hizo con vista a los Andes, y con
un discurso que insiste en que el refugio es “para toda la Argentina”. Pero,
con una población de más de 45 millones de personas, ¿Cómo meterían estos
millonarios a “toda la Argentina” adentro? Parece difícil, si no imposible.
“Mi idea no es solo tener pequeños grupos encerrados en
búnkeres”, repite Varsavsky ante cada micrófono. Es la versión corporativa
de un argumento que busca desactivar la incomodidad: si de verdad creyera
que cualquier rincón del país es igual de seguro, no habría pagado por
32.000 hectáreas específicas, con montaña, agua y ganado propio, junto a cinco
socios elegidos a dedo.
El espaldarazo a Javier Milei
La compra de la propiedad en diciembre de 2023, semanas
después de que Javier Milei asumiera la presidencia, no fue casualidad.
Varsavsky es un declarado partidario de Milei y no disimula su
admiración. Ha propuesto al presidente y al ministro de Economía, Luis
Caputo, una “Visa de la tranquilidad” para atraer millonarios extranjeros: un
permiso de residencia para quienes inviertan al menos 500.000 dólares en el
país.
La propuesta, según declaró el empresario, ya fue presentada
a figuras internacionales como Elon Musk. Y para cerrar el combo
tecno-milenarista, instaló Starlink en el campo y mantiene
comunicación directa con Musk, el hombre que planea colonizar Marte mientras
otro planea colonizar Mendoza.
Tomado de La Red 21 / Uruguay. Foto: Wamani.net
*Periodista y postproductor audiovisual con más de
veinte años de trayectoria en medios de prensa, redacción publicitaria y
producción.