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27 agosto, 2026

ENTREVISTA. Javier Bardem: "Marruecos se siente más envalentonado que nunca para ejercer presión migratoria gracias al apoyo de Estados Unidos"

 El periódico de España

El actor reflexiona sobre la crisis humanitaria que atraviesa Ceuta y recupera la cuestión del Sáhara Occidental a propósito de 'El ser querido', la nueva película de Rodrigo Sorogoyen.

“El Sáhara es un ejemplo de cómo un protector abandonó a su suerte a su protegido dejándole en manos de un maltratador. En este caso, Marruecos.

La entrega de su soberanía a Marruecos por parte de Pedro Sánchez sólo evidencia la injusticia crónica que sufre el pueblo saharaui. Merecen libertad e independencia.

Por Pedro del Corral

Una cámara no juzga. Y tampoco pone límites. Pero puede convertirse en una herramienta incómoda cuando quien está detrás confunde dirigir con mandar. Esa frontera recorre El ser querido, la película que Rodrigo Sorogoyen estrena este miércoles y con la que Javier Bardem vuelve al cine español. Interpreta a Esteban Martínez, un director de fama internacional que regresa al país y ofrece un papel a Emilia, su hija, a la que lleva 13 años sin ver. No es exactamente un reencuentro, sino una herida abierta bajo los focos. Y ahí empieza todo: donde el afecto y el poder se confunden.

Esteban manda. Decide la toma y hasta dónde debe llegar un actor. El problema es qué ocurre cuando esa autoridad sale del plano. Sorogoyen e Isabel Peña colocan ahí una de las preguntas incómodas de la película. Bardem no la esquiva: "Es una línea roja que no debe cruzarse. No hay justificación creativa para la manipulación y el abuso de un ser humano. Eso es simplemente crueldad. Cualquier actor sabe llegar a lugares difíciles si el director le demuestra respeto y sensibilidad frente al material que están tocando. Es cierto que les puede proponer ejercicios para que la imaginación vaya más allá, pero siempre y cuando les haga sentir protegidos".

La trama, además, mira fuera del set. La película que Esteban rueda dentro de El ser querido está ambientada en el Sáhara Occidental, una idea bien acogida por Bardem, implicado desde hace años en esta causa. “El Sáhara es un ejemplo de cómo un protector abandonó a su suerte a su protegido dejándole en manos de un maltratador. En este caso, Marruecos. Nuestra responsabilidad como administradores únicos de su necesidad y supervivencia ha sido pisoteada por todos nuestros gobernantes, con independencia de su color. La entrega de su soberanía a Marruecos por parte de Pedro Sánchez sólo evidencia la injusticia crónica que sufre el pueblo saharaui. Merecen libertad e independencia. Así lo ha reconocido la comunidad internacional a través de la ONU”, subraya.

No rebaja el tono cuando la conversación aterriza en Rabat. Lo hace en plena crisis migratoria en Ceuta y días después de que el ministro de Justicia marroquí reivindicara “derechos históricos y geográficos” sobre la ciudad autónoma, algo que Exteriores rechazó de inmediato. Bardem lo lee así: “Gracias al apoyo mediático y diplomático de los gobiernos de Estados Unidos e Israel, Marruecos se siente más envalentonado que nunca para ejercer la presión migratoria que desee con tal de sembrar el caos en un país que considera opuesto en el fondo y la forma. Los tratados de pesca, el control de las fronteras, los acuerdos del gas argelino y, por supuesto, el reconocimiento del Sáhara como propiedad marroquí son, entre otras, las razones por las que sobornan a España. Y, esta vez, lo han hecho disparando seres humanos desesperados como actitud coactiva”.

Fuerte compromiso social

Hablar así tampoco es nuevo en él. En 2012, produjo Hijos de las nubes, la última colonia, documental sobre el Sáhara que ganó el Goya. Para entonces ya había recorrido medio mundo: el hijo de Pilar Bardem se hizo popular con Jamón, jamón y fue el primer intérprete español en ganar un Oscar gracias a No es país para viejos. Una carrera de hitos que jamás ha desplazado su fuerte compromiso social. Con este currículum, la palabra valentía podría sonar solemne. Él, en cambio, la baja al suelo. “Ser valiente como actor, para mí, significa lo mismo que serlo como fontanero, profesor o bombero. El problema es considerar audaz a cualquier persona que apoye el cumplimiento de los derechos humanos. Es este escenario el que debería hacernos pensar qué es lo que consideramos normal y aceptable”, apunta.

A Bardem le quedan pocos territorios por conquistar. El ser querido, sin embargo, le devuelve a uno delicado: el cine español y un personaje que vive de ser admirado mientras fracasa en lo íntimo. La película compitió por la Palma de Oro en Cannes y salió sin premio, aunque su presentación terminó con más de ocho minutos de aplausos y el duelo con Victoria Luengo centró buena parte de los elogios. Quizá, por ello, Esteban incomoda tanto. No es un monstruo lejano. Es un hombre brillante que ha confundido talento con permiso, autoridad con impunidad. Bardem ha interpretado a villanos más evidentes. Pero pocos, seguramente, tan reconocibles.

Tomado de El periódico de España. Foto: EUROPA PRESS.