Por Viola Traeder
Decomisos a los grupos
criminales en México revelan una tendencia a la fabricación casera de armas.
¿Qué capacidad de fuego tienen los cárteles en comparación con las fuerzas de
seguridad estatales?
Cada decomiso de armas a los cárteles
mexicanos asesta un golpe a sus estructuras de poder. Asimismo, permite hacerse
una idea del estado y las dimensiones de los arsenales criminales.
En un reciente operativo en el
municipio sinaloense de El Rosario, el 18 de agosto de 2026, las autoridades
mexicanas se incautaron de más de 300 artefactos explosivos improvisados.
Ya en junio pasado, las fuerzas de
seguridad habían decomisado 550 artefactos explosivos de fabricación artesanal
en el mismo municipio, entre ellos, minas antipersonales y dispositivos para
ser lanzados desde drones.
Estos y otros hallazgos revelan una
tendencia de los grupos criminales a fabricar sus propias armas.
Aumenta fabricación artesanal
"El descubrimiento de explosivos
de fabricación artesanal no es algo nuevo", puntualiza la experta en
seguridad Paloma Mendoza Cortés. "Existen registros, al menos desde 2010,
de los primeros decomisos de hidrogel explosivo, utilizado en la minería para
destruir rocas de grandes dimensiones", dice a DW.
"En esa época, los explosivos
representaban una mínima parte de los arsenales decomisados al crimen
organizado. Tomaron mayor relevancia a partir de una serie de ataques con
explosivos en Michoacán en 2021, llevados a cabo por el Cártel
Jalisco Nueva Generación (CJNG)", cuenta Mendoza, del Centro
de Estudios sobre Seguridad, Inteligencia y Gobernanza del Instituto
Tecnológico Autónomo de México (CESIG-ITAM).
15 millones de armas ilegales
Dada la naturaleza clandestina de los
grupos criminales, se desconoce la cantidad de armas que tienen
a su disposición. Sin embargo, Víctor Sánchez Valdés, investigador de la
Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), estima que aproximadamente 15
millones de armas ilegales circulan en México.
"Asumiendo, por ejemplo, que el
50 por ciento de éstas estuviera en manos del crimen organizado, ya se trata de
7 millones y medio de armas", apunta Sánchez a DW. Según el experto, entre
el equipamiento decomisado a cárteles, se han encontrado fusiles del tipo
AK-47, AR-15 o Barret y sus derivados, armamento
importado ilegalmente, sobre todo del sur de Estados Unidos.
Los cárteles mexicanos, señala el
experto en seguridad Sánchez, también compran cada vez más material
bélico en Europa, África y Sudamérica, sobre todo en países donde hay
guerras civiles.
México, mercado de armas
Además, ha aumentado la
fabricación ilegal de armamento en México en los últimos años. Sánchez
menciona, por ejemplo, las armas producidas por impresión 3D o los llamados
"camiones monstruo" o "narcotanques", vehículos acorazados
y blindados en talleres clandestinos.
En estados como Guerrero, Jalisco y
Michoacán, los grupos criminales hacen un uso intensivo de minas
antipersonales y drones explosivos, material hallado en 17 de
las 32 entidades del país.
Cárteles especializados en drones
Tanto Víctor Sánchez como
Paloma Mendoza mencionan la presencia de mercenarios de origen colombiano
y salvadoreño, algunos con experiencia en los campos de batalla en
Ucrania, que han ayudado a los cárteles mexicanos a especializar su
conocimiento en explosivos.
Los criminales también reclutan a
jóvenes profesionales, ya sea por medio de engaños o de forma forzada, detalla
la doctora Paloma Mendoza.
Según la experta en seguridad, entre
2020 y 2025, la Secretaría de la Defensa Nacional de México decomisó
algo más de 15.000 artefactos explosivos improvisados, de los cuales casi
10.000 fueron incautados en 2025. "El aumento es exponencial",
afirma.
Los cárteles mexicanos también
contratan a profesionales de tecnología altamente capacitados, por ejemplo,
a hackers. Con fines de espionaje, los grupos criminales han
llegado a instalar redes completas de videovigilancia en ciudades, indica
Sánchez Valdés.
La respuesta del Estado mexicano
El investigador de la UAdeC hace
hincapié en que ni México ni Estados Unidos, el principal país de origen de las
narcoarmas, han podido frenar su tráfico ilegal.
A pesar de ello, asegura que el
Estado mexicano sigue siendo más poderoso que el crimen organizado: la cantidad
de armas del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional es superior a la de los
cárteles.
Por su parte, el Gobierno mexicano no
publica el inventario de sus arsenales por razones de seguridad nacional y
estrategia militar.
Sin embargo, el doctor Sánchez matiza
que, en algunas regiones, los criminales tienen mayor capacidad de fuego que
las autoridades. Si bien el Ejército cuenta con mecanismos para
contrarrestar las nuevas tecnologías militares que desarrollan los cárteles,
"lamentablemente casi siempre va un paso atrás", dice. Con ello,
se refiere, por ejemplo, a unidades especializadas en la desactivación de minas
antipersonales.
En el marco del Mundial
de Fútbol, el Gobierno mexicano adquirió pistolas especiales para
derribar drones y evitar atentados en los estadios. Pero esta tecnología aún no
llega a las zonas más afectadas por los drones explosivos artesanales.
A juicio de Paloma Mendoza, el Estado
tiene capacidades "muy limitadas" para contrarrestar los
arsenales criminales, sobre todo, porque "el avance de la tecnología
sobrepasa rápidamente la legislación y la burocracia".
La experta insiste en la necesidad de
que el Gobierno mexicano cree un sistema nacional defensivo y ofensivo contra
los vehículos no tripulados y para la detección de explosivos.
En días recientes, comenta Mendoza,
los Ejércitos de México y Estados Unidos anunciaron públicamente la firma de un
acuerdo para que México tenga acceso a la adquisición de Sistemas Aéreos No
Tripulados, y a su vez, de tecnología Contra Sistemas Aéreos No Tripulados,
"lo cual puede significar un paso importante no solo para México, sino
también en la cooperación bilateral en materia de seguridad".
Tomado de DW / Alemania.